LISA HANNIGAN – At Swim [RESEÑA]

Vidrios en la mar
Lisa Hannigan vuelve pulida como un vidrio que ha pasado cinco años en el mar con un disco trágico y sereno grabado entre las paredes de una iglesia neoyorquina. 
★★★★☆
Tracklist_
1. Fall
2. Prayer for the Dying
3. Snow
4. Lo
5. Undertow
6. Ora
7. We, the Drowned
8. Anahorish
9. Tender
10. Funeral Suit
11. Barton

Premios MMM 2015

El 2015 ha sido una cantera de joyas en lo sonoro y lo visual. Retornos para alimentar a los nostálgicos y nuevos sonidos para llenar de esperanza a los agnósticos. Un año más, he intentado seleccionar lo mejor que ha pasado por mis papilas gustativas, así que espero que encuentres al menos un caramelo en esta bolsa de premiados.

Mejor disco: + –
Cinco años de gestación no son nada cuando una banda como Mew crea una obra absolutamente inspiradora, reconfortante, plena y profunda. Jonas Bjerre y su séquito ha conseguido con + – generar una obra maestra del pop retomando la majestuosidad del rock progresivo y manteniendo la coherencia en la tierna voz del cantante entre la robustez de las guitarras y la percusión.
Mejor película: Yo, Él y Raquel
El título original, Me and Earl and the Dying Girl tiene mucho más sentido que la traducción que le han dado en territorio ibérico, porque Yo, Él y Raquel es la historia de dos chicos de Instituto que se enfrentan por primera vez a la posibilidad de que una compañera de clase con leucemia acabe bajo tierra. El tejano Alfonso Gomez Rejon se atreve con el cine indie en una historia con una gran cantidad de referencias culturales, humor negro e interpretaciones magnéticas y maduras. Por si fuera poco, el señor Brian Eno se encarga de la banda sonora. Está mal vendida por algunos críticos como la hermana de Bajo la Misma Estrella, pero este cine no es un generador de club de fans y pinturas en la frente.
Mejor canción: Rows
Esta canción dividida en tres fases comienza reconfortando al oyente con Jonas Bjerre acercándose al micrófono para cantar “it’s allright, anything you can wish for you can do”. Es la esencia más pura de Mew, con la sensibilidad del cantante abriéndose paso entre el robusto bajo de Johan Wohlert, las metálicas guitarras de Bo Madsen y la batería progresiva de Silas. Una obra maestra absoluta de 10 minutos que no tiene nada que envidiarle a grandes hits de esta banda danesa como Comforting Sounds.
Mejor videoclip: Nearly Forgot My Broken Heart
Buena dirección, gran canción, humor negro, el propio cantante como protagonista y una trama que le permite ganar con cada visionado. Estos cuatro factores son la receta secreta del videoclip que le ha dedicado Chris Cornell al primer single de su último LP para contar la historia de un hombre que se libró de la pena de muerte para vivir una cadena perpetua en un matrimonio que nunca quiso firmar. Una curiosidad: el niño rubio que sujeta un rosario es uno de los hijos del líder de Soundgarden.
Mejor concierto: Damien Rice en el Parco della Musica de Roma
Personalmente, el pasado 25 de juliocumplí un sueño en Roma que empecé a gestar desde que la voz y acústica de Damien Rice acompañase aquel encuentro entre Natalie Portman y Jude Law en la primera escena de Closer. Más solo que nunca y frente a 3.000 espectadores, este irlandés demostró que primero está él y luego el resto de cantantes folk. El corazón y la rabia que imprimió aquella noche a canciones como 9 Crimes parecían prender el escenario ante la devoción de miles de italianos que se volvieron a enamorar una vez más de un caballero que genera adeptos hasta en los huecos entre canciones.
Mejor debut: Trickfinger
Trickfinger es el alter ego electrónico de John Frusciante, ex guitarrista de los Red Hot Chili Peppers y estandarte de las mejores etapas del cuarteto californiano de Give it Away y Californication. Un proyecto que seguramente no vaya más allá de este LP homónimo pero que ha logrado que Frusciante abrace definitivamente la electrónica tras varios discos coqueteando con lo techno. Este disco es un acid house que recuerda al Aphex Twin más ambient y que se disfruta especialmente si se escucha sin prejuicios y teniendo en cuenta que este trabajo no tiene nada que ver con aquel guitarrista de hits como By the Way y Under the Bridge.

