RED HOT CHILI PEPPERS – Barclaycard Center de Madrid 28.09.16 [CRÓNICA]

Regate a lo establecido

Los Chili Peppers se atrevieron en su segunda noche en Madrid con un peculiar setlist que se saltó lo establecido y le dio velocidad al show apostando por temas de hace tres décadas y presentando las canciones de su último disco bajo una oleada de cilindros luminosos que flotaba sobre la pista y el escenario.
Setlist_
1. Around the World
2. Otherside
3. Snow ((Hey Oh))
4. Dark Necessities
5. Parallel Universe
6. Nobody Weird Like Me
7. Sick Love
8. Look Around
9. Californication
10. Go Robot
11. Sir Psycho Sexy
12. They’re Red Hot
13. This Ticonderoga
14. Until Then
15. Under the Bridge
16. By the Way
17. Jam
18. Dreams of a Samurai
19. Give it Away  

MUSE, Palacio de los Deportes de Madrid, 20.10.12 [CRÓNICA]

Controlando al gigante
Muse vuelve a su escenario habitual para demostrar que no achica grandezas pegándose otro enorme concierto para el recuerdo. Una pena si dejaste de ir sólo porque odias su último disco.
Estos chicos han roto todas las quinielas en su contra este fin de semana. Para empezar, arrancaron con la la espectacular ‘The 2ndLaw: Unsustainable‘ acojonando al público con percusión y fogonazos rojos como si de un ataque alienígena se tratase.  A este paso encontrarán un nuevo planeta en una galaxia lejana y le pondrán Muse de nombre.
Siguieron con ‘Supremacy‘, que les dio otra victoria y enganchó a primeras al público nuevo y al antiguo. Mientras daban varias vueltas por sus clásicos de ayer y hoy, su nueva genialidad escénica cobraba mayor vida cuando una pirámide invertida (bautizada ‘pirámide tornado’) se posaba sobre las cabezas del trío británico para acompañar con imágenes la pirotecnia de sus mejores temas.
The Resistance‘ vuelve a emocionar en una noche en la que la voz de Mathew Bellamy se ganó otra medalla de oro. Papá Bellamy conectó con el público como nunca gracias a las pasarelas situadas en el frontal, laterales y parte trasera de un escenario que por su estructura recordaba a la gira 360 de U2. Incluso llegó a saltar al foso para dar la mano al público de la primera fila.
El líder de esta revolución no paró ni tropezándose, cuando en ‘Panic Station‘ fue de cabeza hacia unas escaleras frenando con las rodillas y no paró de tocar la guitarra con una sonrisa de ‘pa’ habernos matao’. Con ‘Animals‘ se pusieron más serios para vapulear la tiranía de los banqueros que generaron la crisis económica mundial.
Muse ya estaba demostrando que seguían siendo los mismos, pero el hecho de que eligieran colocar ‘Falling Down‘ en el setlist, un tema que Bellamy escribió con 19 años para el primer LP de la banda y que no tocaban desde hace una década, dice mucho de la autenticidad del grupo. Y si a esto le sumas añadir ‘Host’, una bellísima rareza del Muse más joven, para introducir ‘Time Is Running Out‘, hay que quitarse el sombrero. 
Lástima que llegase el parón más popero y pasivo del concierto, capitaneado por temas como ‘Madness‘, ‘Follow Me‘, ‘Undisclosed Desires‘ y, se veía venir, el cameo del bajista con la canción ‘Liquid State‘. Por primera vez se podía ver a Bellamy andando por el escenario con la única compañía que el micro durante dos canciones seguidas como si de una gala OT o de un concierto de U2 se tratase. 

