Mi Semana Con Marilyn [CRÍTICA]

La cara-b de Marilyn Monroe
Michelle Williams trae de vuelta el brillo y sensibilidad de uno de los iconos más importantes de la historia de Hollywood en una historia shakespeariana.
Mi Semana con Marilyn cuenta el secreto que tuvo lugar durante el rodaje de El Príncipe y la Corista (1957, Laurece Olivier): La dulce y sensible fantasía que un joven hizo realidad con la mujer más deseada del planeta. 
Michelle Williams desafía las leyes del ‘casting’ interpretando un papel en el que a priori no encajaba ni por personalidad ni físico. Es más, juraría que hay más de un desnudo en el film en el que han tenido que utilizar el cuerpo de una secundaria. Pero su palmarés interpretativo le ha llevado a lograr y bordar un gran papel para repetir este año en las nominaciones de los Oscar.
Al margen de la impecable caracterización apoyada por una delicada fotografía, Williams suena como Marilyn, brilla como la Monroe y cautiva como la joya de Hollywood. Además consigue zambullirse en una oscuridad a la que las otras candidatas no habrían llegado en las escenas más dramáticas.
Eddie Redmayne tiene el privilegio de ser ese don nadie que se enamora de una gran estrella y vive un sueño tan efímero como intenso. Un británico corazón joven que se posa en el regazo de la americana para completar otro gran acierto de reparto. Ni galán ni inocente, Redmayne pone el nivel idóneo para la interpretación de un muchacho que vive una novela romántica.
Y si esta historia no era lo bastante ‘shakespeariana’, Kenneth Branagh pone la guinda de una obra con la intensidad del directo teatral y la belleza del mejor cine. El director Simon Curtis ha conseguido retratar el lado más sensible de uno de los iconos más importantes salidos de Hollywood. Aparta los focos de la explotación más sexy de la artista y se centra en el perfil menos maquillado, más humano, perdido, personal, débil, romántico y real de Monroe.
Estreno el próximo viernes 24 de febrero. 
 

Arrugas [CRÍTICA]

 

Ancianos como todos

Arrugas saca la mejor identidad del cine español y reflexiona sobre la etapa final a la que todos aspiramos: La tercera edad.
El cine español tiene su especialidad en el drama humano. Si a eso le sumas que contamos con artistas del cómic de reconocimiento mundial, la combinación es idónea.
De hecho es buena, muy buena. Notable en todos sus aspectos, Arrugas sigue de cerca la terrible maldición del Alzheimer en una residencia de ancianos donde vemos el día a día de sus protagonistas como si fuéramos parte del lugar.
Emilio y Miguel son los compañeros de ‘celda’. El primero es nuevo en la experiencia, el segundo se las sabe todas. En esta pequeña república cada personaje tiene su particularidad, pero sin alejarse del duro realismo de convivir con la enfermedad y las pesadas caídas del segundero que arriman a todos un final cada vez más solitario.
Es una obra con alma, tratada con ternura pero sin asfixiarse en lastima. Un relato dedicado a todos, como el propio autor considera. Plantea una pregunta casi existencial para el ser humano, ¿qué hacer con nuestros mayores? ¿Qué querríamos nosotros? Arrugas plantea la cuestión en un caso extremo, el Alzheimer, ese cabrón de hache intercalada que parte en dos todo sentido y concordancia del ser.
La animación, música, voces, fotografía, fondo y forma de la temática y los personajes han sido dibujados en armonía para lograr un producto de reflexión. Este es el tipo de cine que podemos sacar de nuestras fronteras con orgullo y seguridad. Esta es la identidad con la que deberíamos sentirnos identificados y dejar las producciones basura a aquellos que les sobra el dinero y codicia.
Estreno este viernes 27 de enero.

Santiago Segura [ENTREVISTA]

“Adam Sandler es como yo, se rodea de sus colegas para hacer una película”

Ayer jueves los periodistas tuvimos la oportunidad de charlar con Santiago Segura, que nos contó entre otras cosas como fue la experiencia de trabajar con Adam Sandler, uno de sus ídolos de comedia, en la nueva película Jack y su Gemela.