DAMIEN RICE – My Favourite Faded Fantasy [RESEÑA]

Vuelve el mejor en lo suyo
Tras ocho años sin sacar un disco, Damien Rice sale de su agujero con una propuesta añeja como el buen vino que ha esperado su momento para salir por la grifería auditiva con la misión de aliviar a los paladares más nostálgicos. 
¿Y qué es lo suyo? Lo suyo es el folk más honesto que nace de la húmeda Irlanda con una voz inconfundible que arropa el alma cuando más lo necesitas. En una época en la que hay tanto postureo de cantautores que provocan un falso temblor en la voz buscando reproducir el mismo sentimiento que oyen en los vinilos de los cafés que frecuentan cigarro en mano, se agradece que los reyes del género hagan su acto de presencia aunque sea ocho años después. Damien Rice ha vuelto con ocho canciones, una por año, que entre bellos arreglos de cuerda y relatos de las heridas cotidianas del sentimiento más arraigado forman una caja que se abre con la redonda ‘My Favourite Faded Fantasy’ y cierra con agudos similares en ‘Long Long Way’.
Teniendo en cuenta que este es el primer CD que graba el irlandés sin su compañera Lisa Hannigan, quien decidió convertirse en pasajera de su propio proyecto en solitario sin mirar atrás, impresiona escuchar a Rice imitando la voz de la irlandesa en el primer y último tema, un acto de travestir la voz que no queda claro si es un gesto de añoranza o simplemente un ‘no te necesito’. Igualmente, el solista sigue adelante con su propuesta más madura en ‘It Takes A Lot To Know A Man’, un matrimonio perfecto entre los arpegios de piano y las cuerdas que ayudan a mantener el equilibrio.
No falla Rice en utilizar su súper poder de convertir su voz y guitarra en una orquesta invisible en ‘The Greatest Bastard’, una canción de hoguera que entra en el pack de otras como ‘Colour Me In’, ‘The Box’ y ‘Trusty And True’ en cuanto a que comparten un patrón que desemboca en el clímax de cuerda que en su momento nos atrajo de este señor. ‘I Don’t Want To Change You’es el buque insignia de este nuevo disco que ya habrás escuchado en la publicidad de My Favourite Faded Fantasy. Un tema que rasga la guitarra mientras Rice se suelta con un suave llamamiento que encaja perfectamente para radio y televisión sin perder la honestidad de un artista que emite su música directamente desde sus venas.
El tercer LP de Damien Rice tiene todo lo que guarda el desván del irlandés. Los pulcros arreglos de cuerda, la madera añeja de su guitarra acústica, su voz inconfundible y sustancial, un gran cuidado de sus letras y hasta una tercera ‘The Blower’s Daughter’ con ‘The Box’. Quizás algunos habituales del cantante nacido en Celbridge echen de menos su rabia en este nuevo conjunto de canciones, pero recordemos que han pasado ocho años de su último trabajo, el hombre necesitaba quitarse la ropa harapienta de miserias pasadas y enfocar los nuevos eventos entrando en una fase más madura como todo artista folk ha tenido que afrontar en su carrera. My Favorite Faded Fantasy no es el mejor trabajo de Damien Rice pero nos trae de vuelta a un artista que impacta y se zafa de cualquier intento de convertirle en una música chill-out condenada a ser utilizada para salas de espera o momentos de estudio previos a épocas de exámenes.
Tracklist
01. My Favourite Faded Fantasy
02. It Takes A Lot To Know A Man
03. The Greatest Bastard
04. I Don’t Want To Change You
05. Colour Me In
06. The Box
07. Trusty And True
08. Long Long Way

LISA HANNIGAN – Passenger [CRÍTRICA]

Lejos de casa por Navidad
Número 1 en Irlanda, el segundo trabajo de Hannigan afirma su independencia con un conjunto de canciones cálidas, viajeras y soñadoras.
Cierto es que esta mujer le debe mucho a Damien Rice en su carrera al éxito. Es la ausencia también del irlandés la que hace que la música de ella sea la medicina perfecta contra el mono que provoca la falta de discos de él.
Eso no quita que Hannigan no mire hacia delante y logre cada vez más alejarse de la foto con el que fue su compañero musical. Igual que él se busca a otras (la última fue la actriz Melanie Laurent con la que hizo un par de canciones) ella mete en esta ocasión a un cantante masculino, el norteamericano ganador de un Grammy Ray LaMontagne en la sentida ‘O Sleep’.
La irlandesa empieza con fuerza con ‘Home‘, la que desde el primer segundo entra acompañada de piano, batería, vientos y cuerdas. Así despega el avión de Passenger. En el trayecto le esperan las tempestades de ‘Knots’ y los juegos de ‘What’ll I Do’, para cuando llegue a su destino disfrutar de una tarde de chimenea con ‘Paper House’, soñar despierto con ‘Little Bird’, meriendas en el jardín de ‘Passenger’ y finalmente cerrar un día idílico con ‘Safe Travels, (Don’t Die)’.
A pesar del colorido y de los temas animados, el primer disco de la artista contenía más lágrima que este segundo álbum. Pero la chica no puede evitar despedirse con pena en ‘Nowhere To Go’, una pesadumbre obligada en una tirada de temas de alguien que sabe conmover con su música.
Para los que se van de casa por Navidad, éste es vuestro disco. Pero si viajas con Lisa Hannigan, debes tener en cuenta que sus sonidos tatuarán todas las sensaciones amargas y positivas en un mismo trazo inolvidable, capaz de soportar las heladas de otoño e invierno.
Track list


