PJ Harvey & John Parish – April (Traducida)



Os dejo con esta canción de PJ Harvey y John Parish para abrir el año. Cambiemos ‘Abril’ por ‘2009’ y se nos queda como una canción de fin de año. Feliz y próspero 2010 a todos.

Abril



Abril

¿Como

No he podido

Verte



Abril

Verte venir?



Abril

¿Como

Podría haber

Llevado la ropa

Adecuada?



Abril

Toda esa

Cuidadosa

Manera de correr

De mi alma

Y ahora

Tu lluvia



Abril, noto que te vas



No se lo que significa el silencio

Podría significar cualquier cosa



Abril

¿No me vas

a responder?



Estos días

Parecen

Aplastarme



Rompiéndose

Colapsándose

Desplomándose



¡Abril!

¿¡Que pasa si me

Ahogo?



No se lo que significa el silencio

Podría significar cualquier cosa

¿No me vas a responder?



Soñé

Abril

Que caminaba

Que veía

Tu lluvia

Me supera



April



April, how could

I not have seen

April, you coming

April how could I’ve

Worn inappropriate clothing?

April, all that careful stepping,

Rounding of my soul

And now your rain

April, I feel you leaving

I don’t know what silence means

It could mean anything



April, won’t you answer me?

These days just seem to crush me

Hatching, collapsing, tumbling down

April, what if I drown?

I drown?



April, I see you leaving

I don’t know what silence means

It could mean anything

I dream

I dream

April, April

Did I want you?

Did I want change?

April, your rain overcomes me

Salvados por el artista

El pasado fin de semana se celebró el festival Estrella Levante SOS 4.8 en el que PJ Harvey y John Parish hicieron su única aparición en España. Hasta ahí bien, pero entonces llegó la organización de un festival joven y lo complicó todo.



Para acudir a este festival te tenías que comprar tu entrada, como en cualquier otro, pero ¡sorpresa!, eso no te garantizaba poder ver ni a PJ Harvey ni a The Matthew Herbert Big Band, que eran los únicos que actuaban en el auditorio del recinto. Para notificarnos este hecho la organización del festival colgó un post en su blog, que ni siquiera en la página de inicio de su web, donde informaban que para acceder al auditorio era necesario escribir un mail con tus datos personales y código de la entrada. Había 800 invitaciones que se agotaron en apenas unas horas, así que para la organización misión cumplida y se evitaban colas a la entrada del auditorio, ¿pero que pasó con el resto de los 40.000 asistentes que no se enteraron de nada porque simplemente compraron su entrada en algún establecimiento, página web o que no les dio por meterse en el blog de la web y leerse todas las entradas hasta encontrar el tesoro oculto?



La organización garantizó que pondrían las ‘sobras’ en taquilla, y a las 14:00 horas del primer día del festival abrirían las ventanillas para ofrecer las entradas del auditorio a los que hicieran cola. Miles de personas lo intentaron, muchos plantados en la cola desde primera hora de la mañana, pero la mayoría se quedó fuera. A eso de las 17:00 horas ya se había acabado toda esperanza…



En mi caso, cuando iba de camino al festival para situarme en la fila, tuve la suerte de perder un autobús y confundirme de parada para encontrarme con John Parish, hombre encantador donde los haya, quien me dijo que nos pondría a mi y a mi acompañante en la lista de invitados en caso de que no consiguiéramos entrada en el auditorio. Y así fue, estábamos invitados al concierto de PJ y John por cortesía del propio Parish.



Pues no, de repente te topas con el muro de una plantilla de trabajadores poco cualificados para colaborar que dice que no ha recibido ninguna lista de invitados y que vayas a molestar al artista que te ha invitado que ese no es su trabajo (y eso lo decía un persona que estaba en un mostrador que ponía ‘Invitaciones’). Tras pasarse la patata caliente de uno a otro, marearme de un departamento a otro y de un responsable a otro, me dejaron subir al auditorio para ver si podía hablar con Parish, mi última esperanza.



Después de disfrutar de su perfeccionista prueba de sonido, como un voyeur de la música, junto a la entrada del auditorio, conseguí hablar con John a hora y media antes de la actuación. Él habló con su manager, quien le dio las invitaciones a su ayudante (que trabajaba para el SOS, gracias Nuria) y fin de la pesadilla.



La organización del SOS no hizo caso de la ‘llamada de socorro’, y respondían con hostilidad y una muy mala educación: “ni sabemos nada del asunto ni lo vamos a saber, vaya plasta que nos estás dando”; o cuando me quedé sin batería en el móvil: “no te pienso dejar mi teléfono para llamar a Nuria (compañera suya, y ayudante del manager de PJ Harvey) porque lo tengo que utilizar todo el rato, búscate la vida, no podemos hacer más por ti”. Frente al mostrador de invitaciones y prensa se sucedían periodistas, amigos de artistas, e incluso técnicos de sonido que eran recibidos con actitud de defensa, desconfianza y pocos modales, “mira la periodista esta, que se me ha ido toda rebotada”.



