Miss You, nuevo tema de Feeder

Feeder ofrece desde esta semana en su página web un nuevo tema llamado “Miss You”. Esta cuenta con la característica contundencia y electricidad de la banda, pero con elementos que hacen sonar a este nuevo tema muy a lo indie de última generación. Pura potencia liderada por la guitarra de su líder Grant Nicholas.
El grupo galés prepara su nuevo álbum, aún sin nombre confirmado, que estima su salida para finales de este año.

Nuevas confirmaciones Summercase

Se han confirmado nuevas bandas para el Summercase 2008, con The Verve y Sex Pistols como destacados, aunque confieso que me muero de ganas por saber de que van “Los Campesinos!”.

The Verve
Sons and Daughters
Kings of Leon
Los Campesinos!
Foals
The Long Blondes

El festival que celebrará en Boadilla del Monte (Madrid) y Parc del Fórum (Barcelona) simultáneamente su 3ª edición los días 18 y 19 de Julio. En total de momento ya están confirmados: The Breeders, CSS, Maxïmo Park, M.I.A., Mystery Jets, Pete & The Pirates, The Stranglers, Sex Pistols, The Verve, Sons and Daughters, Kings of Leon, Los Campesinos!, Foals, The Long Blondes.

Beatsteaks Madrid Sala Caracol 01.03.08

El rock como a ellos les complace

Al fin vinieron. Los Beatsteaks son una de esas bandas que si se tuvieran que morir por el rock lo harían dos veces y haciendo la mejor música al mismo tiempo, pero eligen vivir por la música para seguir creando noches únicas como la del pasado sabado en Madrid.
Esta banda alemana con influencias punk como Pennywise y una voz, en inglés, le da una contundencia y calibre a un grupo de berlineses que no quieren más que ofrecer puro romanticismo en el rock.

Todo comenzó algo tarde, los teloneros empezaron prácticamente cuando tenían que tocar los Beatsteaks y estos se lanzaron al escenario una hora tarde, a las 22:15. La banda que abrió la noche fue Nothink, un grupo madrileño metalero que calentó la sala con su… música metalera y canciones en buen inglés. La logistica de la sala era inteligente y con buenos puntos de vista allá donde estuviera el conciertero localizado. Barra grande a la izquierda, otra pequeña al principio de la sala para abastecer también a los recién llegados o rezagados, puesto de merchandising en frente de la barra principal que sorprendentemente sobrevivió durante todo el show; y como no, al final de la sala el escenario escondido tras un fino telón. El local, a pesar de ser más largo que ancho (como todas las salas de concierto que uno conozca) el escenario no daba la sensación de lejanía y la acústica era aceptable, sin ecos y todo con un volumen que respetaba los oídos.

