MUSE, Estadio Olímpico de Barcelona, 07.06.13 [CRÓNICA]

El teatro Muse
Las giras de estadios vuelven a tener un nuevo hito en su historia con Muse rizando el rizo y combinando música, teatro y danza en su nueva monumental puesta en escena. Matt Bellamy dio prioridad a su voz como nunca pero no se olvido su manera alucinógena de tocar
Con una de las bandas más galardonadaspor su directo a nivel mundial, todos sabían que ahí iba a pasar algo gordo. La maquinaria de Muse se puso en marcha literalmente cuando los engranajes del inmenso decorado empezaron a girar y de sus chimeneas salían bolas de fuego para dar paso a la ‘Supremacy‘ que abriría el espectáculo.
Uno de los momentos que más artículos dio en prensa fueron las imágenes proyectadas durante la divertida ‘Panic Station‘. Varias parodias de políticos como Obama, Merkel e incluso Rajoy bailaban como monigotes al ritmo funk de la canción. Tras la siempre bien recibida ‘Bliss‘, Muse pasó su derroche de grandeza a la plataforma situada en mitad de la pista para pegar fuerte con ‘Hysteria‘. Era impactante ver como en varios momentos del concierto los miembros de la banda podían llegar a estar a 100 metros de distancia entre ellos.
El momento más dramático de la noche llegó con ‘Animals‘, con la que mezclaron teatro y música, convirtiendo el concierto en una película en vivo. Un hombre vestido de traje actuando como un agente de bolsa tiraba billetes a la gente y se volvía loco hasta caer rendido al suelo. Fue entonces cuando el bajista Chris Wolstenholme sacó su armónica para concluir la ‘muerte’ de aquel señor tendido en el suelo cubierto de billetes y dar paso a uno de los mayores fetiches del público, ‘Knights of Cydonia‘ en la que los agudos de Mathew Bellamy se pegaban como nunca a su guitarra.
Las funciones actorales volvieron a repetirse con una mujer que interpretaba a otro personaje ambicioso de la literatura de Muse y que también fue a parar a la plataforma de la pista con ‘Feeling Good‘ donde le esperaba un surtidor de gasolina que acabaría con su vida. La misma actriz volvería luego a aparecer con el vals de ‘Blackout‘ bailando colgada de una bombilla gigante que aparecía por detrás del escenario como lo hiciera el OVNI de la gira de The Resistance.
Fue el concierto de Muse con mayor cantidad de sorpresas en su puesta en escena, como el robot gigante que acompañó a la banda con ‘Unsustainable‘. ¿Pero qué pasa con la música? ¿Es todo esto un complemento o una cortina de humo? La actuación de los tres músicos fue sobresaliente, pero lo más destacado fue la voz de Matthew Bellamy, hasta el punto de que no sacar ningún instrumento en canciones como ‘Follow Me‘, ‘Blackout‘, ‘Undisclosed Desires‘, ‘Starlight‘ y la más austera de todas, ‘Unintended‘, con el bajista haciendo las veces de guitarra como pudo.
La guitarra, en manos del líder de Muse, es algo alienigena. Sólo hace falta un breve solo como el de se sacó con ‘Madness‘ para llenar la villa olímpica. No hay músico tan completo y poderoso como Matthew Bellamy, capaz de empapar estadios enteros él solo.
Al menos una vez en la vida tienes que ver a esta banda en directo, seas de la condición que seas, sea cual sea tu disco favorito. Pero cuidado que engancha, hipnotiza y crea alucinaciones. Hasta la próxima apoteosis.
SETLIST
Supremacy
Supermassive Black Hole
Panic Station
Bliss
Interlude
Hysteria
Animals
Knights of Cydonia
Dracula Mountain
United States of Eurasia
Map of the Problematique
Feeling Good
Follow Me
Liquid State
Madness
Time Is Running Out
Stockholm Syndrome
Uninteded
Blackout
Guiding Light
Undisclosed Desires

The 2nd Law: Unaustainable
Plug In Baby
Survival

Uprising
Starlight

MUSE, Palacio de los Deportes de Madrid, 20.10.12 [CRÓNICA]