Las indiscutibles ‘Plug in Baby‘ y ‘New Born‘ devolvieron la ilusión a la pista y gradas. La segunda la eligieron con una ruleta de casino, literalmente. En las pantallas circulares aparecía una bola blanca botando en una ruleta con los colores negro y rojo en la que se rifaban las canciones Stockholm Syndrome y New Born hasta que finalmente la esfera se detuvo en el clásico del Origin of Symmetry.
La pirámide que colgaba invertida sobre el escenario acabó tragándose a los miembros de la banda, que aprovecharon para salir del escenario y dejar al público con la emisión del videoclip de ‘The 2ndLaw: Isolated System‘, un bonito recurso si estuviéramos en un museo de arte contemporáneo, pero un abuso de música pregrabada si estamos en un concierto.
A pesar de ello, otro de los grandes trofeos que se llevó Muse la noche del sábado fue la de no abusar de música pregrabada. Solamente este enlace a los bises, el arranque del concierto y los coros de la importante ‘Survival‘ fueron sus únicos pecados. Lo demás lo resolvieron con su creatividad instrumental y por supuesto con un cuarto músico en el escenario al poder del distetizador.
Uprising‘ sonó con la solidez que tiene el anterior disco de Muse, The Resistance, y ‘Knights Of Cydonia‘ fue una muestra del heroísmo de una banda que no baja los brazos ni en la fase final. Para rematar el show optaron por la balada épica por excelencia, ‘Starlight‘ y el obligadísimo himno de los Juegos Olímpicos de Londres, ‘Survival‘.
Señoras y señores, los chicos de Devon han vuelto a subir de nivel. El sonido fue salvaje, la puesta en escena vuelve a rizar el rizo, la tesitura de la voz de Bellamy rellenó cada hueco del palacio, el setlist fue variado y equilibrado, exprimieron el mejor zumo de su último trabajo, la energía entre público y banda fue eléctrica y la despedida fue prometedora.
Dicen de volver en verano por nuestro país. Al BBK Live le sigue faltando el cromo de Muse, ¿será el 2013 el año para conseguirlo?
Setlist
1. The 2ndLaw: Unsustainable
2. Supremacy
3.
Interlude
4.
Hysteria
5.
Supermassive Black Hole
6.
Resistance
7.
Panic Station
8. Animals
9.
Monty Jam
10.
Explorers
11.
Falling Down
12. Host
13.
Time Is Running Out
14.
Liquid State
15.
Madness
16.
Follow Me
17.
Undisclosed Desires
18.
Plug In Baby
19.
New Born
—–
20.
Isolated System (EMISIÓN DEL VIDEOCLIP)
21. Uprising
22. Knights of Cydonia
——
23.
Starlight
24. Survival

RED HOT CHILI PEPPERS, Palacio de los Deportes de Madrid, 17.12.11 [CRÓNICA]

