UP (2009)

Poco que decir



Up es la entrega más conmovedora de Pixar hasta la fecha. Es la promesa cumplida de una compañía que desde sus inicios ha hecho realidad millones de sueños en 3D¿Quién dijo que en verano no había buenos estrenos?



Es el cine para todos los públicos. No para todas las edades, porque hay fragmentos en la historia que se escapan del entendimiento de un niño, sino porque Up eleva a la enésima potencia todo lo que se le puede pedir a una película entrañable, divertida y entretenida. Para los que les gusta la acción o la tranquilidad, las historias tristes y alegres, el cine independiente y el de masas…Up es como la Coca Cola, un producto creado por una empresa de metas siderales que gusta en cada lugar que se posa.



Sobre la historia poco puedo o quiero contar, porque gran parte de la magia de este film reside en verla como ese cuento del que solo conocemos la portada y los colores, desde los ojos de cuando éramos pequeños para dejarnos atraer por el colorido y seguridad que ofrece una factoría tan creativa como Pixar Animation Studios.



Es un tributo a lo más humano de cada ser, a los animales y su naturaleza, a los sueños, a la aventura, al amor, las promesas y la voluntad de encontrar todo el colorido que falta en la paleta de colores de la vida.



Esta vez no son personajes tan cercanos a las preferencias de los niños como fueron los juguetes, los monstruos de colorines, los peces, robots, o (para muchos) los bichos. Se trata de un abuelo, un viejete cascarrabias que vive aislado en su casa. Pero con esta apuesta arriesgada, Pixar logra en su décima película una historia de 10, donde cada personaje aporta algo y en cada personaje podemos encontrar algo nuestro.



De ternura o comedia, Up garantiza lágrimas y globos de colores para el que quiera disfrutar de una película imprescindible.





Ponyo en el Acantilado

La sirena nipona



El maestro de animación, Hayao Miyazaki, coloca una vez más una obra maestra en su filmoteca. Esta película es un tributo a la relación entre el mundo terrestre y el marino. Si Walt Disney fuera japonés se llamaría Miyazaki, y la Sirenita sería Ponyo.



Una película de Miyazaki es como sumergirte en un mar de calma, ternura, inocencia, sueños y simpatía. Con Ponyo la experiencia no es menos pacífica, relajante y entretenida.



Sasuke es un niño que encuentra a Ponyo en un frasco de cristal. El niño y el pequeño pez comparten una amistad que va creciendo por momentos, como el cuerpo de Ponyo según se va convirtiendo en humana. La historia demuestra de manera fantástica como estos dos infantes pueden aguantar la respiración el mayor tiempo que haga falta, lanzarse a la aventura o vivir situaciones apasionantes con tal de permanecer juntos.



Es un gusto ver, oír y a veces casi sentir tanto con una película que no recurre al 3D para acercarse a la realidad e impresionar al mismo tiempo. Los sonidos, las texturas, los efectos que producen las leyes físicas cuando algo se cae, se mueve o choca con otro objeto, se reparten por los 100 minutos de maravillosos fotogramas.



Cuando se dice “una película para toda la familia”, se suelen referir a películas infantiles que los padres pueden aguantar. Ponyo, al contrario, aunque no sea una de las películas más reflexivas de Miyazaki, sí que interesará a aquellos padres que disfrutan de una película con una historia de moraleja universal y contada de una manera tan adorable que hará eco hasta en la parte más profunda del niño que llevan dentro.