Controlando al gigante
Muse vuelve a su escenario habitual para demostrar que no achica grandezas pegándose otro enorme concierto para el recuerdo. Una pena si dejaste de ir sólo porque odias su último disco.
Estos chicos han roto todas las quinielas en su contra este fin de semana. Para empezar, arrancaron con la la espectacular ‘The 2ndLaw: Unsustainable‘ acojonando al público con percusión y fogonazos rojos como si de un ataque alienígena se tratase.  A este paso encontrarán un nuevo planeta en una galaxia lejana y le pondrán Muse de nombre.
Siguieron con ‘Supremacy‘, que les dio otra victoria y enganchó a primeras al público nuevo y al antiguo. Mientras daban varias vueltas por sus clásicos de ayer y hoy, su nueva genialidad escénica cobraba mayor vida cuando una pirámide invertida (bautizada ‘pirámide tornado’) se posaba sobre las cabezas del trío británico para acompañar con imágenes la pirotecnia de sus mejores temas.
The Resistance‘ vuelve a emocionar en una noche en la que la voz de Mathew Bellamy se ganó otra medalla de oro. Papá Bellamy conectó con el público como nunca gracias a las pasarelas situadas en el frontal, laterales y parte trasera de un escenario que por su estructura recordaba a la gira 360 de U2. Incluso llegó a saltar al foso para dar la mano al público de la primera fila.
El líder de esta revolución no paró ni tropezándose, cuando en ‘Panic Station‘ fue de cabeza hacia unas escaleras frenando con las rodillas y no paró de tocar la guitarra con una sonrisa de ‘pa’ habernos matao’. Con ‘Animals‘ se pusieron más serios para vapulear la tiranía de los banqueros que generaron la crisis económica mundial.
Muse ya estaba demostrando que seguían siendo los mismos, pero el hecho de que eligieran colocar ‘Falling Down‘ en el setlist, un tema que Bellamy escribió con 19 años para el primer LP de la banda y que no tocaban desde hace una década, dice mucho de la autenticidad del grupo. Y si a esto le sumas añadir ‘Host’, una bellísima rareza del Muse más joven, para introducir ‘Time Is Running Out‘, hay que quitarse el sombrero. 
Lástima que llegase el parón más popero y pasivo del concierto, capitaneado por temas como ‘Madness‘, ‘Follow Me‘, ‘Undisclosed Desires‘ y, se veía venir, el cameo del bajista con la canción ‘Liquid State‘. Por primera vez se podía ver a Bellamy andando por el escenario con la única compañía que el micro durante dos canciones seguidas como si de una gala OT o de un concierto de U2 se tratase. 

Las indiscutibles ‘Plug in Baby‘ y ‘New Born‘ devolvieron la ilusión a la pista y gradas. La segunda la eligieron con una ruleta de casino, literalmente. En las pantallas circulares aparecía una bola blanca botando en una ruleta con los colores negro y rojo en la que se rifaban las canciones Stockholm Syndrome y New Born hasta que finalmente la esfera se detuvo en el clásico del Origin of Symmetry.
La pirámide que colgaba invertida sobre el escenario acabó tragándose a los miembros de la banda, que aprovecharon para salir del escenario y dejar al público con la emisión del videoclip de ‘The 2ndLaw: Isolated System‘, un bonito recurso si estuviéramos en un museo de arte contemporáneo, pero un abuso de música pregrabada si estamos en un concierto.
A pesar de ello, otro de los grandes trofeos que se llevó Muse la noche del sábado fue la de no abusar de música pregrabada. Solamente este enlace a los bises, el arranque del concierto y los coros de la importante ‘Survival‘ fueron sus únicos pecados. Lo demás lo resolvieron con su creatividad instrumental y por supuesto con un cuarto músico en el escenario al poder del distetizador.
Uprising‘ sonó con la solidez que tiene el anterior disco de Muse, The Resistance, y ‘Knights Of Cydonia‘ fue una muestra del heroísmo de una banda que no baja los brazos ni en la fase final. Para rematar el show optaron por la balada épica por excelencia, ‘Starlight‘ y el obligadísimo himno de los Juegos Olímpicos de Londres, ‘Survival‘.
Señoras y señores, los chicos de Devon han vuelto a subir de nivel. El sonido fue salvaje, la puesta en escena vuelve a rizar el rizo, la tesitura de la voz de Bellamy rellenó cada hueco del palacio, el setlist fue variado y equilibrado, exprimieron el mejor zumo de su último trabajo, la energía entre público y banda fue eléctrica y la despedida fue prometedora.
Dicen de volver en verano por nuestro país. Al BBK Live le sigue faltando el cromo de Muse, ¿será el 2013 el año para conseguirlo?
Setlist
1. The 2ndLaw: Unsustainable
2. Supremacy
3.
Interlude
4.
Hysteria
5.
Supermassive Black Hole
6.
Resistance
7.
Panic Station
8. Animals
9.
Monty Jam
10.
Explorers
11.
Falling Down
12. Host
13.
Time Is Running Out
14.
Liquid State
15.
Madness
16.
Follow Me
17.
Undisclosed Desires
18.
Plug In Baby
19.
New Born
—–
20.
Isolated System (EMISIÓN DEL VIDEOCLIP)
21. Uprising
22. Knights of Cydonia
——
23.
Starlight
24. Survival

