BEATSTEAKS – Sala Heineken de Madrid 27.05.11

Not ready to rock?
Los Beatsteaks sacaron nota en los baremos de intensidad en una noche salvaje de sudor y espectáculo. Aforo repleto de un público que asegura por su entrega el retorno de los alemanes a la capital.

He visto a los Beatsteaks hacer cosas espectaculares en directo. Desde surfear por encima del público, invitar a alguien del público a tocar la batería, o convencer a una audiencia entera de abrir un pasillo en medio como si de Moisés se tratase y volver a unirlo en la eclosión de uno de sus temas. Lo de la noche del viernes fue otra gran proeza.
Los teloneros Dÿse calentaron el ambiente con su brutal minimalismo, y los Beatsteaks asaltaron el escenario con 15 minutos de antelación a la hora. El setlist fue dominado por el disco que les dio mayor popular, el penúltimo Smack Smash, y por su último disco Boombox. Para el segundo tema, la sala Heineken ya estaba abarrotada y muy caliente y el miembro de seguridad que habían colocado sentado en el escenario y mirando hacia el público ya se había retirado por petición del cantante y por sentido común.
No había foso, el contacto entre público y la banda era extremo. Desde aquellos que se atrevían a palpar las guitarras de sus ídolos hasta aquellas que se animaban a meter mano al cantante que pasaba por el borde del escenario pisando de vez en cuando alguna mano del público que luchaba por no ser aplastado.
Pero es que sarna con gusto no pica, y aunque la banda no da cuartel siguiendo el formato de concierto punk sin apenas pausas entre canciones, la mayoría de gente sonreía en medio de ese ponche de sudor y empujones: Era una noche épica.
Fue justamente tras la canción más tierna, ‘Under a Clear Blue Sky’, cuando el concierto se animó más y no paró de hacerlo hasta que terminaron de tocar su lista de 24 temas. Los singles se vitoreaban, los temas clásicos también y las canciones nuevas como ‘Cheap Comments’ hacían flipar a la audiencia. El concierto perfecto si consigues aguantar la presión. Era el ecuador del concierto cuando los Beatsteaks planteaban una paradoja con ‘Not Ready to Rock’, una canción que habla de no estar preparado para una banda de rock demasiado dura. Era el momento de seguir hasta el final o huir al fondo de la sala.
De una manera u otra no te podías perder los momentazos de la noche. El cantante Arnim Teutoburg-Weiß recordó los disturbios en Barcelona: “Estaba viendo la televisión en el hotel y lo vi, como gente era apaleada por ideas que estaban en su cabeza, eso está mal y quiero decir una cosa: ¡Que se jodan todos los nazis!”. La gente rompió en vítores, y es que aparte del detalle de recordar lo acontecido en Barcelona parece que sabe mejor cuando son unos alemanes los mandan el nazismo a la mierda.
Políticas aparte, no tiene precio como salió la banda en los bises. La gente, mientras esperaba, cantaban el estribillo de ‘Monster’, “So kick it, so kick it, oh! Oh! You got it!” y los alemanes salieron tocando ‘Fix It’ la joya que abre su último disco, haciendo retumbar el escenario.
Pero el momento aún estaba por llegar. Situación: Los Beatsteaks tocan ‘Cut Off the Top’, tema poderosísimo en sus conciertos, el público está encendidísimo, el calor es extremo, la gente está enlatada pero moviéndose todo lo que puede. Idea: El cantante decide en un instante, “voy a ir al centro y vamos a bailar”, y con total decisión aparta a un mastodóntico muchacho de la primera fila y la gente le abre paso milagrosamente.
Con micrófono en mano formó un ‘duelo de bailes’ improvisado en un círcuclo que cada vez se hacía más pequeño hasta que llegó un momento de desfase en la canción en el que el cantante parecía que iba a desaparecer entre cientos de cuerpos sudorosos hasta que dijo apresurado: «¡Esperar! ¡Esperar! ¡Esperar!» Y esperaron. Esa masa de gente que parecía sacada de la película 28 Días Después esperó, mantuvo las líneas, siguió bailando, siguió sonriendo y siguió sudando.
Quedaba ‘Let Me In’, ese tema por el que merece la pena un concierto de los Beatsteaks en el que la gente se sienta en mitad del tema para saltar y gritar todos a la vez en plena locura generalizada.
Habían muchas chicas en el concierto, y eso bajaba bastante los niveles de brutalidad, pero igualmente la noche fue salvaje, épica, inolvidable, en la que un grupo de alemanes te ponen al extremo durante una experiencia compartida. Éstas cosas unen más que el abrazo de la misa de los domingos, porque si después de un show de los Beatsteaks no sales hermanado de la sala, es que no has estado allí.
Lugar 3: En esta categoría también entra el sonido, y las voces estaban demasiado bajas, la tralla se terminó comiendo las letras de casi todas las canciones. El lugar se quedó un poco pequeño para semejante masa de gente y movimiento.

