De Tal Padre, Tal Hijo [CRÍTICA]

“Ahora lo entiendo”

Ryota pronuncia estas palabras cuando descubre que su hijo de seis años fue cambiado por otro el día de su nacimiento en un drama japonés que ahonda en la figura paternal.

El cine japonés suele darnos un paseo por los terrenos más fríos hasta que damos con el calor humano. Así empieza De Tal Padre, Tal Hijo, con esa tonalidad azul, silenciosa y tranquila hasta que la familia del pequeño Keita recibe una llamada del hospital que les cambiará la vida para siempre.

Cada personaje de esta película está cuidado con amor y destaca la gran expresividad de los niños en una película que enfoca los pequeños detalles y aguanta largos planos. La estricta disciplina de la familia ‘equivocada’ de Keita choca con la humildad y desenfado de la familia de sus verdaderos padres. Es entonces cuando Ryota decide asumir la responsabilidad de llegar a una decisión final sobre este difícil asunto, condicionado por su mujer, sus padres, su verdadero hijo y los padres al que asignaron equivocadamente.

Durante dos horas de metraje convivimos un año con ambas familias, las reacciones de los niños, los sentimientos rotos, las crisis, las bromas, las decisiones difíciles y los momentos incómodos. Es inevitable mirar al horizonte del film con el deseo de conocer el final, pero durante ese duro camino el director de AirDoll, Hirokazu Kore-Eda, hace de esta experiencia una historia real con la que es inevitable empatizar.

Destaca el trabajo de Machico Ono, protagonista en la película El Bosque Del Luto, pero también hay otras caras conocidas como la de Jun Kunimura por sus películas con Takeshi Kitano.

La película se estrenará en nuestro país el viernes 22 de noviembre.

Don Jon [CRÍTICA]

Cuando un actor indie coge las pesas

Joseph Gordon-Levitt se apunta a la lista de iconos del indie que  han parodiado a un macarra en una historia que comienza en una erección pero termina con un coitus interruptus

Otros príncipes del cine inde como Ryan Gosling con Crazy, Stupid, Love o James Franco con Spring Breakers ya habían pasado por el gimnasio y la maquinilla de afeitar para dar vida a personajes que se alejaban de la tierna decadencia de sus anteriores papeles.

Gordon-Levitt no se queda atrás y fabrica una parodia de los macarras de Jersey Shore interpretado, escrito, dirigido y posado por sí mismo. Un hamster de gimnasio al que lo que más le importa es sacudirse la banana viendo pornografía hasta que conoce a Scarlett-tetazas-Johansson y se enamora perdidamente.

El film promete mucho al principio con los retratos de su protagonista y el resto del reparto, pero se desinfla con el paso de los minutos. Quizás Gordon-Levitt enfocó esta película desde un punto de vista de actor y director de cortometrajes, ya que se concentra en los personajes y se olvida de la trama, y demuestra que esto de los largometrajes se le queda demasiado largo, terminando el film como si fuera el final de un episodio piloto.

Catalogada de tragicomedia romántica, de comedia tiene los aciertos en la parodia de sus personajes; de romántica el quiero y no puedo de un personaje musculado con corazón de león; y de tragedia algunas situaciones efervescentes que parecen metidos en el guión por obligación moral.

No es una comedia gamberra y obscena. Tampoco una historia trágica sobre el patetismo de un personaje egocéntrico y machista. Ni tan siquiera una historia empalagosa disfrazada con cuerpos esculturales. Es una paja sin placer final con un protagonista que arranca con mucho músculo pero que se pierde en el laberinto de la neurona.

Estreno en España el jueves 31 de octubre.

Los Idus de Marzo [CRÍTICA]

La perra política

Drama y suspense en un contexto político sin demasiada americanada. Clooney sigue sin tener una identidad propia como director pero Gosling vuelve a convertir la intensidad visual en física.
Sé lo que estáis pensando. ¿Una americanada sobre una campaña electoral a estas alturas y con el cliché de George Clooney en el papel de Gobernador? Pero como pasa en la política: No todo es lo que parece. Sí, el canoso atractivo descafeinado sigue tan flojo como siempre, pero la historia guarda un clima cercano al suspense dentro del tema electoral que va ganando intensidad con el desarrollo.
Stephen Meyers (Ryan Gosling) se encarga, junto a Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), de asesorar al Gobernador Mike Morris (George Clooney) y quitar de en medio todos los posibles obstáculos, desde el asesor de la campaña enemiga (Paul Giamatti) hasta la prensa (Marisa Tomei). Dentro de este más que respetable elenco de actores, Gosling vuelve a destacar como un grande. El discurso entre su personaje y el de Giamatti en el bar describe muy bien como este joven actor fascina en cada película y a cuantos le rodean.
Quizás el director de Los Idus de Marzo, Clooney otra vez, vio en Gosling el actor que siempre quiso ser. Lejos de ser un mero guaperas que no logra transmitir un buen papel, Gosling se deja la piel en cada una de sus interpretaciones, y siempre hace que parezca fácil. La crisis de los 50 empuja a Clooney a querer hacer algo grande ya como padre de una película. Por desgracia, siendo su último trabajo una apuesta interesante, no tiene un sello personal, si no más bien una voluntad de querer ser como aquellos de los que mama.
Estreno el próximo viernes 9 de marzo

