El Amor y Otras Cosas Imposibles (2009)

El martirio de una oscarizada
Natalie Portman juega en su posición favorita en un ejercicio dramático y masoquista que firma como protagonista y productora ejecutiva. Una amarga y cruel historia sobre la máxima tragedia familiar de perder un hijo.
El ciclo Natalie Portman sigue dando películas para la cartelera. La recientemente oscarizada como mejor actriz se atreve en El Amor y Otras Cosas Imposibles con un tema con el que pocas actrices son capaces de afrontar: La muerte de un hijo.
No es una película especialmente emotiva o impactante, si no más bien triste y cruel. Durante la primera hora, Emilia (Natalie Portman) intenta afrontar el hecho de haber perdido a su bebé Isabel mientras convive con su hijastro y su marido.
Es un dramón a la medida de Portman, que desde sus posiciones de protagonista y productora ejecutiva, se encarga de entallar el film a su manera. Con gesto miserable, transmite una profunda amargura, tristeza y desolación, pero no da tanto como lo hiciera en Cisne Negro. Emilia no tiene tantas caras como aquella obsesiva bailarina de ballet.
En el tablero está Lisa Kudrow, la siempre conocida Phoebe de la serie Friends que cumple con su papel de sofisticada ex mujer machacona. También está el amante, padre, marido y abogado llamado Jack interpretado por el siempre amante, padre, marido y correcto Scott Cohen. Y por último no hay que olvidar a Charlie Tahan en el papel de la crueldad inocente de un niño. Todos ellos para descolocar al personaje de Portman y sacar sus lágrimas de ‘drama queen’.
El Amor y Otras Cosas Imposibles no arropa a sus personajes, ni termina de crear una calidez adecuada para este tipo de films de contrastes. Tras la primera hora de contexto y preliminares tortuosos, la trama no florece hasta la última fase del metraje.
Estas películas sobre la perdida de un hijo, el engaño y otros  palos de la vida siempre tienden a captar cierta empatía en el público. Estamos viendo a una mujer que pierde a su hija al poco de nacer, en un Nueva York gris en el que cada día parece un intento fallido. Pero esta película solo consigue dar pena por la situación y desarrollo, nada más. La emoción se ahoga por momentos y cuando parece que va a estallar, termina apagándose con un ‘esto es lo que hay’ y un ‘el tiempo lo cura todo’. 
No hay buenos ni malos, vencidos o vencedores, culpables o inocentes, opresores o liberadores. Una sucesión de días malos en los que solamente queda el lamento y la autocompasión. Una prueba masoquista que se impone Portman como actriz y como madre.
El Oscar de Natalie Portman calló en sus manos por la gracia que depositó en Cisne Negro. El Amor y Otras Cosas Imposibles es un ejercicio dramático válido pero que se habría quedado corto para lograr la estatuilla. 
 

Cisne Negro (2010)

La absolución de una reina
Bella, oscura y perturbadora. Cine absoluto en una película sorprendente con una Natalie Portman que bien merece dos premios Oscar.
Cisne negro es una de las joyas de la actual cartelera y Natalie Portman su imagen. La actriz de origen israelí ha logrado la estatuilla de Oscar en la actuación más alta y comprometida de su carrera.
Precisa, delicada, virgen y rota en su mirada, Nina Sayers es una bailarina de ballet que encuentra en el papel protagonista de El Lago de los Cisnes la oportunidad que esperaba para trascender en su carrera. Pero la reina cisne nada en un algo turbulento de sombras y destellos que le sacuden entre dolor y complacencia.   
El director Darren Aronofsky logra la absolución en el cine con su nueva propuesta. Pone como escenario al Nueva York más europeo, clásico y tenebroso. Pero la historia no está allí, esta en los espacios más cortos entre Nina, su mente y los que la rodean.
Mila Kunis (Aquellos Maravillosos 70, 1998-2006) es el cisne competidor de la trama, y Vincent Cassel (Irreversible, 2002) es el exigente y morboso director francés de ballet. Son el manto de alivio y pesadilla de la reina cisne que se ve envuelta por una oscuridad elegante, cercana y poderosa.
El machaque mental de Aronofsky es agresivo pero sutil. Más que nunca, en Cisne Negro es el maestro del mobiliario psicológico. Ordena y desordena, ilumina y oscurece, todo para crear algo más que un ambiente, algo más que una sensación. Porque si a ese escenario sube a Natalie Portman, pasará mucho tiempo hasta que después de ver la película dejes de ver su rostro, puro arte interpretativo.

Cisne Negro es una historia en la que los opuestos se atraen, la oscuridad echa el pulso a la luz, la lágrima torna a sangre, el romanticismo se descompone y el terror se viste de gala. Esperes lo que esperes, esta obra te va a sorprender.


Sin Compromiso (2011)

Amigos con derecho a romance
La recién oscarizada Nataly Portman se descarga de dramas y thrillers con este rollete de una noche. Una oportunidad entretenida para que vosotras le miréis el culo a Ashton Kutcher y nosotros veamos a la Portman en ropa interior.
Parecen lejanos los tiempos en los que el director Ivan Reitman era el rey de la sobremesa con películas como Cazafantasmas (1984),  Poli de Guardería (1990) o Un Lío Padre (1997). Sus personajes tenían gracia, carisma y un papel original. Fruto de esa originalidad apareció la comedia alienígena Evolution (2001) la más destacada de sus últimas entregas. 
Pero el cineasta eslovaco también sabía ‘liar’ a dos protagonistas y girar el film en torno a ellos, como hizo en la aventura de amor-odio de Seis Días y Siete Noches (1998) con Harrison Ford y Anne Heche. Precisamente esa faceta es la que ha querido explotar con su nuevo film Sin Compromiso. Pero, ¿cuál es la aventura y el contexto?
El contexto es una sociedad norteamericana treinteañera y actual, casualmente bien acomodada (suele pasar en este tipo de películas de despreocupación) y con un iPhone en su mano (cada uno de los personajes de la película parece tener uno y la cámara se ocupa de tomar buenas tomas). No hay mucho más. Él tiene un curro infeliz en una serie de televisión tipo ‘Glee’ y ella trabaja en un hospital.
La historia no se posa en la vida laboral de uno o de otro, si no que más bien persigue describir el proceso de amigos con derecho a roce hasta que uno de los dos siente las primeras punzadas sentimentales. Altibajos, contradicciones y alguna que otra escena simpática son los momentos que viven Ashton Kutcher, como el niño grande de corazón tierno, y Natalie Portman, como mujer madura, escudada pero sensible.
Tiene más de comedia que de romance. Y más de guapería de sus protagonistas que una gran acción interpretativa. Incluso en este terreno, Natalie Portman es la mejor, la que más transmite aún siendo un film de descarga, uno de esos con los que pagar sus caprichos, reírse, relajarse y besar al chico guapo. Además, fomenta ir al el cine en pareja.

En los cines españoles el 25 de marzo.