Teloneros 4.5: La mejor clase de teloneros que se pueden tener en un concierto de este tipo. Sus gritos, su simpatía, sentido del humor, la distorsión, la fuerza salvaje y la capacidad de dar con un dueto de guitarra y batería la fuerza de grupos como System of a Down no tiene precio.

Público 3.5: Dieron su alma por el concierto, y aunque no hubo escrúpulos tampoco hubo ninguna situación desagradable. Por lo demás, depende la zona habrá más o menos empujones y sacudidas.
Setlist
1. Big Attack
2. Hand in hand
3. As I please
4. Cheap Comments
5. Monster
6. Behaviour
7. Under a Clear Blue Sky
8. To Be strong
9. Jane Became Insane
10. Atomic love
11. Milk & Honey
12. Automatic
13.
Not Ready to Rock
14. Panic
15. Shiny Shoes
16. What’s Coming Over You
17. Hail to the Freaks
18. Frieda Und Die Bomben
19. Hello Joe
20.
Let’s See
21. As Long As You Sing

—-
22. Fix it
23. Cut off the Top
24. Let Me In

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FEEDER – Sala Heineken de Madrid 27.03.11

Poderoso retorno anti-maldiciones

La banda galesa vuelve a Madrid superando maldiciones y dando una crujiente exhibición con sus temas más energéticos. Un no parar con clásicos de ayer y hoy con los que mantienen muy vivo el espíritu juvenil noventero.
Este redactor ha tenido la oportunidad de ver a Feeder en España, como teloneros de Coldplay y en tierras británicas. Pero nada fue parecido a lo acontecido en la sala Heineken este fin de semana.
La música del salvaje oeste que sonaba al apagarse las luces presagiaba una salida encendida y chulesca, como la recuerdo en aquella actuación del teatro Apollo de Manchester. Pero no fue así. Su líder, Grant Nicholas, aparecía el último haciendo una reverencia con los brazos en alto al público.
Sonrientes, animados y con una gran confianza en sí mismos dieron un espectáculo en el que ninguna canción sobraba ni se salía del guión. La pirotecnia empezó con ‘Insomnia‘ y no paró ni con las menores revoluciones de ‘Down to the River’.
El público madrileño ardía de deseos de volver a ver a una banda que parecía gafada en la capital: Su penúltimo concierto fue cancelado y el último fue aplazado dos meses y cambiado de sala. Estaban deseando cantar los agudos coros de ‘Feeling a Moment’ o recordar viejos tiempos con clásicos de los 90 como ‘High’o ‘My Perfect Day’, con las que ponen los pelos de punta tributando la amistad como nadie.
Nicholas: “Es asombroso estar de vuelta en España otra vez”. Era una noche de alegría y simbiosis entre banda y público. Así lo manifestaban los miembros de Feeder con sonrisas, regalando púas, botellas de agua y alguna que otra guitarra que llegó a escaparse en el público durante un instante previo a que un bigardo encargado de la seguridad de Feeder y sus instrumentos saltase al público para recuperar la espada de su caballero Lord Nicholas.
Otro motivo de la alegría que contagiaban era que ese mismo domingo lanzaban nuevo single, Side by Side, con el que se donarán todos los beneficios para la Cruz Roja para ayudarles con los trabajos que están realizando en recuperar los desastres causados por el Tsunami y terremotos en Japón.
Camiseta larga de rallas, pelo rubio con raíces oscuras, zapatillas Converse, vaqueros rasgados… Aquí huele a grunge y Feeder lo confirmó reventando el concierto con la canción de Nirvana, ‘Breed’. Fue la guinda del pastel antes de que los cuatro miembros (los dos fundadores más un nuevo batería llamado Damon Wilson y el músico de backstage encargado de teclados y voces) quisieran despedirse de su público dándoles la mano uno a uno y sin prisas.
Entre esos últimos instantes como el salto de Nicholas desde la base de la batería o el salto y giro del bajista japonés Taka Hirose queda algo imborrable en la memoria de los asistentes. La sensación de que han venido para volver, que aún les queda mucho que ofrecer en su energía y por supuesto que los clásicos de los 90 siguen vivos en directo.
Fue la noche en que Madrid le dijo a Feeder: ‘Come back around’ y la banda respondió con una sonrisa. 

