Caza a la Espía (2010)

El caso de Valerie Plame

Nueva película de espías del director de El Caso Bourne, con la diferencia que Caza a la Espía’ relata una historia real y cuenta con dos de los actores más potentes de Hollywood: Sean Penn y Naomi Watts.

Si en el cartel de una película se lee Sean Penn o Naomi Watts, la película pasa a formar parte del menú recomendado. En Caza a la Espía tenemos a ambos: Penn, con dos premios Oscar en su taquilla y ya experto en dramas políticos, y Watts, la actriz más rentable del mundo y también introducida en el cine político.

Con una buena caracterización, el film cuenta la historia real de Valerie Plame (Naomi Watts), la agente de la CIA que junto a su marido Joe Wilson (Sean Penn) defendió la idea de que Irak no cuenta con un programa de armas de destrucción masiva y posteriormente la Casa Blanca reveló su verdadera identidad al mundo dejándola expuesta al peligro.

Durante todo el transcurso de la trama la cinta permanece pegada a la realidad con imágenes de archivo y viajes por el globo terráqueo. Es un cine de denuncia que busca ser relevante, revelador, honesto y punzante. Sin acción, ni tiroteos, ni persecuciones en helicóptero. Una historia que dejó de ser clasificada para pasar a ser de interés internacional. Un capítulo más del 11-S y la guerra de Irak que ha llamado la atención de Hollywood.

Naomi Watts trasmite esa perra frialdad de espía y Sean Penn el fuego amigo de un diplomático que detesta las injusticias. Como sucediera en la también dirigida por Doug Liman, Sr. & Sra. Smith‘ (2004), los protagonistas pelean en un sucio contexto de política internacional mientras que su matrimonio está también en juego. Se podría afirmar que Liman se aficiona a lo de dar guerra al matrimonio

Mother and Child (2010)

Madres, a las duras y a las maduras



Emotivo hasta ser emocionante, acogedor hasta hacerse sobrecogedor. Película sobre la relación de amor-odio entre las madres y las personas de su seno. Brutal Annette Bening e inquietante Naomi Watts.



No hace falta ser madre ni mujer para que te desgarren las historias de este film. Por cesárea o parto natural, las historias van dando a luz y se vuelven más dolorosas o sosegadas en el transcurso del film. Son experiencias que se entrelazan y repiten de manera generacional. Somos de donde venimos.



Los Ángeles, California. Annette Bening es la cincuentona que vive infeliz con su anciana madre. Naomi Watts la abogada que solamente busca sexo y siempre está de paso. Junto a estas dos historias principales esta la de Lucy (Kerry Washington), una mujer que lucha por adoptar un bebé junto a su marido. La historia de Lucy nivela la balanza del drama con mayores dosis de humor en su historia que en las del resto.



La interpretación de Watts es inquietante, cada fotograma es una sacudida. Annette Bening combina la veteranía de una madre de la actuación con el carácter de una niña inquieta. Ambas reflejan en sus rostros la profunda tristeza, los cabos sueltos de su pasado y la intermitente desesperación en sus personajes.



Mother and Child es un drama, pero no un dramón. Su director, el colombiano Rodrigo García (Cosas Que Diría Con Sólo Mirarla 2000, Nueve Vidas 2005), saca la belleza absoluta tanto en los momentos más tiernos como en los más sangrantes. Clava ese estético manto de sentimientos en una pared húmeda por las lágrimas que provocan unas historias que bien podrían estar basadas en una experiencia y dolor reales.

The internacional: Dinero en la sombra

Solución: Mata a tu banquero



Clive Owen y Naomi Watts protagonizan un falso dueto. Owen se come todo el protagonismo y Watts se queda con un papel insípido de rubia guapa que desaparece más que aparece en la película. Conspiración, tiros, muerte en un drama político-económico.



Berlín, Estambul, Nueva York, Lyon…el film de producción germano-americana se mueve por todas estas localizaciones, dotando a cada escena de un mayor realismo en el drama. El personaje de Clive Owen, Louis Salinger, es un agente de la Interpol que se pasa toda la película cabreado y obsesionado con llegar al meollo del asunto. El personaje de Naomi Watts, Eleanor Whitman, es su compañera que no acompaña, y es que en la película da la sensación de que Salinger va dos escenas más adelantado que ella.



La historia pone en entredicho las estrategias de un banco llamado IBBC, que busca mantener a cada nación endeudada por el gasto que suponen las guerras y así lograr un control mundial mediante un sistema esclavizado. Con esto se ven implicados políticos, fuerzas de seguridad, civiles…en definitiva todo el mundo, y Louis Salinger es la pequeña hormiga que lucha por la justicia contra una red muy bien tejida por parte del banco y sus aliados.



El film es intenso, duro, pero no termina de acorralar un gran interés a pesar de ser un tema que puede afectar o no a todo el mundo. Parece más bien un guión de serie de televisión adaptado al cine, ya que es un tema tan amplio y una búsqueda tan compleja e infinita que incluso los 180 minutos de cinta se rinden ante la dificultad de contar esta historia de un tirón.



Buena y convincente actuación de Owen pero mediocre aportación de Watts, una de las mejores actrices del momento que mete así en su currículo una película ‘de paso y pose’ en su carrera interpretativa.