“Jódete Flea”
Los Chili Peppers cierran en Madrid una gira europea de profunda elaboración musical en la que el mejor bajista del mundo fue el hombre del partido.  
El número de pulsaciones que ejecuta Flea en cada uno de sus conciertos es digno de un estudio científico, pero es que lo de anoche se salió de la vía láctea. Michael Peter Balzary, apodado ‘Flea’, no es un humano, es un dibujo animado.
Junto a la impecable percusión de Chad Smith y el brasileño Mauro Refosco, Flea marcaba el ritmo de una exhibición musical que empezaba con el serpenteante bajo del último single de la banda: ‘Monarchy of Roses’. Ese tempo que marcaron desde un principio consistía en economizar la velocidad de sus temas y colocar isletas de calma para que el setlist no se pasase de frenético y exhausto.
I’m With You es una gira muy bien preparada. Esto se vio en las ‘improvisaciones preparadas’ o podemos llamarlas simplemente ‘jams’ que sirvieron para introducir temas como ‘Can’t Stop’, ‘Universally Speaking’ y ‘Californication’.
La puesta en escena fue espectacular, pasando de un pillo minimalismo en las luces y pantallas al florecer de una ingeniería impresionante de luces, luz y sonido. Esto suele ser parte del ‘show’, pero es que en este concierto merecen un sobresaliente el recurso de vídeos, movimientos de los paneles y la coordinación de sonido y escenario.
Como suele ser habitual, los Red Hot dieron una actuación positiva en la que brillaron especialmente temas como la oda a la imaginación, ‘Charlie’, la energética ‘Look Around’ extraída de su último disco y la exuberante y divertida ‘Me & My Friends’, que fue introducida cómicamente por Anthony Kiedis y Flea como una canción “tranquila para los niños”.
La gran sorpresa en el listado de temas fue ‘Breaking the Girl’, una balada rock de carretera setentera que rescataron del disco que les catapultó al reconocimiento mundial: Blood Sugar Sex Magik. Entre los grandes olvidados se encuentran sus discos de los 80, de los que agarraron la versión de Stevie Wonder convertida en himno ‘Higher Ground’ y la breve y funky ‘F.U.’, extraída del disco de rarezas Out in L.A. que Kiedis dedicó al bajista: “Quiero dedicar esta canción a Flea, es un momento único en el que no quiero que nadie interfiera”, y cuya letra repite ‘fuck you’ unas nueve veces.
Solamente su compañero de batallas puede decirle a su majestad del bajo ‘jódete’ aunque sea de manera irónica. Nosotros podríamos decirle ‘jódeme’ y lo hará con gusto. Flea te vuelve loco como él mismo. Cada pulsación de sus dedos es un chute de adrenalina, de dedicación al rock durante casi treinta años para convertirse en el número uno y encima mantener la humildad. “Es jodidamente asombroso estar en los Red Hot Chili Peppers, es genial estar en algo en lo que realmente crees”, decía al poco de empezar su actuación para finalmente despedirse del palacio de los deportes agradeciendo todo el apoyo que el público madrileño les ha prestado siempre.
Generaciones y generaciones siguen persiguiendo la estrella Red Hot. Personalmente, habiéndoles visto durante siete giras diferentes, es increíble ver como siempre hay un público adolescente seguido de las anteriores generaciones que se engancharon al mejor rock de una banda que crea leyenda, emana carisma y ofrece siempre un gran espectáculo de música sacándose del bolsillo un catálogo tan amplio de temas como heterogéneos que tienen que descartar discos enteros para no sobrecargar sus setlists.
Anthony Kiedis sonreía como nunca a su público y terminó con un sujetador atado al cuello que desde el público lanzaron al nuevo guitarrista Josh Klinghoffer. Éste, el que más tapadito iba pero no el que menos se movía, supo dar la talla aunque no se dejó de echar de menos al mejor guitarrista de las últimas décadas, John Frusiciante, en riffs como el final de ‘Dani California’ o en la electricidad de temas como ‘Give it Away’. 
La orgía musical terminó con un superjam de unos siete minutos tras el cual solamente podían pasar dos cosas: Que a Flea se le cayeran los dedos al suelo y los brazos de Chad salieran despedidos al público o que por consecuencia de la energía cinética cambiara el rumbo del planeta Tierra.
En el adiós, Flea movía sus manos y dedos en señal de despedida y Chad lanzaba baquetas y púas al público. Una noche más nuestro globo terráqueo pareció acelerar su ritmo para encontrarse con la estrella que simboliza la dinámica y superviviente carrera de los Red Hot Chili Peppers.
Sala 3.5. El Palacio de los Deportes es un buen lugar para conciertos, aunque para los temas del concierto que no estaban hechos para el formato ‘estadio’ se notaban algo las cadencias de la acústica.
Público 2.5. La historia ha demostrado finalmente que la droga y el rock no son amigos del alma. Hubo gente que aún no entiende esto. Dejar las drogas y enteraos del maldito concierto.
Teloneros 2.5. FOALS: Grupo ‘indie’ del montón que se conforman con llegar a alguna lista de la NME. 
Setlist
1. Monarchy of Roses

2. Can’t Stop
3. Charlie
4. Scar Tissue
5. Look Around
6. Throw Away Your Television
7. Universally Speaking
8. Me & My Friends
9. Breaking The Girl
10. The Adventures of Rain Dance Maggie
11. F.U.
12. Higher Ground
13. Under the Bridge
14. Factory of Faith
15. Californication
16. By the Way
—–
17. Chad & Mauro Jam
18. Dani California
19. Meet Me at the Corner
20. Give It Away
21. Final Jam

¡Nuevo vídeo de Muse rodado en Madrid!

Los asistentes al concierto de Muse del pasado 28 de noviembre en Madrid estamos de enhorabuena porque el nuevo videoclip oficial de Muse para la canción Resistance es un conjunto de grabaciones durante la actuación de aquella magnífica noche.