El personaje de ‘Torrente’ fue la máxima inspiración para su personaje en Jack y su Gemela. De hecho, desde Hollywood le pidieron que se trajera la misma peluca, “les pareció algo cachondísimo”. 

Sin embargo no ve la utilización de Torrente como una estrategia para animar a que el proyecto de remake americano se lleve a cabo, “el problema de Sacha Baron Cohen es que tiene muchos proyectos en la mesa y aunque ya tenga los derechos de Torrente, no sé realmente cuando va a sacar tiempo de su agenda para hacerlo”.

Apunta que la motivación para participar en la película fue, “porque me encanta el cine de Adam Sandler, es uno de los mejores cómicos que hay en Estados Unidos” y comparte una anécdota con Paz Vega y el cómico americano: “Cuando llamaron a Paz para hacer ‘Spanglish’ yo le dejé mi colección de películas de Adam Sandler porque no estaba muy convencida del proyecto y aún no me las ha devuelto”. Por fortuna, nos contó, durante el rodaje de ‘Jack y su Gemela’, Sandler le regaló una colección de su filmografía en blue-ray.

Habla de la experiencia de trabajar con Adam Sandler: “Disfruté mucho en este rodaje porque Adam es una persona que al igual que yo se rodea de sus colegas para hacer sus películas”. También celebra ese don de improvisación del americano, “a mi me decía más o menos lo que tenía que hacer y yo mis frases las improvisaba”.

El cineasta y actor también disfrutó las escenas más ‘arriesgadas’ del film, “casi me parto la espinilla con la tabla de surf, pero esto es lo que me gusta de mi trabajo, hacer algo diferente cada día, porque yo no podría ser oficinista o algo que suponga una rutina mecánica todos los días”.

También habló de otros cómicos a los que admira y los cuales muchos han salido también de la cantera de Saturday Night Life como Sandler. “Ben Stiller me gusta mucho y Will Ferrel me vuelve loco, me parece un genio absoluto. Otros clásicos como Steve Martin o Eddie Murphy han perdido garra porque se han convertido en estrellas del cine familiar”.

Económicamente no ha supuesto un fuerte ingreso para el cineasta español, “más birrioso incluso que aquí en España donde estoy más cotizado”, aunque sí que le sorprendió el despliegue de medios durante el rodaje.

Jack y Su Gemela [CRÍTICA]

Hermana tierna y masculina

Adam Sandler se trasviste para una nueva producción simplista, predecible y con una seria falta de buenos ‘gags’.

El humor de Adam Sandler se caracteriza por su descaro y moraleja final. Es divertido hasta llorar, y cuando se rodea de los que él quiere potencia esa cualidad. Pero en Jack y su Gemela no lo consigue, el ritmo es patoso y se crean silencios incómodos tras unos ‘gags’ de tercera división.

Ahora Sandler se dedica a protagonizar y producir películas, pero aquellas de las que se ocupó del guión son precisamente sus mejores trabajos de los últimos años: Niños Grandes y Zohan, Licencia para Peinar. En sus últimas aportaciones al cine parece que esa comedia absurda que le caracteriza está atada por los patrones simples de la comedia familiar de Hollywood.

La trama busca la gracia entre la relación de dos mellizos que se reencuentran para celebrar el Día de Acción de Gracias en el hogar de Jack y su familia. Con el personaje de Jill, Adam Sandler se une a la lista de cómicos americanos que se travisten para la gran pantalla, logrando un personaje tierno y a la vez masculino al que se le acaba cogiendo cariño.

Otro de los fichajes a tener en cuenta para la película es Santiago Segura, quien explota de nuevo a Torrente (en Jack y Jill apodado ‘Duardo’) pero que tiene la misma falta de puntos que la película en sí.

La escena de Jill y los mejicanos es lo único salvable quizás del film. Dado que el mejor personaje es ella y la mejor escena la protagoniza la hermana gemela por sí sola, quizás habría sido mejor idea que Sandler se concentrase en su lado femenino para sacar algo de chispa de este rollo.

