BRIT FLOYD – Barclaycard Center de Madrid 5.10.16

Gracias papá

El miércoles pasó por Madrid la gira de Brit Floyd, un show que se convirtió en algo más que un espectáculo de luz y sonido para nostálgicos que hemos crecido mecidos entre los teclados y cuerdas de Pink Floyd gracias al virtuosismo, ingeniaría sonora y puesta en escena de un proyecto que permite revisitar un fenómeno musical en directo que la historia del rock sigue atesorando con letras de oro.
Mi historia con las bandas tributo es variopinta. Sí, en Finlandia enloquecí con un cuarteto que se hacía pasar por Nirvana, vi a señoras y chavalas emocionándose por igual escuchando la Sweet Child O’ Mine que salía de los dedos de la banda tributo a Guns N’ Roses y flipé en colores con los camaleónicos Brit Awards cuando versionaban a Muse, Coldplay, Franz Ferdinand y otros grandes de la música británica del momento. No termina ahí, porque este año en Irlanda conocí a la reencarnación de Jim Morrison en un pub irlandés que se convirtió en un espacio onírico durante varias horas y me sentí algo mayor con los Red Hot Copy Peppers y sus versiones descafeinadas.
Es un camino que decide tomar un músico devoto a una banda con la frustración de no sentirse capaz de escribir canciones que superen el trabajo de sus ídolos. A pesar de que a veces puedas tener la sensación de estar presenciando un cadáver musical con peluca, divierte a la gente y les transporta a recuerdos que creían olvidados. Así nacen bandas tributo como Brit Floyd, que se personó el miércoles en el Barclaycard Center de Madrid con un cerdo gigante volador y el eslogan de ser el show tributo a Pink Floyd más grande del planeta.
Al margen del caballero de pelo oxigenado y moreno de albañil que esperaba la llegada de los músicos tumbado en la pista junto a un mini de cerveza marcándose un solo de air-guitar cuan ataque epiléptico a cámara lenta, poco queda de aquel destape mental acelerado con LSD de la década de los 70 que retrató tan bien el cineasta Jean-Marc Vallée en el film C.R.A.Z.Y.hace once años. Las camisetas negras con el símbolo de The Dark Side of the Moon apenas disimulaban las canas y la alopecia, pero también se dejó ver un tímido sector veinteañero entusiasmado con el rock progresivo de Nick Mason, Roger Waters y compañía.

Fue un espectáculo de luz y sonido que cumplió su función durante casi tres horas de concierto a pesar de que al finalizar el mismo salió la típica frase entre el público de que “se han dejado muchos temas”. El Barclaycard Center llenó la mitad de su pista con melómanos que levantaron la voz y los brazos especialmente con temas como Another Brick in The Wall, que despertaron el espíritu reivindicativo de aquel hombre que salía de cambiarle el agua al canario gritando, “¡hay que romper el muro!”.

La puesta en escena fue algo teatral con imágenes en la pantalla circular que alimentarían la psicodelia de los sueños que tendrían esa noche los allí presentes y con recursos como el cerdo gigante que se asomaba enloquecido desde el costado de uno de los escenarios mientras la banda daba el resto con Pigs (Three Different Ones), así como la inmensa bola de disco que hicieron brillar al final del show. Brit Floyd son un grupo de ingleses que sabe muy bien cuidar la ingeniería del sonido de sus ídolos sobre el escenario. Damien Darlington, el director musical de este proyecto, logró que los fans más puntillosos asintieran satisfechos al escuchar sus solos de guitarra, mientras que el percusionista sacaba pecho cada vez que se colocaba en el centro del escenario para deleitarnos a todos con su saxofón en temas como Us and Them y Money.
Sin duda, uno de esos momentos que hacen que merezca la pena mover el culo y abrir la cartera por la música en vivo fue cuando Ángela Cervantes, nuestra embajadora española en este tour mundial de Brit Floyd, se llevó el mayor aplauso y vítores del público aguantando como una reina los altos picos vocales de The Great Gig in the Sky. De esta manera, el espectáculo llegaba a su fin con las monedas y las guitarras tapadas de Money para finalmente alzar algún que otro mechero encendido con Wish You Were Here.
Pocas posibilidades existen de presenciar un espectáculo en vivo que resucite de una manera tan notable los clásicos de una banda que ha influido tanto en la historia del rock. Grupos contemporáneos como Muse y Radiohead siguen bebiendo consciente e inconscientemente de aquel prog-rock que tantas camisetas y pósters vendió con el símbolo de un triángulo y un arco iris. El trabajo más reciente de Pink Floyd fue aquel CD de música ambient que grabaron en 2014 titulado The Endless River sin la colaboración de Roger Waters, por lo tanto, recomiendo este show a todo aquel que quiera revisitar una paleta de clásicos que van desde aquella intro de guitarra melódica y sintetizadores en Shine On You Crazy Diamond hasta la psicodelia de Run Like Hell.
Yo tuve la suerte de crecer con esta música. El recuerdo más lejano que tengo es el de manosear con mis diminutas manos la preciosa edición en Compact Disc de Pulse y los vinilos de Pink Floyd que siempre descansaban en los mejores muebles de mi casa, pero sigo soñando despierto con aquellos viajes nocturnos en el asiento trasero del Ford Scorpio azul que mi padre llenaba de música cada vez que hacíamos una ruta larga. ¡Viva el rock-padre, señores!  