1. Home

2. A Sail

3. Knots

4. What’ll I Do

5. O Sleep

6. Paper House

7. Little Bird

8. Passenger

9. Safe Travels (Don’t Die)

10. Nowhere to Go


LISA HANNIGAN – Knots [VÍDEOCLIP]

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Primer vídeo oficial del nuevo trabajo de Lisa Hannigan, titulado Passenger. La canción ‘Knots’ es la encargada de ser la primera cara audiovisual del segundo álbum en solitario de la que fuera compañera indiscutible de Damien Rice.

Como explicaba la misma Hannigan, la idea es que cada color de pintura es un instrumento y pinta a la artista según el tempo en el que aparecen en la composición. Sin duda una idea genial con una colorista y divertida ejecución pero que hace tragar pintura a la solista. “Sabía a tiza mojada“, contaba la irlandesa tras su experiencia.

Gemma Hayes – Let It Break

Destellos desde la nostalgia
Folk, pop, grunge, indie rock, jazz. Gemma Hayes está hecha de tanto que no deja a nadie indiferente. La irlandesa vuelve a demostrar que es la mejor en lo que hace con un disco que te partirá en dos.
La madera y el tapizado de la portada nos adentran en una habitación cálida y llena de historias. Tras la introductoria ‘Don’t Let Them Cut Your Hair’ comienza la primera parte del disco con los temas pensados para radio como ‘Keep Running’ o ‘Shock to my System’.
En estas primeras costillas del esqueleto de Let It Break, Hayes demuestra un dinámico despliegue de voz y se mueve entre los instrumentos como nunca. Su delicada, dulce y perfeccionada voz pone los pelos de punta junto con la ingeniería de sus sonidos.
En la portada Hayes sonríe y sujeta con los dedos una pulsera colorista e infantil. Una imagen que bien define ‘All I Need’, un tema que empieza sonando con un piano desenfadado al estilo de Regina Spektor y termina en una conjunción de cuerdas de producción exquisita.
Los títulos monosilábicos ‘Fire’, ‘Ruin’ y ‘Noise’ son tres joyas de una corona plagada de brillantez. La primera es una preciosa memoria a un amigo que se fue, la segunda un transito entre la vida onírica y la real que acelera el corazón, y la tercera una obra maestra teatral, dramática y profunda.
Pero este cuarto álbum aún tiene más: El semi jazz de ‘To Be Reside You’, es uno de esos temas que su compatriota Damien Rice no nos termina de traer de vuelta; la más folk de todas, ‘Sorrow be Gone’ es un río arrastra penas, y ‘That Sky Again’ es una pieza instrumental de piano y corales muy parecida a lo que nos tiene acostumbrado el canadiense Patrick Watson.
Pero si de verdad queréis oír a Gemma Hayes en plena explosión y estado de gracia, el tema que mejor define el perfil de esta princesa del folk es ‘There’s Only Love’. Un maravilloso tema que comienza solamente con ella y su Fender Telecaster mientras se van sumando elementos de percusión, sintetizadores y más cuerda en lo que termina siendo un chorreo épico de luz y amor. 
Quizás la única prescindible en el cuadro sea ‘Writtle Winter’, un relato sobre la perdida que Hayes casi solloza. Ya sea por el tempo o la temática, pero no hace mucho más que reiterar el concepto del disco, una sonrisa en la oscuridad plasmada en el conjunto del álbum.Una serie de relatos sobre abandonar el mundo de los sueños para abrazar la realidad cuando alguien llega, da la vuelta a todo y te hace sentir humano
Track list


1. Don’t Let Them Cut Your Hair
2. Keep Running
3. All I Need
4. Fire
5. Brittle Winter
6. Shock To My System
7. To Be Beside You
8. Ruin
9. Sorrow Be Gone
10. That Sky Again
11. There’s Only Love
12. Noise


Sea Sew [Lisa Hannigan]



La emancipación musical de Lisa

Después de que Damián Rice, le dijera a Lisa Hannigan, su compañera de batallas y colaboradora musical, que el “curso creativo entre él y ella” había terminado, Hannigan tenía que tomar la decisión de lanzarse a una carrera en solitario o seguir de flor en flor con otros artistas. Ha sido valiente, y el resultado es este Sea Sew que sabe a otoño y cuenta con una elaboración exquisita y varios registros musicales.