Adam Sandler es sin duda uno de los mejores cómicos de Estados Unidos, pero empieza a encender la alerta de que se está acomodando a un tipo de película simplista, predecible, agotada y lo peor de todo: Sin risas en la sala.

Estreno mañana viernes 20 de enero.

El Havre [CRÍTICA]

Fraternidad por Navidad
El director finlandés más afamado vuelve a Francia para filmar otra obra genial de tragicomedia social con un protagonista estupendo.
La historia se desarrolla en una ciudad costera, habla sobre pobreza, inmigración y trabajo pero no, no es otro Los Lunes al Sol. Es un cuento de poética comedia gris con un toque irreal que huye del drama atragantado y cuenta la vida de un limpiabotas que se encuentra con un chico africano que huye de las autoridades en El Havre.
Aki Kaurismäki tiene un sello personal en su cine social. Su última producción es cine de autor, y eso se nota en la manera de iluminar a sus personajes, controlar los tempos de la cinta, limpiar las heridas provocadas por la tragedia mundana y sacar una sonrisa en las situaciones más difíciles.
El protagonista de El Havre es un bohemio retirado con una labia similar al gran Groucho Marx, con quien comparte apellido. El actor André Wilms abruma con su porte castigado, cigarro en mano y corazón ardiente. No siempre un actor europeo sabe lucir las canas tan bien tras casi media treintena de largometrajes.
El resto del elenco son, además de piezas clave en el argumento con una personalidad muy definida, personajes de una villa con sus rarezas y momentos que les hacen característicos. El frutero, la panadera o la camarera son personas del barrio que fácilmente podemos encontrarnos nada más salir a la calle, pero es su fraternidad y cordialidad las que hacen imposible su olvido.
Son los grandes héroes sociales a los que Kaurismäki les ha puesto una capa para rescatar la esperanza en un mundo en el que lo humano es abofeteado y ensordecido en la cada vez más amplia multitud. No es cine crítico, si no esperanzador. Un cuento navideño a la finlandesa contado en El Havre: Un lugar de paso, llegada y salida.

Estreno el próximo miércoles 28 de diciembre.

El Futuro [CRÍTICA]

El gato, la pareja y el tiempo 
Miranda July vuelve al cine seis años después para firmar otra gran obra personal, profunda, ‘indie’, descarada y original en la que vuelve a hacer de sí misma.
Las relaciones entre los seres humanos es un tema atractivo y preocupante para la directora de El Futuro. Es algo que se ve reflejado en sus cortos, su literatura y en sus dos largometrajes.
A diferencia de su predecesora, Tú, Yo y Todos los Demás (2005), Miranda July se pone en frente a un hombre muy parecido a su protagonista. En su primer film retrataba la dificultad de lograr una relación y en éste cómo engrasar la rueda que hace que una pareja siga bailando junta sobre el concepto de ‘pareja’.
Algo rompe esa rutina de dos treintañeros que viven juntos e infelices con sus trabajos: La adopción de un gato. Como si de un bebé se tratase, Sophie (Miranda July) y Jason (Hamish Linklater) se preparan durante un mes antes de recibir a un animal herido que necesita cuidados intensivos.
A partir de ese momento, los dos experimentan una etapa de crisis y bloqueo de la que no saben como salir mientras que el gato narra la eterna espera de la llegada de sus dueños. Nunca antes July había utilizado el lenguaje abstracto, surrealista y metafórico en la gran pantalla, y se le da de escándalo. Encuentra en esta vía la mejor manera de expresar sentimientos y ofrece tremendas escenas que marcan una obra única y auténtica.
La relación de pareja treintañera en la sociedad actual: Por dentro, por fuera, conectados y desconectados. La bohemia artista americana revela aquí su superpoder: La creatividad. July es una artista con mayúsculas, que vive y muere a diario por el arte, pero que nunca olvida comunicarse con el público. En su nueva obra lo vuelve a hacer y se entierra viva en los devenires de la vida y el tiempo en el terreno más sustancial