RED HOT CHILI PEPPERS – Barclaycard Center de Madrid 28.09.16 [CRÓNICA]

Regate a lo establecido

Los Chili Peppers se atrevieron en su segunda noche en Madrid con un peculiar setlist que se saltó lo establecido y le dio velocidad al show apostando por temas de hace tres décadas y presentando las canciones de su último disco bajo una oleada de cilindros luminosos que flotaba sobre la pista y el escenario.
Setlist_
1. Around the World
2. Otherside
3. Snow ((Hey Oh))
4. Dark Necessities
5. Parallel Universe
6. Nobody Weird Like Me
7. Sick Love
8. Look Around
9. Californication
10. Go Robot
11. Sir Psycho Sexy
12. They’re Red Hot
13. This Ticonderoga
14. Until Then
15. Under the Bridge
16. By the Way
17. Jam
18. Dreams of a Samurai
19. Give it Away  

CHRIS CORNELL – Gran Teatro del Liceo de Barcelona [CRÓNICA]

Canciones de libro y perfume de caballero
El líder de bandas de culto como Soundgarden y Audioslave se rindió ante los clásicos de su cancionero y al arte de versionar en una noche de madera y perfume de caballero.
Desde que en 2011 lanzase Songbook, el disco en directo con el que abrazó una puesta en escena acústica, madura y asentada, Chris Cornell se ha centrado en mejorar su habilidad en lo básico y lo desenchufado. Tan relevante fue ese LP, que su último disco, Higher Truth, es una consecuencia directa de ese giro en la performance que todos aquellos que prefieren verle desde una butaca han celebrado. Atrás queda aquella leyenda del grunge de los años noventa que sufrió la ira de sus fans cuando se atrevió con un experimento llamado Scream que atrajo como nunca a masas de jóvenes que acudieron a conciertos como el BBK Live de Bilbao de 2009 con muchas ganas de fiesta. Anoche en Barcelona la tónica era otra. Los jóvenes desaliñados con pantalones cortos dejaron paso a treintañeros nostálgicos que llenaron el Liceo con un perfume de caballero mientras éramos testigos de un setlist con el que el artista se rindió ante los clásicos de su propia ingeniería y dejó de lado las obras de su carrera en solitario.
Cornell también quiso aprovechar para explotar sus cualidades en el arte de versionar, con temas como ‘The Times They Are A-Changin’‘ de Bob Dylan, ‘One‘ de U2 con letra de Metallica, la desgarradora ‘Billie Jean‘ que poco tiene que ver con cómo la cantaba Michael Jackson, ‘A Day in the Life‘ de los Beatles, y ‘Nothing Compares 2 U‘, con la que abrió el concierto para homenajear al fallecido Prince. Su actuación no contó con una estructura demasiado definida pero es que tampoco lo necesitaba. Una leyenda del grunge como es Chris Cornell solamente necesita una guitarra (aunque se llevó unas seis) y una alfombra para entretener a un teatro lleno hasta la bandera y muy entusiasmado al escuchar cómo el norteamericano se sacaba con la acústica canciones de libro de historia del rock como ‘Black Hole Sun‘ y ‘Fell On Black Days‘ de Soundgarden, del mismo modo que regalaba al público aquellas baladas que solía tocar con Tom Morello en grandes escenarios como ‘Like a Stone‘ y ‘Getaway Car‘.
Fue generoso con las anécdotas y en varias ocasiones se levantó para darse un paseo por el escenario mientras cantaba y tocaba. El público fue uno con el artista cuando se animo a dar palmas con ‘Rusty Cage‘, sobre todo teniendo en cuenta que la gran mayoría acudió a su butaca para escuchar canciones que marcaron una época hace décadas. El nivel de ‘fanservice‘ fue tan descarado que Cornell pareció obviar su trabajo en solitario. Solamente diez de las 26 canciones que tocó pertenecían a su discografía como ‘solo artist’, de las cuales únicamente cinco sirvieron para presentar su último disco a pesar de que el concierto forma parte de la gira Higher Truth. Los que ya se traían el Songbook estudiado no se llevaron demasiadas sorpresas al ver cómo Chris Cornell versionaba su propio cancionero con una guitarra acústica, pero los que entraron anoche por la puerta del Liceo con la intención de reencontrarse con los viejos tiempos salieron con el paladar satisfecho tras haber probado un buen vino de barrica añeja.
Setlist
1. Nothing Compares 2 U
2. Before We Disappear
3. Can’t Change Me
4. The Times They Are A-Changin’
5. Nearly Forgot My Broken Heart
6. Like a Stone
7. Fell on Black Days
8. One
9. Doesn’t Remind Me
10. Getaway Car
11. Say Hello 2 Heaven
12. Blow Up the Outside World
13. Let Your Eyes Wander
14. You Know My Name
15. Billie Jean
16. Black Hole Sun
17. Rusty Cage
18. When I’m Down
19. I Am the Highway
20. Sunshower
21. Hunger Strike
22. A Day in the Life
———————————————–
23. Wooden Jesus
24. Seasons
25. Josephine
26. Higher Truth