Ser músico en Irlanda es algo predecible y complicado. Todos y todas parecen querer colgarse una guitarra acústica y pisar todos los bares y calles de Dublín en busca de un futuro que rompa con sus penas y expandir una música de una calidad que solo los irlandeses y su perfeccionismo artístico puede alcanzar. Hannigan nos muestra en Sea Sew que no es necesario sumergirse en la melancolía total para hacer un disco que llegue a los más sentimentales, eso habría sido muy monotemático y aburrido para una artista que ha plantado cara a la vida musical en solitario muy en serio.

El cd comienza dejando un puerto irlandés para llevarnos por otros 10 puertos en los que está formado el disco, cada uno con su paisaje, su color y sus emociones. Lisa Hannigan es la capitana, una artista irlandesa que siempre ha sido conocida por ser la marinera del barco que Damien Rice, un grande ya de la música irlandesa, construyó poco a poco durante su vida.

Comienza con Ocean and a Rock, donde ya la cantante, músico y compositora empieza mostrando sus cartas: una buena cantidad de instrumentos para dar mayor constraste, producción exquisita, y una voz bordada con hilo fino. La voz de Hannigan, sin ser demasiado original y característica, logra ser cariñosa e interpretativa junto a sus letras, lo que le da un aire muy cercano y sentimental a sus obras. Tras la batería, guitarra, piano, juego de violines, trompeta… llega Venn Diagram, donde una guitarra acústica y una voz pausada hacen la mayor parte y merito de este segundo tema, pero termina rompiendo en una armonía instrumental que sabe a banda irlandesa. Con Sea Song, Hannigan pide definitivamente que se la tome en serio. Con un ritmo jugueton y una lírica estupenda crea una pieza musical de una rotunda base de percusión y un atractivo en la voz y el juego de instrumentos de cuerda que pone los pelos de punta.

La mayor representación de dulzura y cariño que Hannigan puede alcanzar con sus composiciones está en Splishhy Splashy, canción dedicada al fallecido músico irlandés Mic Christopher. La belleza de esta canción va haciendo cada vez más extrema según el ritmo calmado de guitarra acústica va acompañado de metalófono y una vez más, que para una violinista no puede faltar, un bonito juego de violines y violoncelos.

De todos modos Lisa Hannigan evita ponerse demasiado nostálgica y vuelve a llenar de pintura de colores el álbum con I Don’t Know, simpática y soñadora. Keep it All la sigue con un constante ritmo donde se revuelca la batería con los instrumentos de cuerda mientras que la voz de Hannigan disfruta de esta fornicación.

Pasado ya el ecuador de este breve pero conciso disco, Courting Blues se encarga de ir abriendo las puertas para la recta final con una mareada canción que se deja llevar con notas ascendentes y decadentes a lo largo de su duración. Esta confusión se tranquiliza con la paz de Pistachio, donde Hannigan muestra su gran capacidad lírica de decorar lo cotidiano con sentimientos profundos y transcendentales, “the way of a photo left out in the sun, so i try to sep myself in lilies and flax seeds”.

Una dolida Teeth pide paso en la traca final, una de las más cargadas de sentimiento de este Sea Sew, donde el violín se hace lágrima y el piano una caída en cámara lenta. La manera en que esta canción converge en el final es sublime, donde los instrumentos se ponen guapos para descargar toda la tristeza acumulada y Hannigan pone su voz para explicar ese dolor inerte.

Al final todo llega a buen puerto, ya que Lille se encarga de cerrar este viaje con la dulce Hannigan interpretando una canción que es una sonrisa por sí misma y un “nos vemos en los escenarios”, que es donde un músico de la Irlanda se siente realmente vivo.

Aunque solo sea por morbo, merece la pena ver lo que ha hecho Damien Rice para su siguiente álbum, el resultado de su proyecto de escribir una canción por día en su viaje de 10 días de Dublín a Barcelona, ahí es nada.

Suerte Lisa.

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