Enlaces relacionados:

El Gato con Botas 2011 [CRÍTICA]

Cierra la puerta que se escapa el gato
La mirada más famosa del cine de animación vuelve al cine en un spin-off que se apoya en los clásicos cuentos infantiles. 
Un gato malagueño (Antonio Banderas) corretea por la pantalla hasta que se topa con una belleza latina (Salma Hayek) que le ayuda a reencontrarse con un viejo amigo: Humpty Alexander Dumpty, también conocido como ‘Tentetieso’ en los cuentos infantiles.
¿Qué hacen dos gatos y un huevo parlante? Nada menos que buscar las habichuelas mágicas para llegar al castillo del gigante y robar los huevos de oro. Una vez más, la saga Shrek mantiene la esencia de homenajear los cuentos infantiles es sus películas. En el caso de este spin-off del Gato con Botas está muy bien elegida y llevada la aventura principal.
Este film no deja de ser una explotación de un producto, Shrek, que funcionó pero fue perdiendo fuelle en sus últimas entregas. El felino al que Banderas le da su absoluta personalidad ofrece dos o tres escenas de la famosa mirada de minino inocente y varias bromas de gatos que siempre son bienvenidas en la comedia.
Es una historia de tres a pesar de que el minino con sombrero sea el protagonista. Salma Hayek pone el personaje femenino que no termina de caer en las zarpas del persuasivo gato y Zach Galifianakis pone voz a un personaje con más cerebro de los que él está habituado a encarnar.
Dirigida por Chris Miller, que ya se encargó de Shrek 3, este largometraje entretiene y salva los minutos con la historia de las habichuelas mágicas como tirón principal. Pero a veces da la impresión de un guión falto, que depende demasiado de los clásicos cuentos para generar ese huevo de oro que busca Dreamworks para colocar a uno de sus personajes en los primeros puestos de la taquilla.
En Disney optaron por dar una serie a Timón y Pumba, aquellos carismáticos personajes de El Rey León, pero les quedó algo mediocre. El Gato con Botas se atreve con el cine pero, como todos los felinos de la tierra, teme mojarse para convertirse en leyenda.
Estreno el viernes 25 de noviembre
Enlaces de interés:

Las Aventuras de Tintín, El Secreto del Unicornio [CRÍTICA]

 

Animador Spielberg

Alucinante, intensa y divertida. Interesante hasta para los que son ajenos al cómic, la llegada de Tintín al cine sacia el hambre de misterio y aventuras que abunda en las butacas hoy en día. 

Desde 2008 con Indiana Jones no dirigía Steven Spielberg una película y ahora ha vuelto para darnos más ganas de buscar aventuras y tesoros por el mundo. Desde que adquirió los derechos para hacer esta adaptación, una cosa quedó clara: Le pega. Pero también le pegaba a Tim Burton la versión de Alicia en el País de las Maravillas y fue penosa.

Dos pesos pesados del cine, Spielberg a la dirección con Peter Jackson en la producción, se unen para crear un film en mayúsculas con gula de taquillazo. Pero la ambición no rompe el encanto del cine de aventuras, las apasionantes páginas de un cómic histórico o el carisma de sus protagonistas.

Tintín co-protagoniza el secreto del unicornio con su siempre fiel mascota Milú y con el Capitán Haddock. Y qué grandes son los capitanes de los mares desde la butaca, qué carisma irradian cuando se trata de un antihéroe alcohólico como el barbudo navegante de las historias de Tintín. Sin menospreciar al pequeño y simpático perro ni mucho menos a su dueño y su flequillo. No viene tampoco nada mal la parejita británica de cómicos Simon Pegg y Nick Frost para dar voz, cuerpo y chispa a los detectives Hernández y Fernández.

Gran decisión fue pensar y crear esta obra como una animación. Con un alucinante acabado cinematográfico, ‘Las Aventuras de Tintín, el Secreto del Unicornio’ no se enrolla con abusos digitales obsesionados con el 3D si no que llena la pantalla de recursos artísticos que fascinan desde los créditos de apertura.