MULAFEST 2015, viernes 26 de junio, RHYE+JON HOPKINS [CRÓNICA]

Utopía urbana fetiche
Mulafest logra crear un microuniverso de la cultura urbana y se pone más serio en su cartel musical con fetiches sonoros como Rhye y Jon Hopkins para convertirse en una referencia de peso en los festivales de verano.
El atractivo de un festival depende o bien de las actividades y el entorno que ofrece o del cartel de artistas que lleve bajo el brazo. Si solamente aciertan con lo primero, al menos tendrán un público que irá a divertirse, pero si encima cuentan con una buena apuesta musical el resultado es redondo. Mulafest no es un festival de grandes cabezas de cartel pero sí que cuenta con fetiches y rarezas que le convierten en un evento de obligado cumplimiento si no quieres pasar la oportunidad de ver a artistas que posiblemente nunca vuelvan a nuestro país. Ese es el caso de Rhye, una tentación imposible que aterrizó anoche en el IFEMA para seducir a los asistentes con el soul y la sensibilidad de una banda cuyo cantante sigue confundiendo a los que le ven por primera vez, “creía que era una tía, te lo juro”, afirmaba una de las asistentes.
La diferencia entre los dos escenarios fue descomunal, especialmente cuando aterrizó Jon Hopkins al Desperados haciendo retumbar todos los sentidos de los asistentes y dejando el Coca-Cola con la actuación de Manu Vulcano prácticamente desértica (con arena incluida), en parte quizás por las dificultades de acceso entre una zona y otra, ya que los asistentes debían mostrar el contenido de sus mochilas y pasar la pulsera por el lector cada vez que querían cambiar de escenario. Hopkins le regaló al público un sample de Life in Technicolor, una de las canciones que ha producido para la banda Coldplay, y completó el lleno deseado para calentar motores ante lo que estaba por llegar. Atica divirtieron a los presentes sustituyendo a una nueva cancelación de Klangkarussell en nuestro país que empieza a acabar con la paciencia de sus fans. 
Exhibiciones de bólidos y motos customizadas, salón de tatuajes donde grandes artistas de la tinta te dibujaban lo que quisieras en la piel, body-painting, graffiti, danza aérea, break dance, beat-box, voley playa, una interesante y variada apuesta gastronómica, y malabares con fuego en un recinto en el que la gente se movía en patines, bicis y skate. Una utopía urbana trasladada a un microuniverso que Mulafest ha logrado diseñar en pleno IFEMA aprovechando todos los recursos del espacio e inventándose lo que les falta. El sistema de pago es realmente innovador, ya que en la pulsera del festival los asistentes tienen su entrada al recinto y el monedero electrónico para comprar todo lo que necesiten en los puestos de comida, bebida, ropa y accesorios.

