Beginners (2010)

La tristeza que se muerde la cola
Vida y amor envueltos por un manto de tristeza. Una historia honesta con Ewan McGregor afrontando su papel más oscuro.
El sonido de un chelo parece acompañar cada segundo se una historia sobre la vida de un chico de ojos tristes que encuentra amor en una senda que creía perdida: Su propia vida. La felicidad es encontrada, existe, es real como una flor. Pero el abejorro de la tristeza se posa en ella para espantar toda posible etiqueta de ‘comedia romántica’ en el film.
El sueño de muchos directores de cine es plasmar su vida en la gran pantalla. Algunos lo hacen de manera sutil e indirecta, otros se desvisten buscando el proyecto de su vida. Mike Mills, experto en anuncios y vídeos de música, contactó con los protagonistas de su adaptación para conmoverles sobre la historia de su vida.
Con un toque europeo, Beginners (Mike Mills, 2010) explora en el eterno drama humano de la tristeza en espiral y la incapacidad de coger la vida con las dos manos. La familia, el amor verdadero, un perro que habla con la mente y un trabajo como artista creativo. Elementos para medio llenar o vaciar el alma de Oliver (Ewan McGregor). La portada engaña como una careta sonriente en la cara de un cadáver que lleva días descompuesto: No es una película de bromas tontas con dos enamorados torpes que no aciertan en la diana del amor.
¿De qué se ríe McGregor? Quizás porque el encargado de sacar las imágenes era un fotógrafo de comuniones pero la tristeza en Beginners es permanente, aunque sin llegar a la miseria, autocompasión o ‘emo-tismo’. Un permanente blues sin impacto, de luces tenues, pero honesto en su palabra y conclusiones.
Estreno este viernes 8 de julio

Cassandra’s Dream (2007)

Un sueño innecesario



Cassandra’s Dream es una película prescindible en la filmoteca de Woody Allen, donde vuelve a retomar el tema del ‘niñato’ de clase alta inglesa que se pasa de la raya en sus lujos y pasiones, para que todo se le vaya de las manos.



Junto con Scoop y Match Point, Cassandra’s Dream forma la trilogía de Woody Allen de historias ambientadas en Londres. Lo triste del asunto es que las tres películas se mueven por la alta sociedad, las relaciones peligrosas y los misteriosos asesinatos; por lo que esta tercera película es repetitiva, aburrida y muy predecible.



El film te empuja a esa siesta que no tenías pensado echarte, ese sueño innecesario de: pijos, barcos, mujeronas y vicios. Los hermanos Terry (Collin Farrell) e Ian (Ewan MacGregor) arriesgan su tiempo y dinero en un barco que bautizan como Cassandra’s Dream. A partir de este momento sus niveles de ambición y codicia van en aumento, y la película se resume en una batalla de a ver quien de los dos es más caprichoso y egoísta.



Antes de que se estrenase esta película, los actores principales contaban con mucho más prestigio con el que cuentan ahora. Después de Cassandra’s Dream, Farell se metió de lleno en películas de guerra planas y uniformes, y Ewan MacGregor cada vez se vuelve más dependiente de las súper producciones. En el film se les ve secos, desilusionados, como si Woody Allen y ellos se hubieran puesto de acuerdo para no dar el 100% en una película sin gracia que, insisto, ya has visto en Scoop y Match Point.