Crazy, Stupid, Love (2011) [CRÍTICA]

El amor no tiene edad
El amor, con sus estupideces y locuras, visto desde los ojos de un niño de 13 años hasta los de un matrimonio cuarentón. Ryan Gossling pone la chispa con su papel de asesor casanova.
Steve Carell, el eterno Virgen a los 40 (Judd Apatow, 2005) protagoniza una comedia que diserta sobre el amor en su campo de batalla. El ligoteo, el enamoramiento, las relaciones de pareja… Desde el primer amor de un chico de 13 años hasta las dunas de un matrimonio al borde del divorcio pasando por los rollos de una noche de Jacob Palmer (guaperas de la noche interpretado por Ryan Gosling).
El único problema es que todas esas historias, aunque interrelacionadas, no terminan de trazar un camino común a una historia central. Tenemos el matrimonio interpretado por Carell y Jualianne Moore; la obsesión de su hijo por la canguro y la también obsesión de ésta por el padre de él; y los líos nocturnos de Jacob Palmer seguidos de su encuentro con Hannah Weaver (interpretada por Emma Stone).
A este cocktail de triángulos amorosos se suman el compañero de trabajo de Emily Weaver (Julianne Moore) interpretado por Kevin Bacon, y Marissa Tomei en el cachondo papel de una ex-alcohólica que se encuentra con el personaje de Steve Carrel.
Estos cruces están bien tejidos para que no suponga un dolor de cabeza o termine siendo una telenovela, aunque al final no dejan de ser historias individuales que han sido entrelazadas de una manera demasiado casual.
Crazy, Stupid, Love busca identificarse con una amplia gama de públicos. Es el amor en su rostro dulce, sexi, prudente, irónico, contradictorio y fantasioso. Cada uno elegirá su historia favorita y el personaje con quien más se identifica o con el que se querría encontrar. Ryan Gosling acoge un nuevo reto y acepta su condición de buenorro de Hollywood pero con la actuación como primer plano de su interpretación. Demuestra una vez más ser uno de los mejores actores de su generación.

Estreno mañana viernes 7 de octubre. 

Noche Loca (2010)

Matrimonio a prueba de balas



Comedia de acción absurda que saca los trapos sucios de las relaciones de pareja para luego limpiarlos con momentos heroicos, gags y astucia exagerada.



Un matrimonio acomodado en Nueva Jersey está a punto de acabar violentamente con su monotonía. Debido a un mal entendido, son confundidos por unos estafadores y perseguidos por individuos de la mafia. En su nocturna huída cuentan con la ayuda de un experto en seguridad nacional (Mark Wahlberg) y de un estafador desaliñado (James Franco). Hasta se puede ver a un Ray Liotta haciendo de malo malísimo con una cara que parece más un muñeco de cera que un actor entrado en años.



Llama la atención que Steve Carell se parece cada vez más al Ben Stiller de los últimos años, con un gesto cómico cada vez más cercano a lo caduco y monótono. Quizás sea porque Shawn Levy, director de la saga Una Noche en el Museo, esté tan acostumbrado a Stiller que no ha podido evitar conducir a Carell como si se tratasen del mismo actor.



Por su parte, Lina Fey es un poco como Jaime Lee Curtis en Mentiras Arriesgadas pero con menos carácter. A falta de un mayor número de puntos cómicos o una poco más que suficiente interpretación, esta pareja no termina de enamorar.



Noche Loca es una película más para meter en el catálogo de típica comedia estadounidense. Los gags de siempre, el picantón de siempre y el mensaje de siempre. El director está acostumbrado a rescatar matrimonios por todos los medios (Recién Casados, 2003; Doce Fuera de Casa, 2003), y termina creando producciones comestibles para un público que busca pasar un rato de risas en el cine. Por desgracia no ha logrado innovar y esta película queda lejos de estar entre sus tres mejores en una filmografía de siete largometrajes.