Los Idus de Marzo [CRÍTICA]

La perra política

Drama y suspense en un contexto político sin demasiada americanada. Clooney sigue sin tener una identidad propia como director pero Gosling vuelve a convertir la intensidad visual en física.
Sé lo que estáis pensando. ¿Una americanada sobre una campaña electoral a estas alturas y con el cliché de George Clooney en el papel de Gobernador? Pero como pasa en la política: No todo es lo que parece. Sí, el canoso atractivo descafeinado sigue tan flojo como siempre, pero la historia guarda un clima cercano al suspense dentro del tema electoral que va ganando intensidad con el desarrollo.
Stephen Meyers (Ryan Gosling) se encarga, junto a Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), de asesorar al Gobernador Mike Morris (George Clooney) y quitar de en medio todos los posibles obstáculos, desde el asesor de la campaña enemiga (Paul Giamatti) hasta la prensa (Marisa Tomei). Dentro de este más que respetable elenco de actores, Gosling vuelve a destacar como un grande. El discurso entre su personaje y el de Giamatti en el bar describe muy bien como este joven actor fascina en cada película y a cuantos le rodean.
Quizás el director de Los Idus de Marzo, Clooney otra vez, vio en Gosling el actor que siempre quiso ser. Lejos de ser un mero guaperas que no logra transmitir un buen papel, Gosling se deja la piel en cada una de sus interpretaciones, y siempre hace que parezca fácil. La crisis de los 50 empuja a Clooney a querer hacer algo grande ya como padre de una película. Por desgracia, siendo su último trabajo una apuesta interesante, no tiene un sello personal, si no más bien una voluntad de querer ser como aquellos de los que mama.
Estreno el próximo viernes 9 de marzo

Antes Que el Diablo Sepa que has Muerto (2007)

Un lío muy gordo

Tensión, agonía, confusión y pánico son los ingredientes que hacen de la última película de Sydney Lumet (El Veredicto) una buena de suspense, pero no llega a la cota de peliculón.

Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke hacen las veces de dos hermanos que se meten en un buen lío al planear un robo con el negocio familiar de joyería de sus padres. La interpretación de estos actores es sublime, el primero haciendo las veces del hermano mayor Andy Hanson cínico y el segundo de un asustadizo e inestable Hank Hanson. Marisa Tomey cumple con su papel de mujer florero (Gina Hanson) de manera correcta y Albert Finney hace lo propio como padre de las catastróficas criaturas.

El esqueleto de la película se forma mediante saltos en el tiempo, clasificado por personajes, de manera que vemos el día del atraco (tanto lo que paso antes y pasaría después) desde varias perspectivas. Gradualmente todo se va complicando más y las cantidades de gritos, sudor, sangre, ojeras se van sumando por minutos a lo largo de la película. A pesar de ser un guión de libro, al film le falta un carácter épico para convertirse en una de las películas del año, ya que, aunque cumple en su género de thriller-suspense, no va más allá, así como que la manera en la que se desarrollan los hechos no sorprende al aficionado del género, al que se le hará como mucho entretenida. Sino fuera por la sobresaliente actuación de los dos hermanos protagonistas, faltaba con poner un George Clooney para hacer que esta película bajase al nivel de mediocre.

Ofrece buen cine pero va perdiendo su jugo a lo largo del tiempo, por lo tanto ir a verla antes de que el diablo sepa que esta película no merezca el paraíso cinéfilo.

The Savages (2007)

La vida se gasta en problemas

Un drama que disemina con pequeños detalles la facilidad de perder el control de la propia vida, donde sus personajes están enteramente caracterizados gracias a la soberbia actuación de su reparto.

Tamara Jenkins, escritora y directora de esta película, demuestra que es una experta escribiendo sobre tragedias del ser humano y además las plasma perfectamente junto a su elenco de actores. The Savages es una historia de dos hermanos que han de lidiar con los últimos días de vida de su padre, pero todo ello viniendo de un pasado gris y distante entre los hijos (Laura Linney y Phillip Seymour Hoffman) y su padre (Philip Bosco). La estética enlaza perfectamente con la idea irónica del film, que a pesar de ser cómica, nos aproxima más a la lágrima que a la carcajada. Es un trabajo minuciosamente ordenado para convertirse en una imagen escrupulosamente natural, donde el patetismo del hombre se puede casi palpar, y donde a veces es mejor no mirar para así no resignarse a la triste verdad de que estamos hechos de una pasta que a veces es tarde para moldear.
No es un film que se base en un gráfico de altas y bajas emociones con una calma final, no es para nada así de simple. Este género está muy usado y es difícil no caer en la tentativa de ofrecer lo que el espectador quiere y no lo que uno mismo como escritor quiere expresar sin importarle el más mínimo como se sientan sus espectadores. Jenkins, como los buenos directores de cine, ha creado una decena de obras de arte en esta película pero que convergen en una obra definitiva y perfectamente pulida.
Linney ha hecho posiblemente el mejor papel de su carrera y Hoffman simplemente nos recuerda que es un actor de oscar, un profesional dinámico que nos hace mirarle a los ojos y nos pregunta “¿ves lo real que soy?”. Una autentica joya para aquellos que hayan tenido o bien vida, o en su defecto una familia.

Actualmente la ofrecen en la cartelera de nuestro país