Shrek: Felices Para Siempre (2010)

Colorín colorado, este Ogro se ha marchado

Shrek se despide con una historia a lo ‘what if…’, que divierte, no es tan densa como su anterior entrega y gana mucho con el 3D, pero no da el jugo que dieron las dos primeras.

La saga de Shrek siempre ha resultado atractiva por sus personajes de cuento, sus ‘gags’, y el colorido y la calidad de las texturas en el apartado visual. Ahora que podemos ver las películas en 3D, Shrek aprovecha el tirón para resaltar su estética y luminosidad.

La aparición del 3D en el cine ha supuesto un desafío para muchos y una ventaja para otros. Este efecto ‘relieve’ (porque para mí tres dimensiones es cuando tienes que apartar la cabeza para lo que salga de la pantalla no te golpeé en la frente) ha salvado a Shrek: Felices Para Siempre de ser un lanzamiento exclusivo de DVD. Eso y el tirón que tiene la saga, por supuesto.

La historia realmente no cuenta mucho, es un ‘¿Qué pasaría si Shrek nunca hubiera nacido?’ y sus consecuencias. El típico cuento con la típica moraleja. Con unos invitados especiales de buen gusto, pero con un nuevo villano muy parecido al de Los Increibles (Brad Bird,2004) que se le queda pequeño a la saga del ogro.

Yo ya he cumplido con el ogro, por lo que debería de dejar de visitarme por las noches, y he de decir que esta cuarta entrega es más digestiva que la tercera entrega, sus protagonistas mantienen intacta su gracia y personalidad, pero no es más que un breve gesto con la mano de un Shrek que se despide de la gran pantalla.