Presta atención porque si estuviste allí, ¡es posible que aparezcas en el vídeo!

Muse, Palacio de los Deportes de Madrid 28.11.09

¡Mira arriba, son Muse!


Enormes. Aparecieron subidos en enormes cubos, levantaron a toda la grada, pusieron a levitar al público de pista, elevaron su sonido a la enésima potencia e hicieron eco del dicho ‘de Madrid al cielo’. Con Muse es posible tocar las nubes de una noche otoñal. Con uno de sus setlist más enérgicos y cañeros, trajeron uno de los conciertos más gordos del año.

Tras la larga cola otoñal, para algunos desde la noche anterior, el público entro al Palacio de los Deportes para encontrarse con la primera sorpresa de la noche: Tres enormes torres de tela plantadas en el escenario. Para cuando se apagaron las luces los gritos eran ya ensordecedores al ver como se encendían las ventanas de esos edificios, y como personas a un ritmo robótico las subían para finalmente caer. La estupefacción llegó cuando esas torres de tela cayeron al suelo y lo que había dentro eran los tres integrantes de Muse, cada uno encima de un cubo y debajo de otro. En las caras de cada uno de estos cubos una pantalla que alimentaba más el espectáculo.

Allí estaban ellos. El prodigio musical Mathew Bellamy con una estética totalmente futurista iluminaba con un láser circular al público al ritmo de Uprising, una canción más obligada que predecible, cuyo título no podía dar más el pego para una aparición tan ascendente.

Escondido por debajo y detrás de los cubos estaba un hombre rubio que suponía un gran apoyo para esta música de estadios. Percusión, teclado y cualquier tipo de arreglo corría de su cuenta para que a cada canción no le faltase de nada.

La gente ya no pisaba el suelo. Tras cantar alegres el estribillo de Resistance, para luego ponerse a bucear en New Born no sin antes coger mucho aire, porque este tema brilló como nunca, por su actuación y por el público.

Los cubos ya habían descendido y Muse estaba a ras de escenario. Parecía que todas las bombas habían detonado y aún estábamos en la tercera canción. Encima aún quedaba lo mejor por llegar. Todos eran super-temas, cañeros e imparables, pero la gente no cesaba en saltos, desgañitarse y sacrificar su cuello por causas como la magnífica MK Ultra, una de las que mejores sonaron del nuevo disco, o Hysteria. Otra de las grandes sorpresas de la noche es que utilizaron Nishe, una cara b de Unintended, como introducción de United States of Eurasia. Durante la cara b instrumental, casi rareza, en las pantallas aparecían fotos en blanco y negro de fans de Muse, fruto de un concurso en el que la banda ofrecía a los fans enviar su foto para ser publicada en las pantallas durante su gira.

Cubos arriba y con un piano de cola con tapa transparente y luces que seguían las melodías que pulsaba Bellamy con sus dedos, Muse se animó con Feeling Good, una de las mejores del concierto por la limpieza de su sonido, positividad y elegancia. En los cubos, imágenes de pétalos rosas cayendo, recordando al videoclip. En el Palacio, la gente en las gradas permanecía de pié, y así se quedarían durante el resto del espectáculo.

Los cubos volvieron a bajar. Las luces se apagaron. Pero, ¡wow!, el cubo de en medio volvía a subir y además era giratorio. Ahí estaban el batería Dominic Howard y el bajista Chris Wolstenholme compartiendo espacio y un pedazo de jam que hasta se me cayeron los pantalones (literal).

Yo personalmente poco más le podía pedir a este concierto. Mathew salió para ponerse en una de los brazos laterales del escenario con su guitarra-teclado para tocar su nuevo single, Undisclosed Desired, tema electrónico que no todos reciben con alegría. Pero después de ultra-brillar con súper éxitos como Starlight, la siempre siempre espectacular y perfecta Plug in Baby o la irrefrenable Time is Running Out, Muse enchufó un tema de su último disco al que nadie se atrevió a decir que no porque sonó de las mejores: Unnatural Selection. Que fuerza, que potencia, que infatigable banda de tres tíos pegándole sin parar con una pasión que poseía al público a pesar de sus cuerpos exhaustos.