Espero que para el año que viene tengan el cuenta el quebradero de cabeza que ha supuesto para todo el mundo el tema del auditorio porque el festival estuvo muy bien: cartel, recinto, precio, diversidad de actividades, compromiso con el medio ambiente…etc.



Del concierto de Harvey y Parish solo puedo decir que tocaron las canciones de su nuevo disco de una manera tan soberbia y curtida que parece que llevan décadas ofreciéndolas en directo. La voz de Harvey y el arco iris de guitarras de Parish, sumado a una banda sobresaliente, dan como resultado un concierto que puso en pié a la sala en varias ocasiones.



Antes de concluir, ya sabéis que suelo hablar del público en un concierto. Con PJ Harvey fue una entrega absoluta, pero si te acercabas a conciertos como el de Maxïmo Park, veías que estaban llenos de gente pero que apenas les importaba más la música que simplemente estar ahí haciendo bulto con los colegas. Y mientras el cantante, Paul Smith, hablaba entre inglés y algo de español para entrar en contacto con su público, se podían oír cosas como “¡habla castellano! ¡gilipollas!”. Fin de los comentarios.

Fotografía: Mezken

A Woman A Man Walked By [P J Harvey & John Parish]



Polly y su sombra

PJ Harvey, acompañada de su viejo amigo y compañero musical John Parish, vuelve con un disco que trae lo mejor de ella, lo definitivo. Un puñetazo en la mesa que recuerda quien es la reina en el reino de divas indie y música sombría. Un disco superlativo hecho en compañía para escucharlo en soledad.

Más de 20 años de amistad y de vínculo musical son los que P J Harvey y John Parish comparten. Hace 13 años que sacaron su primer trabajo que firmaron conjuntamente, Dance Hall at Louse Point. Pero Parish siempre ha estado ahí, en la sombra, observando los movimientos de Harvey, ayudándola a producir sus discos, a encontrar su sonido. No siempre juntos en el estudio pero siempre cogidos de la mano, ahora vuelven con la edición de un disco magnífico que pone los pelos de punta. Brutal simbiosis de guitarras, bajo y batería.

Un CD que abre con una canción como Black Hearted Love ya es un disco a tener en cuenta, que no te deja impasible. Es eléctrico, es un alambre sentimental que te parte en dos, es uno de los mejores temas que Polly Jean Harvey ha hecho últimamente.

Es un pez en el agua con la música que hace. Con Sixteen, Fifteen, Fourteen saca un tema juguetón, pillo y folclore. Se deja caer en la oscuridad infinita con Leaving California, donde mama de su sonido sombrío, fruto del bosque entre nieblas que PJ visita para hacer sus canciones. Un bosque donde los sentimientos son tan profundos que queman, duelen como heridas internas. The Chair es un llanto, el preocupante aullido de una mujer que ha perdido a su hijo.

En la oda al mes de abril, April, Harvey vuelve a demostrar su amplio registro de voces, pasando de una voz vieja y demacrada a un canto de pena y nostalgia. Pero este no es un álbum 100% lagrimas y rendiciones. Polly se levanta con rabia en A Woman A Man Walked By/The Crow Knows Where All The Little Children Go. Su voz parece estar plagada de fantasmas, de rabia contenida. Soberbio y de escucha necesaria.

The Soldier el dolor ajeno. Una pequeña guitarra, un tímido piano, y la voz de PJ, dolorida como el cuerpo y la mente de un soldado al que nadie apenas le importa.

Con Pig Will Not, Harvey se pega una gran pataleta y canta una vez más con rabia, resignación, gritos que rompen las ganancias, e incluso ladridos.

Passionless, Pointless es un paseo nocturno por las calles de Stories From The City, Stories From The Sea, disco con el que PJ Harvey cosechó el mayor éxito. Es preciosa, dulce, también algo sombría para no desentonar con el álbum, delicada y sensible. Son las últimas lágrimas de un llanto por la pasión. Otra maravilla más para escuchar alto, a oscuras mientras que ves como todo pasa a cámara lenta. Esta canción es una de las mejores experiencias del disco.

Cracks In The Canvas recuerda a Is That All There Is? del Dance Hall…, por ser un relato hablado sigilosamente acompañado por una música tranquila y pacífica.

PJ Harvey vuelve con todo. Con su sombra, su rabia, su pasión, su voz múltiple, y con unas canciones que parece imposible olvidar.


Pj Harvey sí viene a España



A pesar de que nuestro país no entraba en los planes de la británica para su tour europeo, Pj Harvey ha hecho un hueco en su agenda para presentar su nuevo disco junto a John Parish. La cita será en el Festival Estrella Levante SOS 4.8 , en Murcia, que se celebrará los días 1 y 2 de mayo.



Harvey y Parish tocarán el primer día de este festival, y presentarán así su nuevo álbum A Woman A Man Walked By, que saldrá a la venta el 30 de marzo. El abono de dos días cuesta 34,99 €, y la entrada de un día cuesta 24,99€. Al evento acudirán también: Babyshambles, Keane, The Matthew Herbert Big Band, The Prodigy y Underworld.


Escucha una preview del nuevo single de Pj Harvey y John Parish, Black Hearted Love o descargate el tema.

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