MUSE – The 2nd Law [CRÍTICA]

La ley olvidada
Un álbum disperso que gana en individualidades lo que pierde en el global. Un trabajo condenado al olvido por la falta de unidad entre sus temas y la indecisión a la hora de darle una personalidad propia. 
Tanta polémica con que Muse se había pasado al dubstep y al final ese es el menor de los ‘males’. Este nuevo recurso lo introducen de manera sutil en temas como la balada ‘Madness‘, que no es ninguna revolución, solamente la segunda parte de lo que ya empezaron a experimentar con ‘Undisclosed Desires‘ en su anterior LP, The Resistance.
Tampoco nos podemos quejar de como arranca el disco, una introducción prácticamente al servicio del fan con un tema inmenso titulado ‘Supremacy’ que lo tiene todo: la voz de Mathew Bellamy en todos sus registros, la orquesta, el coro, la guitarra metal, los medidos riffs y la respuesta final que va perfecta para reventar estadios. ¿Dónde está el problema? Con ‘Panic Station‘ no han sonado nunca tan divertidos, aunque jueguen a los disfraces y transporten todo su sonido a los 80.
Tras un inicio tan variopinto, precedida por una introducción al estilo ‘disney’, aparece ‘Survival‘, la canción oficial de los juegos olímpicos, sin ser tampoco la culpable del rechazo hacia The 2nd Law. Porque si un tema tan épico no atrae a los que una vez se enamoraron de la megalomanía de Muse, no sé para que vamos a verles a un concierto. Sí, ‘Survival’ es uno de los temas clave del disco, pero eso no es necesariamente bueno.
Follow Me‘ inyecta otra breve dosis de dubstep en la mejor balada del álbum, que respira el mismo oxígeno que las baladas del anterior trabajo del trío británico. Este tema abre la espina dorsal del álbum, la más ligera hasta la fecha en la discografía de Muse, pasando por la nana lunar ‘Explorers’, la popera ‘Big Freeze’ y terminando con la catástrofe…
Esa catástrofe tiene nombre porpio, Chris Wolstenholme, que se marca dos temas sin sentido en el disco.Primero ‘Save Me‘, que te hará bostezar cual gato en una estufa, y la nu-metalera y emo ‘Liquid State‘, que no habría quedado mal sin voz para utilizarla en los conciertos como enlace entre los bises.
La segunda ley se cierra con un final cinematográfico. ‘The 2nd Law: Unsustainable‘ es flipante, ese tipo de canciones que odias o adoras y que encajaría perfecta para abrir un concierto donde Mathew Bellamy juega con el pedal de la guitarra para crear un sonido agresivo que se come el muermo de los temas anteriores como un agujero negro.
The 2nd Law: Isolated System‘ es una despedida grisácea, propia de los créditos de una película post apocalíptica sobre un planeta infectado por un virus. Bonita, pero un diamante demasiado gordo para un vestido tan simple.
El sexto disco de Muse pasará al olvido en cuanto terminen de promocionarlo por el mundo. Rescatarán algunos temas de él para los setlists del futuro pero no es un disco que siente precedentes. Este trabajo aprueba en lo individual pero no lo hace en el global.  