Mi Semana Con Marilyn [CRÍTICA]

La cara-b de Marilyn Monroe
Michelle Williams trae de vuelta el brillo y sensibilidad de uno de los iconos más importantes de la historia de Hollywood en una historia shakespeariana.
Mi Semana con Marilyn cuenta el secreto que tuvo lugar durante el rodaje de El Príncipe y la Corista (1957, Laurece Olivier): La dulce y sensible fantasía que un joven hizo realidad con la mujer más deseada del planeta. 
Michelle Williams desafía las leyes del ‘casting’ interpretando un papel en el que a priori no encajaba ni por personalidad ni físico. Es más, juraría que hay más de un desnudo en el film en el que han tenido que utilizar el cuerpo de una secundaria. Pero su palmarés interpretativo le ha llevado a lograr y bordar un gran papel para repetir este año en las nominaciones de los Oscar.
Al margen de la impecable caracterización apoyada por una delicada fotografía, Williams suena como Marilyn, brilla como la Monroe y cautiva como la joya de Hollywood. Además consigue zambullirse en una oscuridad a la que las otras candidatas no habrían llegado en las escenas más dramáticas.
Eddie Redmayne tiene el privilegio de ser ese don nadie que se enamora de una gran estrella y vive un sueño tan efímero como intenso. Un británico corazón joven que se posa en el regazo de la americana para completar otro gran acierto de reparto. Ni galán ni inocente, Redmayne pone el nivel idóneo para la interpretación de un muchacho que vive una novela romántica.
Y si esta historia no era lo bastante ‘shakespeariana’, Kenneth Branagh pone la guinda de una obra con la intensidad del directo teatral y la belleza del mejor cine. El director Simon Curtis ha conseguido retratar el lado más sensible de uno de los iconos más importantes salidos de Hollywood. Aparta los focos de la explotación más sexy de la artista y se centra en el perfil menos maquillado, más humano, perdido, personal, débil, romántico y real de Monroe.
Estreno el próximo viernes 24 de febrero. 
 

Arrugas [CRÍTICA]

 

Ancianos como todos

Arrugas saca la mejor identidad del cine español y reflexiona sobre la etapa final a la que todos aspiramos: La tercera edad.
El cine español tiene su especialidad en el drama humano. Si a eso le sumas que contamos con artistas del cómic de reconocimiento mundial, la combinación es idónea.
De hecho es buena, muy buena. Notable en todos sus aspectos, Arrugas sigue de cerca la terrible maldición del Alzheimer en una residencia de ancianos donde vemos el día a día de sus protagonistas como si fuéramos parte del lugar.
Emilio y Miguel son los compañeros de ‘celda’. El primero es nuevo en la experiencia, el segundo se las sabe todas. En esta pequeña república cada personaje tiene su particularidad, pero sin alejarse del duro realismo de convivir con la enfermedad y las pesadas caídas del segundero que arriman a todos un final cada vez más solitario.
Es una obra con alma, tratada con ternura pero sin asfixiarse en lastima. Un relato dedicado a todos, como el propio autor considera. Plantea una pregunta casi existencial para el ser humano, ¿qué hacer con nuestros mayores? ¿Qué querríamos nosotros? Arrugas plantea la cuestión en un caso extremo, el Alzheimer, ese cabrón de hache intercalada que parte en dos todo sentido y concordancia del ser.
La animación, música, voces, fotografía, fondo y forma de la temática y los personajes han sido dibujados en armonía para lograr un producto de reflexión. Este es el tipo de cine que podemos sacar de nuestras fronteras con orgullo y seguridad. Esta es la identidad con la que deberíamos sentirnos identificados y dejar las producciones basura a aquellos que les sobra el dinero y codicia.
Estreno este viernes 27 de enero.