Seguidor o no del cómic belga en el que está basada este largometraje, atraerá a amantes del género de aventuras, misterio, cómic y sobre todo del cine en mayúsculas porque por encima de todo, Tintín ha aterrizado a la gran pantalla para ser un referente y crear hambre de más al llegar a los créditos finales de esta entrega y las que faltan por caer. 

Estreno en España este viernes 28 de octubre

Crazy, Stupid, Love (2011) [CRÍTICA]

El amor no tiene edad
El amor, con sus estupideces y locuras, visto desde los ojos de un niño de 13 años hasta los de un matrimonio cuarentón. Ryan Gossling pone la chispa con su papel de asesor casanova.
Steve Carell, el eterno Virgen a los 40 (Judd Apatow, 2005) protagoniza una comedia que diserta sobre el amor en su campo de batalla. El ligoteo, el enamoramiento, las relaciones de pareja… Desde el primer amor de un chico de 13 años hasta las dunas de un matrimonio al borde del divorcio pasando por los rollos de una noche de Jacob Palmer (guaperas de la noche interpretado por Ryan Gosling).
El único problema es que todas esas historias, aunque interrelacionadas, no terminan de trazar un camino común a una historia central. Tenemos el matrimonio interpretado por Carell y Jualianne Moore; la obsesión de su hijo por la canguro y la también obsesión de ésta por el padre de él; y los líos nocturnos de Jacob Palmer seguidos de su encuentro con Hannah Weaver (interpretada por Emma Stone).
A este cocktail de triángulos amorosos se suman el compañero de trabajo de Emily Weaver (Julianne Moore) interpretado por Kevin Bacon, y Marissa Tomei en el cachondo papel de una ex-alcohólica que se encuentra con el personaje de Steve Carrel.
Estos cruces están bien tejidos para que no suponga un dolor de cabeza o termine siendo una telenovela, aunque al final no dejan de ser historias individuales que han sido entrelazadas de una manera demasiado casual.
Crazy, Stupid, Love busca identificarse con una amplia gama de públicos. Es el amor en su rostro dulce, sexi, prudente, irónico, contradictorio y fantasioso. Cada uno elegirá su historia favorita y el personaje con quien más se identifica o con el que se querría encontrar. Ryan Gosling acoge un nuevo reto y acepta su condición de buenorro de Hollywood pero con la actuación como primer plano de su interpretación. Demuestra una vez más ser uno de los mejores actores de su generación.

Estreno mañana viernes 7 de octubre. 

El Ilusionista (2010) [CRÍTICA]

Una animación vale más que mil palabras
Estupenda tragicomedia digna de las mayores medallas del cine animado.
La animación por ordenador no supuso una tumba para la tradicional si no más bien una criba para que solamente joyas como este film salieran a flote.
El director francés Sylvain Chomet ha rescatado un guión olvidado del también creador de películas Jacques Tati. Es la historia de un ilusionista en decadencia que viaja por Europa en busca de un trabajo cuando en su camino apea a una joven escocesa que, ensimismada, decide seguirle en su camino de magia y encanto.
La nostalgia y la comedia son las sonatas de una historia que recorre los encantos de El Viejo Continente de los años 50 pasando por París, Londres y centrándose en Edimburgo.
No hay conversaciones, apenas monosílabas entre sus protagonistas, pero en esta película de mimos la música y el hermoso trabajo gráfico hablan lo que las palabras no necesitan decir. 
La trama ahonda en la ilusión, desilusión, inocencia, decadencia, envejecimiento, coraje y los achaques propios de una década en la que muchos empezaban de cero cada día y los planes se tambaleaban.
Un film de trazos finos, de calma en la tormenta, simpatía en sus gestos, luces hermosas, lugares inmortales y personajes tan entrañables como pintorescos. El resultado del trabajo de un mimo y un director: El primero que escribió el guión antes de morir y el segundo que lo rescató para convertir la ilusión en largometraje.

Estreno el viernes 7 de octubre