En aquel escenario se subió la banda con cinco albumes a sus espaldas, presentando el que fue lanzado el pasado año, Limbo Messiah, que no salió en España, pero esperemos ahora que tras su generosa gira ibera (Bilbao, Madrid, Barcelona) se pueda encontrar más fácilmente en nuestras tiendas. Entraron con una corta y perfecta para introducir, Not Ready To Rock, para luego enlazar con el hit que fuera primer single de su último album, “Jane Became Insane” donde ya pudimos ver como el cantante Arnim y sus otros cuatro acompañantes disfrutan como ninguna otra banda de la interactividad del público, con varias invasiones del mismo al escenario para bailar, saltar o incluso algún que otro grito al micro, todo ello bien visto por los simpáticos germanos. Casi sin poder coger más aliento y ya con el sudor de cientos de personas impregnándose en la sala, arrancaron la última canción de su ultimo disco, E-G-O, canción prácticamente liderada por el guitarrista, Peter Baumann, demostrando así a la audiencia la idea de cooperativismo y rotación de la banda, en la cual hasta el batería puede llegar a cantar el estribillo de una canción. El cuarto lugar en la lista de canciones para esa noche fue Summer, un verdadero himno al verano y a todas sus inolvidables historias, idea que se expresa a la perfección tanto en la letra como en su música. Siguieron fieles a la presentación eligiendo a Hail To the Freaks como al siguiente tema en su set list, canción de ritmo uniforme de una base sublime y que sube en un estribillo que entona el carácter roquero romántico que caracteriza a este grupo. Para enlazar el resto del concierto fueron a por una versión de Sublime, What I Got, que alimentó la nostalgia de los allí presentes, estableciendo una gran sonrisa global en el terreno. Pasado esta relajación de nudillos se fueron directamente a por Panic, una contundente muestra del autentico pesado sonido que como músicos expertos que son supieron reproducir de manera noble haciendo girar a la sala 180 grados a una velocidad que a pocos dio tiempo de entender. Cogida esta tónica, el siguiente en el menú comenzaba con un “so kick it, so kick it” por parte de Arnim a lo que el público, conocedor de este tema epico, respondía “oh oh, you got it!”, y acto seguido se desato la locura de Monster, uno de las composiciones estandarte de su penúltimo álbum, el cual lanzaría la banda más internacionalmente que ningún otro. Atomic love fue la siguiente, tan bella como una balada a lo más puro estilo Beatsteaks puede llegar a ser, con ritmos de bajo y batería muy caracterizados, acogida por acordes distorsionados que saben a pura gloria y a cielo, no sin olvidar la lírica y suavidad del cantante, todo ello expresa un amor hacia el más acogedor extremo. Sin salir del Smacksmash, su penúltimo albúm, los cinco músicos se sacaron del repertorio otro hit de este disco, Hand In Hand, de ritmos adictivos, con todos los registros de voz que te puedas encontrar en una canción de esta banda, guitarras solemnes y estructura envidiable, una de las mejores cartas de presentación con las que estos chicos cuentan. Como no podía faltar en uno de sus shows, Loyal To None, también de su cuarto album, desato la bestia que lleva el guitarrista Bernd Kurtzke dentro, una anarquía sonora de imposibles velocidades que la audiencia pudo apreciar por la rapidez con la que palmearon junto a la banda, ni un cantaor flamenco os aseguro. Llegados a la locura, llegó el momento de colocar Fienda Und Die Bomben, una de las dos canciones de la noche con letra alemana (y de las muy pocas de todo su repertorio), donde muestran su facilidad de paro total de la música y arranque frenético, ahí una vez más se ven las tablas.
Como buenos admiradores de los Beastie Boys, se animaron con una versión de Intergalactic, apoyados por una mesa de mezclas. Siguieron explotando este recurso con más rap con el Rapper’s Delight de The Sugarhill Gang que, lejos de encandilar al público con esas bases grabadas, hicieron bailar a la audiencia que no obstante esperaba que siguiera la música en directo. Este interludio fue breve y de manera rauda los Beatsteaks brindaron otro de sus himnos sacado del penúltimo LP, I Don’t Care As Long As You Sing. Esta joya es de lo mejorcito de la banda, se sustenta en el ritmo del bajo y es conducida por la voz acaramelada del cantante, rematada con un estribillo glorioso que nos levanta la cabeza al cielo a la vez que nos abre aún más las glándulas sudoríparas que trabajaban como nunca aquella noche; de las más autenticas.