Sin duda era el momento de una falsa despedida para descansar un poco. Pero la gente estaba acelerada, sus corazones habían cogido un ritmo que solo un infarto es capaz de parar, así que coreaban el nombre de Muse, pedían más. Y así fue, pero la banda salió con clemencia y un piano para interpretar Exogenesis, una de las tres sinfonías que cierran el último disco. Los ojos de los asistentes quedaban contemplativos, sus pulmones intentaban respirar hondo, miraban que sus acompañantes seguían cerca y sonrientes. ¿Todo controlado? Pues tomad un Stockholm Syndrome para terminar de romper los cuellos y reventar las piernas que aún tenían esperanza de volver a caminar.

Al terminar semejante muestra de poderío, el bajista aparecía bajo una luz blanca soplando en una harmónica un tema muy western para introducir el gran broche final: la épica y marciana Knights of Cydonia, donde ya la gran mayoría del público consciente de que esto se acababa, se dejaba la piel, la voz y el alma en una noche de sábado.

A mitad del concierto Dom Howard plantó encima del bombo de su batería una bandera de España en la que unos fans escribieron: Muse, you electrify my life. No podría haberlo dicho mejor.

A modo anecdótico: En la entrada del Palacio habían carteles que avisaban de que en el concierto el público podía ser grabado por vídeo y audio (de hecho junto a mi se plantaron dos tíos, uno de ellos con una cámara enganchada a una barra, que graban el concierto desde el punto de vista del publico de pista, pero pronto abandonaron por la locura almacenada en la zona). Lo gracioso es que el cartel advertía de que tu voz podía ser doblada. Es que en estos conciertos hay mucho desafine en las voces, es natural.

Sala 2.5 Sigo sin identificarme con los conciertos de estadio. Lo único bueno es cuando la orgia de sudor y empujones te sienta bien y te dejas arrastrar por ella, lo malo es que no te apetezca ese intercambio de fluidos.



Público 2 En la cola un infierno. La mayoría era un publico joven, primerizos universitarios, pero el problema no es la edad, es la falta de educación responsabilidad. Que se te cuelen, que te vomiten encima por la mezcla de marihuana y alcohol indebida, que se apoyen en tu espalda o te claven los pinchos de su muñequera fue su manera de hacer amigos.

Teloneros 2.5 Imaginaros a Foo Fighters pero cabreados. Pues eso fueron los teloneros Biffy Clyro, leña monotemática que aunque le mete caña a la noche se llega a hacer pesado.

Setlist



1.Uprising

2.Resistance

3. New Born

4. Map of the Problematique

5. Supermassive Black Hole

6. MK Ultra

7. Interlude

8. Hysteria

9. Nishe

10. United States of Eurasia

11. Feeling Good

12. Guiding Light

13. Helsinki Jam

14. Undisclosed Desires

15. Starlight

16. Plug in Baby

17. Time is Running Out

18. Unnatural Selection

———

19. Exogenesis: Symphony Part 1 [Overture]

20. Stockholm Syndrome

21. Knights of Cydonia

Imagen y sonido: Mezken

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Coldplay, Palacio de los Deportes de Madrid 07.09.08

“Maravilloso”

Es esta palabra, pronunciada por Chris Martin el domingo en el Palacio de los Deportes, la que define una noche gloriosa para los muy señores míos de Coldplay.

Con ese adjetivo el líder de la banda se refería a la actitud del público presente en el concierto madrileño, ya que según su juicio, tras los últimos cientos de conciertos realizados alrededor del mundo, los que aquella noche disfrutaron y siguieron el concierto con toda su alma están, “en la cima del ranking de las mejores audiencias, el número uno”. Pero bueno empecemos por el principio como en toda gran historia.

Tras la llegada de Albert Hammond JR (guitarrista de los Strokes y telonero de Coldplay en su gira europea) la pista fue alcanzando su lleno, algo predecible cuando las entradas se agotaron en poco más de tres días. El californiano dejó claro que a partir de ese momento los allí presentes solo oirían buena música. Tres guitarras, más un bajo y una batería aporta mucha potencia al asunto, y más cuando Hammond traía con él una banda que le igualaba en tablas. Casi sin parar, el estadounidense convino canción tras canción, todas ellas con una gran energía positiva y un sonido envidiable. Con ello y su simpatía, hizo las veces de un delicioso entrante para luego pasar al plato fuerte.