Santiago Segura [ENTREVISTA]

“Adam Sandler es como yo, se rodea de sus colegas para hacer una película”

Ayer jueves los periodistas tuvimos la oportunidad de charlar con Santiago Segura, que nos contó entre otras cosas como fue la experiencia de trabajar con Adam Sandler, uno de sus ídolos de comedia, en la nueva película Jack y su Gemela.

El personaje de ‘Torrente’ fue la máxima inspiración para su personaje en Jack y su Gemela. De hecho, desde Hollywood le pidieron que se trajera la misma peluca, “les pareció algo cachondísimo”. 

Sin embargo no ve la utilización de Torrente como una estrategia para animar a que el proyecto de remake americano se lleve a cabo, “el problema de Sacha Baron Cohen es que tiene muchos proyectos en la mesa y aunque ya tenga los derechos de Torrente, no sé realmente cuando va a sacar tiempo de su agenda para hacerlo”.

Apunta que la motivación para participar en la película fue, “porque me encanta el cine de Adam Sandler, es uno de los mejores cómicos que hay en Estados Unidos” y comparte una anécdota con Paz Vega y el cómico americano: “Cuando llamaron a Paz para hacer ‘Spanglish’ yo le dejé mi colección de películas de Adam Sandler porque no estaba muy convencida del proyecto y aún no me las ha devuelto”. Por fortuna, nos contó, durante el rodaje de ‘Jack y su Gemela’, Sandler le regaló una colección de su filmografía en blue-ray.

Habla de la experiencia de trabajar con Adam Sandler: “Disfruté mucho en este rodaje porque Adam es una persona que al igual que yo se rodea de sus colegas para hacer sus películas”. También celebra ese don de improvisación del americano, “a mi me decía más o menos lo que tenía que hacer y yo mis frases las improvisaba”.

El cineasta y actor también disfrutó las escenas más ‘arriesgadas’ del film, “casi me parto la espinilla con la tabla de surf, pero esto es lo que me gusta de mi trabajo, hacer algo diferente cada día, porque yo no podría ser oficinista o algo que suponga una rutina mecánica todos los días”.

También habló de otros cómicos a los que admira y los cuales muchos han salido también de la cantera de Saturday Night Life como Sandler. “Ben Stiller me gusta mucho y Will Ferrel me vuelve loco, me parece un genio absoluto. Otros clásicos como Steve Martin o Eddie Murphy han perdido garra porque se han convertido en estrellas del cine familiar”.

Económicamente no ha supuesto un fuerte ingreso para el cineasta español, “más birrioso incluso que aquí en España donde estoy más cotizado”, aunque sí que le sorprendió el despliegue de medios durante el rodaje.

Jack y Su Gemela [CRÍTICA]

Hermana tierna y masculina

Adam Sandler se trasviste para una nueva producción simplista, predecible y con una seria falta de buenos ‘gags’.

El humor de Adam Sandler se caracteriza por su descaro y moraleja final. Es divertido hasta llorar, y cuando se rodea de los que él quiere potencia esa cualidad. Pero en Jack y su Gemela no lo consigue, el ritmo es patoso y se crean silencios incómodos tras unos ‘gags’ de tercera división.

Ahora Sandler se dedica a protagonizar y producir películas, pero aquellas de las que se ocupó del guión son precisamente sus mejores trabajos de los últimos años: Niños Grandes y Zohan, Licencia para Peinar. En sus últimas aportaciones al cine parece que esa comedia absurda que le caracteriza está atada por los patrones simples de la comedia familiar de Hollywood.

La trama busca la gracia entre la relación de dos mellizos que se reencuentran para celebrar el Día de Acción de Gracias en el hogar de Jack y su familia. Con el personaje de Jill, Adam Sandler se une a la lista de cómicos americanos que se travisten para la gran pantalla, logrando un personaje tierno y a la vez masculino al que se le acaba cogiendo cariño.

Otro de los fichajes a tener en cuenta para la película es Santiago Segura, quien explota de nuevo a Torrente (en Jack y Jill apodado ‘Duardo’) pero que tiene la misma falta de puntos que la película en sí.

La escena de Jill y los mejicanos es lo único salvable quizás del film. Dado que el mejor personaje es ella y la mejor escena la protagoniza la hermana gemela por sí sola, quizás habría sido mejor idea que Sandler se concentrase en su lado femenino para sacar algo de chispa de este rollo.

Adam Sandler es sin duda uno de los mejores cómicos de Estados Unidos, pero empieza a encender la alerta de que se está acomodando a un tipo de película simplista, predecible, agotada y lo peor de todo: Sin risas en la sala.

Estreno mañana viernes 20 de enero.