Lugar 4: El aforo estaba bastante ocupado pero sin llegar a superar sus límites. El problema de siempre en la Heineken: En un punto central se escucha bien pero cuanto más te escoras peor.
Teloneros 3: El grupo brasileño Turtle Giant de rock alternativo no se salió de la temática de la noche y dieron una entrada correcta.
Público 3.5: Se dividía entre los sedientos de Feeder y los que simplemente disfrutan de ellos. Igualmente se entregaron al buen show que la banda les trajo a la sala.
Setlist

  1. Barking Dogs
  2. Insomnia 
  3. Sentimental 
  4. This Town 
  5. Feeling a Moment 
  6. Renegades 
  7. Pushing the Senses 
  8. Down to the River 
  9. White Lines 
  10. Just the Way I’m Feeling 
  11. Buck Rogers 
  12. Come Back Around 
  13. Home 
  14. My Perfect Day 
  15. High 
  16. Lost & Found 
  17. Call Out
  18. Seven Days in the Sun
  19. Just a Da
  20. Breed (Versión de Nirvana)
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Camera Obscura, Sala Heineken de Madrid 08.11.09

Descubriendo el norte musical británico


Vinieron para presentar su nuevo disco y con ello trajeron dos teloneros que amenizaron, y mucho, la noche. No consiguieron conectar del todo con el público, tuvieron algún que otro problema de sonido, pero consiguieron sacar un concierto entretenido en una noche en la que se pudo saborear la calidad musical que tienen los músicos del norte de Gran Bretaña.


Ha pasado mucho tiempo desde que estuvimos la última vez en Madrid”, dice Tracyanne Campbell, cantante de Camera Obscura, a lo que un chico del público añade, “¡sí!, ¡tres años!”, y ella recuerda, “sí, tres largos y depresivos años”.

Este es el retorno de los escoceses Camera Obscura a territorio felino (Madrid). Lo primero, presentar el nuevo álbum con el tema que le da título, My Maudlin Career, Swans y uno de los mejores de este último título y de las que mejor entonaron el concierto, Honey in the sun.

Vuelta a los clásicos para los nostálgicos de la banda. Porque Camera Obscura es un grupo que enamora por las memorias que sus fans enlazan con momentos del pasado, es esa clase de música que si la dejas entrar como banda sonora de alguna etapa de tu vida, se tatúa de manera eterna. Pues eso: Teenager, un recuerdo de el amor adolescente

Pero la portada del último disco como fondo de escenario lo dejaba claro, estaban aquí para promocionar el nuevo álbum, así que volvemos al mismo con The Sweetest Thing y otra de las más molonas de la noche, French Navy. Sin perder la dinámica, se dan un paseo por su anterior disco, Let’s Get Out of This Country, con Tears for Affairs.

En esta mitad del concierto, Camera Obscura hace una parada en una laguna de calma, guitarra acústica para la cantante, baquetas de escobilla para la batería y temas como el Pen & Notebook de su primer disco y James, del último, para terminar esta etapa de relajación con Come Back Margaret, de las que mejor sonaron una vez que por fin la cantante solucionó sus problemas de micrófono y pinganillo (estuvo quejándose al técnico de sonido hasta entonces).