Con casi perfecta puntualidad, aparecieron tras un telón negro transparente entonando el tema introductoria de su último álbum Viva la Vida or Death and All His Friends: Life in Technicolor. El telón tiró para arriba para poder ver el Delacroix, que hace de portada en el disco, en dimensiones impresionantes como fondo de escenario y Coldplay tiró de primer single de su último trabajo con la canción de alma de blues Violet Hill. A partir de este momento el concierto tomo un ritmo ascendente en calidad, entrega, diversión, belleza y grandes hits.

Se abrió paso Clocks para deleitar al 100% de aforo en el Palacio de los Deportes, lleno hasta la bandera. Las luces láser que no pueden faltar ya junto con este tema iban absorbiendo cada vez más a la audiencia hacia el placer musical que en el escenario se ofrecía. Otro gran single de su segundo LP, In My Place, mantuvo el ritmo de un inicio de concierto frenético y lleno de éxtasis. Speed Of Sound quedó de lujo, y tras este tema ideal en vivo Coldplay se apresuró en volver a su último disco con Cemeteries Of London. El público estaba absolutamente conectado con Coldplay mediante Chris Martin, que se volvía loco cuando sentía que la mayoría le seguían en su “singing laaaaa laralaaaaala leeeeee” gritando “seguidme joder” con una gran sonrisa y un simpático español. No tardaron apenas en ponerse los guitarras en fila (Martin, Buckland y Berryman con su bajo) frente al escenario para enchufar la genial semi instrumental Chinese Sep Chant que se esconde en su último disco. Acogedora fue 42, que terminó estallando con toda la banda, un tema que valdría como cierre si esto no hubiera hecho más que empezar.

Fix You es una rampa de emociones de la que no puedes escapar te chifle Coldplay o no. Aunque esta vez no utilizaron el recurso de la bombilla que Chris Martin solía bambolear en la catarsis de esta gran canción, esta joya escaló cada peldaño del Palacio de los Deportes para poner a todos en pié. Strawberry Swing, volviendo al Viva la Vida, sonó delicada y pulcra, otra inyección de la música positiva que Coldplay sabe crear.

Coldplay llegó a una nueva fase del concierto donde decidieron experimentar. Todos ellos se fueron a una de las pasarelas que salían de los laterales del escenario y se introducían en la gran masa de los asistentes para interpretar una versión tecno (si, tecno) de God Put A Smile Upon Your Face y Talk, matando así dos pájaros de un tiro. Aunque con poco más de una batería electrónica estos temas no suenen ni la mitad de contundentes, aprecio que los grupos de vez en cuando hagan este tipo de cosas que hagan una gira única, un atrevimiento que deja una marca en su actuación y que normalmente nadie olvida. Pero como para gustos están los colores, actos seguido le plantaron el piano a Chris Martin en esa misma estrecha plataforma para interpretar el solito The Hardest Part, que sonó con tintes más románticos y profundos de la que esta suele disfrutar. Tras enlazar este tema a una pieza a piano que se sacó Martin de la manga, no le dio tiempo a girarse para volver al escenario cuando se abrió la gran esperada de la noche: Viva la Vida. Los fans y no tan fans no pararon de corear ese “oooooOOOHH oooh ooooh ooooh” incluso habiendo finalizado la canción. Fue un momento absoluto de simbiosis entre público, Coldplay, violines (pregrabados, eso sí), campanas y percusión. Es este último elemento el que se hizo protagonista en el tema que seguía, Lost!, donde Guy Berryman acompañó a Will Champion para conseguir esa base de drums que levantaron las palmas y cuerpos en el estadio.