Hora de volver a la “excusa” de este concierto destinado a presentar su último disco. As I Please es el tema que introduce al Limbo Messiah, muestra de que los Beatsteaks, al contrario que otras muchas bandas de rock, llegan a su quinto trabajo de su carrera con más ganas de meter caña y un mayor tonelaje musical, lo que nos muestra que esta banda tiene una frescura y una energía que están muy lejos de acabarse. Y de repente vuelta al rap. Para darle gracia al asunto, el guitarrista Baumann quiere cantar una canción pero pide ayuda a su banda para recobrar la inspiración perdida. Para seguir la gracia, Arnim decide echarse encima de la mesa de mezclas para darle al play del rap, y no tardó en ponerse a bailar en el centro del escenario. Tras estra “intro” cómica, el guitarra se zambulló en una balada melosa llamada Hey Du que fue rematada solemnemente por la banda al final.
Hello Joe, la que fuera último single de su penúltimo álbum, empujó al publico a seguir la fiesta. Este hit de pasos firmes y muy del estilo de la banda es una de las canciones más completas que podemos encontrarnos en su repertorio con una gran ascensión al final; una elección tan épica como obligada en su setlist.
Tras el ensayo de despedida llegaron los bises, en los cuales fueron generosos. Un rock and roll es utilizado por la banda para introducir al siguiente tema. Este es Cut Off The Top, de contundentes ritmos graves y electrónicos, que por este último elemento suena bastante diferente de la versión en estudio, lo cual puede decepcionar por su acabado en directo. No obstante esta es una de las mejores del último disco, y la alargaron lo más posible para hacer vibrar la sala hasta la última esquina.
La noche llegaba a su fin pero sin aminorar en absoluto. En el escenario cayó de forma demoledora una de las canciones y momentos más inolvidables de ese 1 de marzo del 2008: Let Me In. Esta es una exposición sonora portadora de una sonrisa maligna que precede al estribillo, hasta que este llega con su enorme alarido. Pasados un par de estribillos como este llegamos al clímax de esta brutal canción, donde el bajo atrapa a todo demonio presente para después liberarlo. En este momento el cantante pidió a todos los presentes arrodillarse para cuando a la de uno dos y tres, todos saltasen a la vez del suelo hasta el cielo. Fue un momento único, de esos que hacen a los conciertos de los Beatsteaks legendarios, divertidos y saludables.
Aquello no terminó, para el segundo bis prepararon una versión más suave del tema Big Atack, donde el cantante junto a su no siempre acompañante guitarra la transformo en una cantad-conmigo deliciosa. Este comienzo fue una distracción para acabar estallando en una interesante versión del popular tema Sabotage de, como Arnim dijo al presentar el tema que daría cierre al espectáculo, la mejor banda del mundo, los Beastie Boys.
Se fueron con sonrisas dejando a los presentes un gusto de haber roto todo aquello de lo que llevaban tiempo deshacerse. Y es que la música de los Beatsteaks así como su lírica es puramente positiva, aunque engloben sus inseguridades, protestas, aullidos…etc, estos chicos no quieren más que cambiar el mundo a mejor, o sino al menos abollarlo un poco.

Sala: 4 Publico: 3 Teloneros: 2.5


Set List
Not ready to rock
Jane bacame insane
E-G-O
Summer
Hail to the freaks
Whai i got (version de Sublime)
Panic
Monster
Atomic love
Hand in hand
Loyal to none
Fienda und die bomben
[Rapeo y scratching con mesa de mezclas]
I don’t care as long as you sing
As i please
[Rapeo con mesa de mezclas]
Hey Du
Hello Joe
—————–
Cut off the top
Let me in
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Sabotage (version de Beastie Boys)

Scar Tissue

Preciosa Criatura

Larry Sloman, autor ya con tablas en biografías sobre emblemas de la música, da forma junto al artista Anthony Kiedis a un libro que destaca por ser una deliciosa y minuciosa radiografía del cantante y fundador de los Red Hot Chili Peppers. El señor Kiedis pertenece a la mejor banda de rock nacida en los 80 hasta nuestros días, y un grupo tan grande no puede tener una menor alma de grupo. Este hombre sin igual nos cuenta con detalles en su autobiografía desde justo antes de ser concebido hasta alrededor del 2002. Su manera de desnudarse ante las páginas es de lo más abierta y honesta por lo que se puede apreciar en sus palabras. Retrata en sus 15 capítulos temas como las drogas, la música, las relaciones sentimentales y el sexo (en orden de abundancia) y dibuja un informe sobre lo que el ojo no vio. Se salta prácticamente todos los detalles que los fans ya conocen, para así darte un mayor carácter exclusivo a una joya que resulta universalmente interesante. Es psicología, es historia de una banda épica, es un relato sobre las más duras patadas de la drogadicción, es una panorámica de la sociedad estadounidense, y la posibilidad de ver como otros emblemas se pasean por sus historias (bandas como Nirvana, Rolling Stones, Oasis, Pearl Jam; artistas como Sinead O’connor; y estrellas de Hollywood como Silvestre Stalone, Jack Nicholson o Joaquin Phoenix).
Esta criatura, que formaría a los Peppers en el 84, ha vivido, y lo muestra así en sus muchas entradas y salidas de diferentes tipos de abismos, recordando al detalle (gracias a una buena documentación de sí mismo con ayuda de amigos, familiares y del propio Larry Slogan) sus vivencias en su amada Los Ángeles, así como sus diversas vueltas por el mundo. Los que admiran a los Red Hot no encontraran una biografía del grupo norteamericano, pero apreciaran en estas páginas el making off de la banda, con historias a las cuales el padre de Under The Bridge nos lleva de la mano, compartiendo sus sensaciones y sentimientos de la manera más cruda y directa.
De momento el libro aún no tiene traducción aunque se pueda encontrar en algunas librerías españolas, pero su inglés no es complejo, ya que como especialista en comunicar mediante las palabras, el señor Kiedis forma un clarísimo contexto y planta en el un lenguaje que alejado de ser lírico, se centra en “contar”, con una estructura que es el 99,8% de orden cronológico y cargado de explicaciones, las cuales muestran justo lo que necesitamos para no perder el hilo del artista durante su vida.
No pretende ser pretencioso o de redactar discursos morales, plantea temas, describe una historia real que el lector utiliza para su conveniencia a su gusto. En esta obra hay miedo, nervios, sensualidad, mucho amor por la música, valentía, arrepentimiento, sinceridad, y de vez en cuando nos hace sonreír con alguna anécdota o actitud que caracteriza a Kiedis así como al universo de los RHCP.
Es sorprendente que mientras leemos sus peripecias durante sus diferentes edades comprobamos que las cuenta como si tuviera 16 años cuando habla de su adolescencia, 23 cuando habla del apogeo de su banda, o 38 cuando habla de la familia por ejemplo. Viaja en el tiempo para abrirnos el álbum de fotos de su juventud y volver a la pubertad para así el lector entender mejor el comportamiento de este característico personaje. Hay que decir también que viene acompañado de fotos a todo color y divididas en 4 bloques dentro de sus paginas, lo que ayuda a poner rostro a las diferentes etapas de tal vasto ser humano.
Los que le odian, allá donde estén, verían a Kiedis en este libro como un tío simple, los que le aman verán hundido su mito, pero en profundidades que realmente muestran la igual humanidad e inquietudes que hace del señor “Swan”, como se ganaría el mote, una gran figura ante el mundo pero un pequeño individuo ante su propia vida, dechado de superación, lucha y lotes de amor.

