Carta Blanca (2010)

“Fake chow!”
Divertida comedia que no sacrifica su humor por el mensaje moral detrás de la trama. Los hermanos Farrelly se adaptan a los nuevos cánones de la risa
En el trailer parece estar todo bien resumido: Historia de un grupo de maridos ‘salidorros’ que cuentan con la oportunidad de su vida: Una semana fuera del matrimonio sin consecuencias a la vuelta, con toda la pinta de que al final los hombres volverán gateando a sus amadas
Pero no vamos a este cine a ver grandes sorpresas argumentales, vamos a partirnos el ‘ojete’, y con Owen Wilson y una cuadrilla de personajes variopintos lo vamos a conseguir. Los hermanos Farrelly dejan un tanto de lado su sello personal de Algo Pasa con Mary o Yo, Yo Mismo e Irene para adaptarse a la comedia actual.
Carta Blanca sitúa al más bonachón, Rick (Owen Wilson) como protagonista y al resto como perros de circo que son carne de comedia, con especial mención para Jason Sudeikis, la versión yanqui de Ricky Gervais. Wilson, que demuestra su capacidad para adaptarse al papel de padre contemporáneo, ofrece ese humor ‘light’, prudente, cercano y cotidiano con el que es más fácil identificarse mientras que el resto se lleva el divertido trabajo sucio del humor burro, obsceno, sexual y provocativo.
El film tarda en ponerse salvaje, no llega a reventar barómetros como Resacón en las Vegas (2009, Todd Phillips), pero sí que se mantiene en la categoría de películas como Niños Grandes (2010, Dennis Dugan) en las que se saca a relucir ese adolescente que todo hombre lleva dentro.
Viejos amigos que juegan a desfasarse tras años de ataduras y terminan en situaciones embarazosas, violentas, repugnantes, humillantes y comprometedoras. Pero el reparto de gags no deja tísicos ni al texto ni a la acción. De paso aprendes términos muy interesantes como ‘fake chow’. 

Fantástico Señor Fox (2009)

Los amigos del bosque de Wes Anderson



No es fácil cuidar con mimo la adaptación de un cuento infantil. Fantástico Señor Fox da la bienvenida al espectador con delicadeza y pequeños detalles al mundo forestal de una familia de zorros. Con la técnica del stop-motion y un doblaje interpretativo audaz, esta película atrapa risas y fascinación ante la belleza rústica del bosque.



La historia es la típica. El mundo animal se ve amenazado por el hombre ambicioso, industrial y egoísta, mientras que los habitantes del bosque demuestran más humanismo que el ser más inteligente de la tierra. La diferencia está en que el animal no es invadido, sino que es la propia criatura la que provoca la guerra robando picaronamente en las granjas del hombre.



George Clooney dobla al Señor Fox, un personaje que le viene que ni pintado por sus papeles en la trilogía ‘Ocean’s‘ como cabecilla de inteligentes atracos. Meryl Streep es su mujer, una suma perfecta de drama y carácter. Su hijo es interpretado con el carácter gruñón y llorica del único en su especie Jason Schwartzman, quien compite con la voz tímida y recogida de Eric Chase Anderson, que interpreta al primo perfecto. El director Wes Anderson se ha rodeado de su séquito favorito de actores para apretar con más fuerza su sello personal.



Pero la carcajada de esta película está en sus recursos y en la aportación de doblajes como el hilarante Bill Murray; el tan dulce como tronchante Wallace Wolodarsky; o Willem Dafoe y su interpretación de Rata, para no perdérsela. Y es que los actores no se limitan a doblar, sino que a veces podemos ver en la maqueta de esos vecinos del bosque las expresiones de los actores e incluso sus caras, algo que les dota de personalidad.

El stop-motion, esa técnica que convierte al cine de animación en algo más tangible que el diseño digital o el dibujo animado, le da un toque rústico, natural y mágico a todo, que se presta irresistible. El efecto que crea la luz cuando recae en sus personajes y escenarios es visualmente precioso.



Un trabajo sobresaliente, un guión entrañable y divertido, y una paleta de personajes que hace difícil no enamorarse al menos de uno de ellos. ¿La mejor de Wes Anderson? No lo creo, pero sí que es una auténtica esmeralda en su filmografía, una maravillosa apuesta de animación con la que pocos se atreven y se atreverán.