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MUSE, Palacio de los Deportes de Madrid, 20.10.12 [CRÓNICA]

Controlando al gigante
Muse vuelve a su escenario habitual para demostrar que no achica grandezas pegándose otro enorme concierto para el recuerdo. Una pena si dejaste de ir sólo porque odias su último disco.
Estos chicos han roto todas las quinielas en su contra este fin de semana. Para empezar, arrancaron con la la espectacular ‘The 2ndLaw: Unsustainable‘ acojonando al público con percusión y fogonazos rojos como si de un ataque alienígena se tratase.  A este paso encontrarán un nuevo planeta en una galaxia lejana y le pondrán Muse de nombre.
Siguieron con ‘Supremacy‘, que les dio otra victoria y enganchó a primeras al público nuevo y al antiguo. Mientras daban varias vueltas por sus clásicos de ayer y hoy, su nueva genialidad escénica cobraba mayor vida cuando una pirámide invertida (bautizada ‘pirámide tornado’) se posaba sobre las cabezas del trío británico para acompañar con imágenes la pirotecnia de sus mejores temas.
The Resistance‘ vuelve a emocionar en una noche en la que la voz de Mathew Bellamy se ganó otra medalla de oro. Papá Bellamy conectó con el público como nunca gracias a las pasarelas situadas en el frontal, laterales y parte trasera de un escenario que por su estructura recordaba a la gira 360 de U2. Incluso llegó a saltar al foso para dar la mano al público de la primera fila.
El líder de esta revolución no paró ni tropezándose, cuando en ‘Panic Station‘ fue de cabeza hacia unas escaleras frenando con las rodillas y no paró de tocar la guitarra con una sonrisa de ‘pa’ habernos matao’. Con ‘Animals‘ se pusieron más serios para vapulear la tiranía de los banqueros que generaron la crisis económica mundial.
Muse ya estaba demostrando que seguían siendo los mismos, pero el hecho de que eligieran colocar ‘Falling Down‘ en el setlist, un tema que Bellamy escribió con 19 años para el primer LP de la banda y que no tocaban desde hace una década, dice mucho de la autenticidad del grupo. Y si a esto le sumas añadir ‘Host’, una bellísima rareza del Muse más joven, para introducir ‘Time Is Running Out‘, hay que quitarse el sombrero. 
Lástima que llegase el parón más popero y pasivo del concierto, capitaneado por temas como ‘Madness‘, ‘Follow Me‘, ‘Undisclosed Desires‘ y, se veía venir, el cameo del bajista con la canción ‘Liquid State‘. Por primera vez se podía ver a Bellamy andando por el escenario con la única compañía que el micro durante dos canciones seguidas como si de una gala OT o de un concierto de U2 se tratase. 

Las indiscutibles ‘Plug in Baby‘ y ‘New Born‘ devolvieron la ilusión a la pista y gradas. La segunda la eligieron con una ruleta de casino, literalmente. En las pantallas circulares aparecía una bola blanca botando en una ruleta con los colores negro y rojo en la que se rifaban las canciones Stockholm Syndrome y New Born hasta que finalmente la esfera se detuvo en el clásico del Origin of Symmetry.
La pirámide que colgaba invertida sobre el escenario acabó tragándose a los miembros de la banda, que aprovecharon para salir del escenario y dejar al público con la emisión del videoclip de ‘The 2ndLaw: Isolated System‘, un bonito recurso si estuviéramos en un museo de arte contemporáneo, pero un abuso de música pregrabada si estamos en un concierto.
A pesar de ello, otro de los grandes trofeos que se llevó Muse la noche del sábado fue la de no abusar de música pregrabada. Solamente este enlace a los bises, el arranque del concierto y los coros de la importante ‘Survival‘ fueron sus únicos pecados. Lo demás lo resolvieron con su creatividad instrumental y por supuesto con un cuarto músico en el escenario al poder del distetizador.
Uprising‘ sonó con la solidez que tiene el anterior disco de Muse, The Resistance, y ‘Knights Of Cydonia‘ fue una muestra del heroísmo de una banda que no baja los brazos ni en la fase final. Para rematar el show optaron por la balada épica por excelencia, ‘Starlight‘ y el obligadísimo himno de los Juegos Olímpicos de Londres, ‘Survival‘.
Señoras y señores, los chicos de Devon han vuelto a subir de nivel. El sonido fue salvaje, la puesta en escena vuelve a rizar el rizo, la tesitura de la voz de Bellamy rellenó cada hueco del palacio, el setlist fue variado y equilibrado, exprimieron el mejor zumo de su último trabajo, la energía entre público y banda fue eléctrica y la despedida fue prometedora.
Dicen de volver en verano por nuestro país. Al BBK Live le sigue faltando el cromo de Muse, ¿será el 2013 el año para conseguirlo?
Setlist
1. The 2ndLaw: Unsustainable
2. Supremacy
3.
Interlude
4.
Hysteria
5.
Supermassive Black Hole
6.
Resistance
7.
Panic Station
8. Animals
9.
Monty Jam
10.
Explorers
11.
Falling Down
12. Host
13.
Time Is Running Out
14.
Liquid State
15.
Madness
16.
Follow Me
17.
Undisclosed Desires
18.
Plug In Baby
19.
New Born
—–
20.
Isolated System (EMISIÓN DEL VIDEOCLIP)
21. Uprising
22. Knights of Cydonia
——
23.
Starlight
24. Survival