Y de repente se desvanecen. Coldplay desapareció. La gente esperaba que se tomasen un breve descanso y volverían a ese escenario pero no lo hicieron. Al instante de su desaparición unos gritos y vítores desde el fondo del pabellón, los focos siguen la jugada, son ellos. Coldplay, en cuestión de segundos, se colocó al fondo a la derecha (visto desde el escenario) en medio de las gradas armados de guitarras acústicas, armónica y otros elementos para hacer una versión Unplugged de The Scientist. Absolutamente emocionante. Chris Martin, como gran bromista y show man que es, cantaba junto su armonica “no hablo español,  no hablo español” en tono de blues que arrancó las sonrisas en el pabellón. Esta sensación positiva y de buen rollo en el aire fue acompañada por Death Will Never Conquer, interpretada por el propio batería Will Champion, gran amante del folk como se pudo apreciar en los tonos de la canción.

Volvieron a desaparecer. El ánimo que arropaba a los afortunados que lograron una de las entradas más cotizadas este año en la capital española había alcanzado la cima de “esto no puede ir mejor”. Mientras los asistentes esperaban el retorno de sus (aunque fuera por aquella noche) ídolos, éstos no paraban de cantar, vitorear y expresar de la manera más clara el concepto VIVA LA VIDA que los Coldplay lograron transmitir en la noche. Viva la vida, en una versión de remix electrónico, sonaba de fondo durante la espera, hasta que no tardaron en aparecer y hacer detonar Politik y así mantener la pasión que brotaba de la superficie. Y entonces pasó lo inevitable: que las flores que fue cogiendo color durante todo el concierto finalmente se abrieron con Lovers In Japan. La puesta en escena que acompañaba a este precioso homenaje al amor: imágenes de películas en blanco y negro daban el perfecto contraste para las miles de mariposas de colores que cayeron de lo más alto del pabellón. Esta lluvia de colores, con uno de los temas de mayor carisma creados últimamente por Coldplay, resumían en 3 minutos lo que significó esa noche para muchos: Viva la vida.

 

No hay vida sin muerte, por lo que Martin, una vez más esforzándose para introducir en español el próximo tema a tocar, hace irrumpir en escena a uno de los temas más tiernos y agradables del último disco, Death and All His Friends. Este es un dulce adiós que subraya la gran gesta de Coldplay en la noche de convertir la música en felicidad, asombro y entusiasmo. Fue en este tema donde se vio, como durante todo el concierto, la unión de la banda, ya que el final de esta joya pone a los cuatro ingleses a cantar, aportando una gran positividad en el escenario. Y hablando de buen rollo, nada mejor que terminar la hazaña que una Yellow como cierre final, un broche resplandeciente que congeló en un instante todas las sonrisas y buenas vibraciones recogidas en el Palacio.

Un concierto se mide por sus canciones, puesta en escena, el lugar, relación público-artista, creatividad, sorpresas, momentos inolvidables y sensaciones atípicas. Coldplay sacó nota en todas las asignaturas en un 7 de septiembre muy difícil de olvidar cuando estos chicos han realizado posiblemente el mejor concierto en nuestro país, y uno de los mejores en lo que respecta al juicio de Million Miles of Music.

Viva la Vida, Coldplay y todos sus admiradores.

 

Sala 4.5 (La acústica del Palacio de los Deportes es muy buena, el pabellón estaba bastante acondicionado a pesar de la gran cantidad de personas que se dieron cita)

Público 4.5 (Entregados, ilusionados, respetuosos en su mayor medida, con ganas de pasárselo bien sin aguar la fiesta a los demás… hasta la fecha no he encontrado mejor audiencia que la de Coldplay)

Teloneros 3.5 (Albert Hammond JR ha sido una buena elección. Una música de gran calidad y mucho ánimo, aunque a la voz, como muchos guitarristas que pasan a cantantes, no es nada del otro mundo)

 

Setlist

Life In Technicolor

Violet Hill

Clocks

In My Place

Speed Of Sound

Cemeteries Of London

Chinese Sleep Chant

42

Fix You

Strawberry Swing

God Put Smile Upon Your Face + Talk (TECHNO)

Hardest Part (Chris Martin & piano)+Pieza piano

Viva la vida

Lost!

The Scientist (acustico)

Death Will Never Conquer 

—————————-

Politik

Lovers In Japan

Death and All His Friends

—————————–

Yellow

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Fotografía & Video: Mezken