Tracklist
1. Supremacy
2. Madness
3. Panic station
4. Prelude
5. Survival
6. Follow me
7. Animals
8. Explorers
9. Big freeze
10. Save me
11. Liquid state
12. The 2nd law: Unsustainable
13. The 2nd law: Isolated system

¡Nuevo vídeo de Muse rodado en Madrid!

Los asistentes al concierto de Muse del pasado 28 de noviembre en Madrid estamos de enhorabuena porque el nuevo videoclip oficial de Muse para la canción Resistance es un conjunto de grabaciones durante la actuación de aquella magnífica noche.

Presta atención porque si estuviste allí, ¡es posible que aparezcas en el vídeo!

Muse, Palacio de los Deportes de Madrid 28.11.09

¡Mira arriba, son Muse!


Enormes. Aparecieron subidos en enormes cubos, levantaron a toda la grada, pusieron a levitar al público de pista, elevaron su sonido a la enésima potencia e hicieron eco del dicho ‘de Madrid al cielo’. Con Muse es posible tocar las nubes de una noche otoñal. Con uno de sus setlist más enérgicos y cañeros, trajeron uno de los conciertos más gordos del año.

Tras la larga cola otoñal, para algunos desde la noche anterior, el público entro al Palacio de los Deportes para encontrarse con la primera sorpresa de la noche: Tres enormes torres de tela plantadas en el escenario. Para cuando se apagaron las luces los gritos eran ya ensordecedores al ver como se encendían las ventanas de esos edificios, y como personas a un ritmo robótico las subían para finalmente caer. La estupefacción llegó cuando esas torres de tela cayeron al suelo y lo que había dentro eran los tres integrantes de Muse, cada uno encima de un cubo y debajo de otro. En las caras de cada uno de estos cubos una pantalla que alimentaba más el espectáculo.

Allí estaban ellos. El prodigio musical Mathew Bellamy con una estética totalmente futurista iluminaba con un láser circular al público al ritmo de Uprising, una canción más obligada que predecible, cuyo título no podía dar más el pego para una aparición tan ascendente.

Escondido por debajo y detrás de los cubos estaba un hombre rubio que suponía un gran apoyo para esta música de estadios. Percusión, teclado y cualquier tipo de arreglo corría de su cuenta para que a cada canción no le faltase de nada.

La gente ya no pisaba el suelo. Tras cantar alegres el estribillo de Resistance, para luego ponerse a bucear en New Born no sin antes coger mucho aire, porque este tema brilló como nunca, por su actuación y por el público.

Los cubos ya habían descendido y Muse estaba a ras de escenario. Parecía que todas las bombas habían detonado y aún estábamos en la tercera canción. Encima aún quedaba lo mejor por llegar. Todos eran super-temas, cañeros e imparables, pero la gente no cesaba en saltos, desgañitarse y sacrificar su cuello por causas como la magnífica MK Ultra, una de las que mejores sonaron del nuevo disco, o Hysteria. Otra de las grandes sorpresas de la noche es que utilizaron Nishe, una cara b de Unintended, como introducción de United States of Eurasia. Durante la cara b instrumental, casi rareza, en las pantallas aparecían fotos en blanco y negro de fans de Muse, fruto de un concurso en el que la banda ofrecía a los fans enviar su foto para ser publicada en las pantallas durante su gira.

Cubos arriba y con un piano de cola con tapa transparente y luces que seguían las melodías que pulsaba Bellamy con sus dedos, Muse se animó con Feeling Good, una de las mejores del concierto por la limpieza de su sonido, positividad y elegancia. En los cubos, imágenes de pétalos rosas cayendo, recordando al videoclip. En el Palacio, la gente en las gradas permanecía de pié, y así se quedarían durante el resto del espectáculo.