Coldplay – BBK Live 2011 Bilbao

Alfa, beta y gama

Los dos primeros discos de Codlplay resucitaron en una noche de verano en la que pasó algo insólito: Las nuevas canciones fueron protagonistas.
Estamos ya en verano, que se note. A pesar del lento ritmo de venta de entradas para el festival BBK Live de Bilbao, el escenario principal se terminó llenando de unas 40.000 personas en la primera noche del festival.
Por el mismo escenario pasó Russian Red, que entró bien para un público demasiado entregado dado el desafío que tenía en frente la madrileña. También Beady Eye, la banda ataúd del que fuera líder de los Oasis, Liam Gallagher, en un concierto carroza y seco durante el cuál el público bajó los brazos. Ni siquiera el hecho de que Gallagher bajara al foso a dar manos y autógrafos salvó la actuación.
A las pocas horas el escenario se llenó literalmente de color hasta su eclosión con la entrada de Coldplay. Con un setlist calcadito al que dieran en festivales como Glastombury o Rock am Ring, el cuarteto entró con un maravilloso espectáculo de luces y colores vivos con una nueva, ‘Hurts in Heaven’, que supo precisamente a eso, gloria celestial.
El color predominaba y Chris Martin no falló en su gran capacidad de ‘show-man’ dando volteretas por el suelo en ‘Lost!’, agradeciendo al público las esperas y desplazamientos y dedicando sus canciones a Russian Red y Blondie.
Los temas nuevos sonaban curtidos, no solamente los que ocupan su nuevo EP, ‘Every Teardrop is a Waterfall’ y ‘Major Minus’, si no también las inéditas en estudio como la tranquila ‘Us Against the World’ y ‘Charlie Brown’.
Fue un concierto algo precipitado, algo que resulta normal en la agenda de un festival, pero que afectó sobre todo a sus pesos pesados ‘Viva la Vida’ y ‘Fix You’, que no contaron con el largo al que nos tenían acostumbrados. Igualmente no fue un ‘llego-toco-singles-y-me-voy’, Coldplay demostró que sigue sorprendiendo a la hora de elegir los temas para sus conciertos al dar la mayor cobertura a sus primeros discos Parachutes y A Rush of Blood to the Head, dejando solamente hueco para un tema del X&Y y 3 para su último LP Viva la Vida or Death and All His Friends. 
Esta es la ventaja de estar fuera de una gira promocional. Los riesgos, experimentos, las canciones que hace años que no sacan a directo como ‘Everything’s Not Lost’ y ‘Live is for Living’. Un concierto para amantes de la banda y de las sorpresas. Una actuación íntegramente veraniega, con más color que un frutero tropical y más energía positiva que una jarra de sangría a pie de playa (bueno, con matices).
Con X&Y terminaron una trilogía y con Viva la Vida empezaron una nueva historia para colorear. El nuevo sonido no se aleja de ese ‘blues’ pictórico y optimismo de alto voltaje, si no que lo reafirma, lo refresca, lo rejuvenece y mantiene el listón de una banda que es capaz de entretener con canciones que el público nunca había escuchado antes.
Lugar 3.5: Se agradece del BBK su temperatura fresca, que no pasó de cuatro gotas justo antes de la actuación de Coldplay. Espacio de sobra y sonido suficiente.

Público 3.5: Sigue vivo el mito del público de Coldplay pero el nivel de entrega fue justito para lo que acostumbra. Espectadores variopintos sin achuchones graves.
Setlist

Hurts Like Heaven
Yellow
In My Place
Major Minus
Lost!
The Scientist
Shiver
Violet Hill
God Put A Smile Upon Your Face
Everything’s Not Lost
Us Against the World
Politik
Viva La Vida
Charlie Brown
Life Is For Living
——–
Clocks
Fix You
Every Teardrop is a Waterfall