Terminada la presentación formal del último álbum, los escoceses se acomodaron en su anterior disco con la homónima Let’s Get Out of This Country, la marchosa If Looks Could Kill, que supuso uno de los mayores clímax de la actuación y, como no, Lloyd I’m Ready to be Heartbroken, el himno que la mayoría esperaba con impaciencia.

Despedida artificial para volver con los bises 80’s Fan y la obligadísima Razzle Dazzle Rose, que es ya una tarjeta de presentación de la banda, su principio y su fin, con un final apoteósico donde Campbell se dejó el brazo con la tralla final, aguantó como una campeona.

“Volver a Madrid es como volver a casa pero como si alguien hubiera movido los muebles, no se”. Con estas palabras, y expresando su deseo de volver lo antes posible se despedía Tracyanne Campbell y su banda tras un concierto quizás más técnico y menos cálido de lo que me esperaba de este grupo de seis músicos cuya música esta llena de amor. Ella, Campbell, parecía una chica seria y competitiva, fue difícil sacarle alguna que otra sonrisa con las palmas del público de Madrid y algún que otro animado comentario.

Hubo teloneros, sí, y por partida doble. Primero The Starlets, un grupo muy majo de Glasgow, que aparecieron con una distribución de seis músicos como la de Camera Obscura pero con una paleta de colores más variada que el grupo al que ibamos a ver esa noche. Después de su actuación ya pude decir que había estado en un buen concierto. Hasta tocaron una polca. El cantante no tenía desperdicio, hablando siempre en español y bromeando con el público, un tío grande con zancos en los pies. “Esta es la canción favorita de mi madre, así que se la dedico a ella aunque no está aquí, esta en Glasgow”, dijo lanzando un beso al aire en una de las declaraciones más humanas y adorables que he visto hasta ahora por parte de un músico.

Camera Obscura vinieron también acompañados de Magic Arm, un hombre misterioso con una gorra que ponía ‘Nixon’. Cantante de electro-funk que acaba de lanzar su primer álbum, se lió un poco a la hora de tocar tanto instrumento (guitarra acústica, teclado, armónica…) para pregrabarlo y seguir tocando, a lo KT Tunstall u otros artistas que deciden este ‘yo me lo guiso, yo me lo como’. Tocó algunos de sus temas encantados como Six Feet of Ground o Daft Punk is Playing at my House, pero le costaba terminarlos, debido quizás a un escaso rodaje en directo. Igualmente estuvo decente y bromeó acerca de su dificultad a la hora de terminar las canciones en directo con, “estoy leyéndome un libro sobre como escribir canciones pero me falta leer la parte final”.

Sala 3.5 Quizás el escenario se quedase algo pequeño para grupos con 6 miembros. Hubo problemas de sonido con Magic Arms y Camera Obscura, aunque eso no corra cuenta de la sala en sí sino de los técnicos de sonido que traen ‘de por ahí’.

Público 3.5 “Demasiado tranquilo para ser un público de Madrid”, decía la cantante de Camera Obscura. A mi me parecieron respetuosos y con ganas de disfrutar del concierto, aunque no pareciese que fuera el que más esperaban todo el año.

Teloneros 3.5 Estupendos en directo, sobre todo The Starlets, da gusto tener este tipo de aperitivos cuando toca esperar dos horas antes de que entren los artistas a los que has venido a ver.



Setlist



1. My Maudlin Career

2. Swans

3. Honey in the sun

4. Teenager

5. The sweetest thing

6. French navy

7. Tears for affairs

8. Pen & Notebook

9. James

10. Come Back Margaret

11. Let’s get out of this country

12. If Looks could kill

13. Lloyd I’m ready to be heartbroken

——

14. 80’s Fan

15. Razzle Dazzle Rose

Foto&Vídeo: Mezken

Razzle Dazzle Rose:

Joan As Police Woman, Madrid Sala Heineken 20.06.08


La gracia de Joan

Su boca trajo a Madrid lo que muchos corazones necesitan decir. Su piano el sentimiento que a veces se asusta y esconce pero que ella rescata y le da alas de una manera fresca y positiva. Su comodidad con la guitarra la sensación de tener en frente a una mujer que da su vida por la música. Su banda la diversión y la sensación de estar disfrutando con Joan As Police Woman de una de las grandes, un paquete completo musical entregado por una artista de simpatía desbordante y gran seriedad por su pasión.