Los cubos volvieron a bajar. Las luces se apagaron. Pero, ¡wow!, el cubo de en medio volvía a subir y además era giratorio. Ahí estaban el batería Dominic Howard y el bajista Chris Wolstenholme compartiendo espacio y un pedazo de jam que hasta se me cayeron los pantalones (literal).

Yo personalmente poco más le podía pedir a este concierto. Mathew salió para ponerse en una de los brazos laterales del escenario con su guitarra-teclado para tocar su nuevo single, Undisclosed Desired, tema electrónico que no todos reciben con alegría. Pero después de ultra-brillar con súper éxitos como Starlight, la siempre siempre espectacular y perfecta Plug in Baby o la irrefrenable Time is Running Out, Muse enchufó un tema de su último disco al que nadie se atrevió a decir que no porque sonó de las mejores: Unnatural Selection. Que fuerza, que potencia, que infatigable banda de tres tíos pegándole sin parar con una pasión que poseía al público a pesar de sus cuerpos exhaustos.

Sin duda era el momento de una falsa despedida para descansar un poco. Pero la gente estaba acelerada, sus corazones habían cogido un ritmo que solo un infarto es capaz de parar, así que coreaban el nombre de Muse, pedían más. Y así fue, pero la banda salió con clemencia y un piano para interpretar Exogenesis, una de las tres sinfonías que cierran el último disco. Los ojos de los asistentes quedaban contemplativos, sus pulmones intentaban respirar hondo, miraban que sus acompañantes seguían cerca y sonrientes. ¿Todo controlado? Pues tomad un Stockholm Syndrome para terminar de romper los cuellos y reventar las piernas que aún tenían esperanza de volver a caminar.

Al terminar semejante muestra de poderío, el bajista aparecía bajo una luz blanca soplando en una harmónica un tema muy western para introducir el gran broche final: la épica y marciana Knights of Cydonia, donde ya la gran mayoría del público consciente de que esto se acababa, se dejaba la piel, la voz y el alma en una noche de sábado.

A mitad del concierto Dom Howard plantó encima del bombo de su batería una bandera de España en la que unos fans escribieron: Muse, you electrify my life. No podría haberlo dicho mejor.

A modo anecdótico: En la entrada del Palacio habían carteles que avisaban de que en el concierto el público podía ser grabado por vídeo y audio (de hecho junto a mi se plantaron dos tíos, uno de ellos con una cámara enganchada a una barra, que graban el concierto desde el punto de vista del publico de pista, pero pronto abandonaron por la locura almacenada en la zona). Lo gracioso es que el cartel advertía de que tu voz podía ser doblada. Es que en estos conciertos hay mucho desafine en las voces, es natural.

Sala 2.5 Sigo sin identificarme con los conciertos de estadio. Lo único bueno es cuando la orgia de sudor y empujones te sienta bien y te dejas arrastrar por ella, lo malo es que no te apetezca ese intercambio de fluidos.



Público 2 En la cola un infierno. La mayoría era un publico joven, primerizos universitarios, pero el problema no es la edad, es la falta de educación responsabilidad. Que se te cuelen, que te vomiten encima por la mezcla de marihuana y alcohol indebida, que se apoyen en tu espalda o te claven los pinchos de su muñequera fue su manera de hacer amigos.

Teloneros 2.5 Imaginaros a Foo Fighters pero cabreados. Pues eso fueron los teloneros Biffy Clyro, leña monotemática que aunque le mete caña a la noche se llega a hacer pesado.

Setlist



1.Uprising

2.Resistance

3. New Born

4. Map of the Problematique

5. Supermassive Black Hole

6. MK Ultra

7. Interlude

8. Hysteria

9. Nishe

10. United States of Eurasia

11. Feeling Good

12. Guiding Light

13. Helsinki Jam

14. Undisclosed Desires

15. Starlight

16. Plug in Baby

17. Time is Running Out

18. Unnatural Selection

———

19. Exogenesis: Symphony Part 1 [Overture]

20. Stockholm Syndrome

21. Knights of Cydonia

Imagen y sonido: Mezken

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