La Guerra de Charlie Wilson (2007)

El título lo dice todo. La historia narra una guerra personal de un congresista americano (Charlie Wilson) que pretende marcar un hito en las maneras estadounidenses de cara a conflictos internacionales. Dejando claro al comienzo de la película que la misma esta basada en hechos reales, se desarrolla en el contexto de la guerra Soviética en Afganistán (Diciembre 1979 – Febrero1989). Es una película de fuerte carácter político, con constantes referencias a acontecimientos pasados que marcaron la reputación de Estados Unidos, envuelta con un humor sarcástico que provocarán la risa a más de un espectador que se crea un buen conocedor de la HISTORIA.
Tom Hanks, actor que venía patinando de una interpretación lineal tras su papel protagonista en la innecesaria El Código Da Vinci, aterriza en terreno político bordando su personaje que deja algo de lado las muecas de Hanks para pensemos más en su caracterización que en “es Tom Hanks haciendo de político”. En su campaña de guerra fría le siguePhilip Seymour Hoffman en su papel de Gust Avrakotos, encargado de armar la idea de Wilson durante todo el conflicto. Para completar el trío de guerrilla nos meten a una Julia Roberts que se limita a hacer su papel de dama plástica de Hollywood, con su actitud de “se que la cámara esta con el piloto rojo de grabar, piensa en el maldito dólar Julia” que apenas sorprende pero encaja en su papel de “segunda dama” que cumplimenta en el personaje de Joanne Herrring, multimillonaria tejana que apoya la causa del congresista.
La idea de este film no es hacer una “Borat” con actores de renombre, sino que deja más bien al humor en un segundo plano, y la crítica al gobierno de Estados Unidos a opción libre del espectador, que tendrá la impresión de americanismo en algunos momentos pero luego descubrirá un gran subjetivismo sobre el que esta constituida esta superproducción nominada a los Oscar. Los diferentes puntos de vista desde los que vemos a Charlie Wilson atando cabos para dar la mejor impresión de E.E.U.U. demuestra el curtido guión de la cinta. El sabor de superproducción no es molesto, sino que busca la medida exacta para parecer una película lo bastante dinámica para no aburrir con política y lo bastante expresiva para no parecer una película de acción. Esto no es cine bélico, ni la intención de Mike Nichols fue ésta, director cuyo anterior trabajo como cineasta fue el musical cómico Spamalot de los Monty Pythons. No os esperéis en absoluto otra Leones por Corderos, estamos hablando de una película que puede abrir un debate sobre la política internacional que podría durar más de un par de semanas pasado el estreno del film de Nichols. Es un cuento de guerra que cualquiera puede entender pero no sacar las mismas conclusiones que nuestro vecino de butaca.