Ellie Parker [2005]

El vacío de ser una actriz hollywoodiense

Los grandes actores muestran todo su potencial en aquellas películas en las que casi nunca están fuera de plano. Naomi Watts es Ellie Parker, una actriz de fracasos acompañada por una vida patética en Los Ángeles

El actor y director Scott Coffey se quedó con ganas de más después de trabajar con David Lynch y Naomi Watts en proyectos como Rabbits o Mulholland Drive donde participó como actor. De ahí ha bebido Coffey para rodar junto con su amiga Watts esta película dirigida y producida por él mismo y donde se regala el papel de noviete de Ellie Parker. Cámaras digitales, personajes espeluznantes, asco, pánico, tensión, y la destrucción paulatina del personaje principal son los elementos que Coffey toma prestados tras su experiencia con Watts y Lynch. Incluso la trama, una actriz que se tambalea intentando lograr el sueño prometido de ser una estrella de Hollywood en un mundo de mayores decepciones que alegrías, una historia muy similar a Mullholand Drive.

Mientras Ellie Parker es esa chica patética a la que todo le sale mal y olvida incluso su persona, Naomi Watts demuestra una vez más que es una de las actrices más comprometidas, valientes, creativas y audaces a la hora de ponerse en la piel de su personaje. La actriz australiana interpretó esta Ellie Parker en sus ratos libres entre gran producción y gran producción, pero el resultado es impecable. Watts lo borda, hace reír, hace sufrir y logra hacer tangible la piel de Parker, sus sufrimientos, inseguridades y fracasos. Cada vez que la protagonista entra en una habitación para una audición se crea una fuerte tensión y nos hace pensar, ¿Qué demonios hago yo en esta habitación?. Este film de poco más de hora y media puede llegar a crear dudas que asalten los sueños y esperanzas de todo aquel que quiera ser actor, esto no es la serie de Joey Tribbiani.

La banda sonora indie entabla la estructura de la película, algo que apoya ese estilo de “corto de hora y media” que consigue crear el director. Es el fracaso de la belleza, la perdida de identidad, la psicótica soledad o el patetismo divertido los sentimientos que van acompañados del apartado musical del film, sin llegar a eclipsar la escena en sí.

Ellie Parker es una película que bien podría valer de documental y algo de didáctica. Es un “hollywood no es lo que pensáis los que estáis fuera de él”, una crítica humorística y sin escrupulos sobre un mundo tan ambiguo, complejo y en ocasiones absurdamente perfeccionista dado el gran prestigio con el que carga a sus espaldas. Hollywood para Ellie Parker es una pesadilla dentro de un sueño, una jungla de princesas rubias donde el rimel corrido y las ganas de rendirse es el pan de cada día.

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Funny Games U.S. [2007]

Crueldad tolerable

Una obra de exquisita interpretación donde 5 actores provenientes de diferentes generaciones (Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet y el joven Devon Gearhart) bordan un ‘remake’ del film de terror y suspense austriaca Funny Games 13 años después.

Sociedad, familia, estudios, situación económica… si alguien esta bien posicionado en todas estas categorías, difícilmente será sospechoso de asesinato. Funny Games quiere reírse de manera cruel sobre esta idea que se afinca en la mayoría de las personas que juzgan a un extraño por primera vez.

Una casita junto al campo rodeada de lagos y naturaleza. Un lugar tranquilo donde desconectar de todo y relajarse. Dos chicos extremadamente educados que se presentan en la casa de la familia Farber terminan complicando la situación de manera tan insospechada como cruel. Paul (Michael Pitt) y Peter (Brady Corbet) se divierten jugando, humillando y torturando a la familia, como apenas tiempo para la censura a lo largo de la cinta. Es una familia feliz y ‘normal’ contra un par de chicos perversos depravados y locos, pero, ¿quienes son los malos realmente? Parece fácil la respuesta pero la moralidad desaparece en el transcurso de la historia, y esos tres miembros de la familia que tanto sufre bien podrían ser las personas que más odiamos y entonces aplaudiríamos aquellos actos a sangre fría que la pareja de niños bien les hacen pasar.

El film es de pasos lentos, de tal manera que la tortura sabe más agónica y donde los actores aguantan su sentimiento de perdida constante durante la historia. Esta es la típica película que serviría de excusa a la hora de explicar las razones de porque un chico de 19 años mató a su familia. Sería un comodín fácil para aquellos que se hartan de investigar las razones por las que esa persona cometió ese asesinato sin una clara razón. En los tiempos en los que la violencia es cada vez más aceptada en el cine, la justificación parece ser perfecta. Yo os invito a que miréis más allá, que no os sintáis depravados si os reís con una escena ya que no debemos nunca olvidar que esto es ficción, ya que meterse en la película no siempre implica pasar esa barrera de realidad/ficción. A aquel que le encante esta película que no piense que se va a convertir en un asesino cruel y sin razón aparente, y a aquel que le invite a salir de la sala antes de finalizar el encuentro cinematográfico, que se mire eso, porque a estas alturas del siglo XXI es absurdo escandalizarse por un film que tiene más de mensaje que de depravado, para eso ya tenemos la realidad ahí fuera, siempre mucho más cruel y sin ningún tipo de justificación aparente.