Joan Wasser estaba muy feliz de llegar finalmente a un país que no le diera el frío y la lluvia del resto de Europa, y esa alegría se notó en la manera de tocar actuar en el escenario. Tardó 12 días Joan desde el lanzamiento de su nuevo disco hasta venir a España para deleitarnos con sus nuevas y anteriores canciones, lo que es todo un lujo hoy en día dado que a nuestro país suelen tardar un poquito más en llegar los artistas para presentar sus trabajos. Así lo hizo Joan As Police Woman, una presentación en toda regla de su nuevo To Survive, y es justo la canción con el mismo nombre del album la única que no incluyó en el setlist de su último album.

En cuanto al anterior disco Real Life, Joan tiró de los singles (Eternal Flame, Christobel, The Ride y Real Life) junto con la genial pieza de guitarra arpegiada y voz We Don’t Own It, la tranquila y relajante Feed the Light y la que realizase a dueto con el cantante Anthony (de Anthony & The Johnsons) I Defy. Tanto esta última canción como el último tema de su último disco To América son canciones que fueron grabadas en colaboración con cantantes de renombre, así que ¿Cómo solucionar esto en directo? Sin problema: la bajista y el batería se iban turnando las voces, y aunque no eran ni Antony ni Rufus Wainwright, dieron justo lo que las respectivas canciones necesitaban, unas buenas interpretaciones. A su vez estos cumplieron con sus instrumentos; la bajista mostro sus tablas con el bajo y el batería le pego bein fuerte a la baqueta, pegándose un palizón de solo frenético al final de Furious.

Joan aprendió antes de tocar Magpies como se dice esta palabra en español (urraca), y a mitad de la interpretación decidió decirla, lo que fue tan gracioso que la sacó por unos segundos de la canción haciendola perderse por un instante en la melodía del piano, algo que no le gustó dado su profesionalidad pero de igual manera quedó la mar de bien. La confusión por la borma seguía ya que se saltó la siguiente canción del setlist (Start Of My Heart) pero al finalizar la que se le coló (I Defy) se dio cuenta e inmediatamente introdujo la balada y canción de cuna canción del nuevo disco.

La artista norteamericana aprobó con nota en su visita a Madrid tanto con las canciones rápidas, intensas y donde la banda daba todo lo que tenía, como de sus piezas a piano y su voz única y personal que domina registros desde rock, soul, y en definitiva su estilo propio de Joan Wasser: voz que trabaja como filtro de los fuertes sentimientos que ella recibe de su música.

Joan Wasser brilló en la sala Heineken de Madrid, no ya solo por su vestido tan reflectante sino por su actitud cercana y simpática hacia el público, su buen humor y sus constantes agradecimientos. Claro ejemplo de esta actitud tan agradable se muestra en el hecho de que tras el concierto se acercó a la mesa de venta para merchandising a firmar discos y a venderlos, aquí tenemos una estrella que no se cree una estrella. Una noche que se hizo muy breve, a pesar de sus 16 canciones y la jovialidad de su cantante.

En cuanto a Russian Red, no tengo más que decir que la música acústica y la voz dulce de Lourdes, la madrileña que encabeza esta magnifica idea, es con muchísima diferencia lo mejorcito que hay hoy en día en el panorama nacional. Oigan para creer.

Sala 4 (tamaño de la sala ideal para un concierto de este tipo y la acústica era buena a pesar de algún mínimo problema técnico en el escenario)
Público 3.5 (conocían sobre todo los singles del primer álbum, interactuaron con la artista la elogiaban con una fuerte agnación tras cada canción)
Teloneros 4 (Demasiado buenos para ser españoles)

Setlist
Honor Wishes
To Be Loved
The Ride
To Be Lonely
Holiday
Hard White Wall
Feed The Light
Magpies
I Defy
Start of my Heart (iba antes)
Furious
Chistobel
Eternal Flame
To America

Real Life
We Don’t Own It