Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar [Crítica]

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Piratas con resaca

El cine de piratas da mucho juego en la gran pantalla, pero ninguna saga ha explotado tanto este género como esta franquicia de Disney que empezó como una versión cinematográfica de una de sus atracciones en Disneyland y ha terminado firmando el quinto capítulo de la saga. ★★★☆☆

La Venganza de Salazar cumple con el mismo patrón que la anterior entrega: una historia con un nuevo y vengativo villano horrorosamente interpretado (en el buen sentido) por Javier Bardem amenizada con píldoras directamente relacionadas con la trama principal de la franquicia. No falta el romance juvenil de un melenas de mechas californianas y mirada limpia llamado Henry Turner con la astrónoma y versión británica de Emma Stone, Carina Smyth. Pero, por quinta vez, es Jack Sparrow, botella de ron en mano, el magneto principal que hace girar la brújula de atención de un público que sabe que no puede vivir sin él.

Cuando vamos a ver una nueva entrega de Piratas del Caribe es inevitable preguntarse por qué dedicamos nuestro tiempo a sus películas. Puede ser el morbo de saber si será una patata o una producción brillante del llena bolsillos Jerry Bruckheimer, o quizás la búsqueda de alivio para los que anhelan encontrar en una breve secuencia o en las escenas postcréditos a su personaje favorito. Quizás atraiga también a aquellos que dan palmas por cameos musicales como el que realizara Keith Richards en la tercera entrega o los chistes que hace Paul McCartney en La Venganza de Salazar.

Lo que busca la audiencia mayoritaria es entretenimiento y mucho ruido para que nadie pueda oír el roer de sus palomitas. Salvo dos o tres secuencias de acción con personalidad como el robo del banco o los virajes de Sparrow con la guillotina, la cinta se hace larga por el simple hecho de que todos los que sueñan con grandes aventuras en alta mar miran a la pantalla desesperanzados sabiendo que La Venganza de Salazar es más de lo mismo, predecible en cada giro y apoyada únicamente en una estrella del rock sobreexplotada y en unos efectos especiales que hasta se permiten mostrar una versión más joven de Johnny Depp.

María Forqué [Entrevista]

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Unboxing María Forqué

Os propongo el unboxing de María Forqué, la protagonista de Into the Mud, un corto de terror y suspense dirigido por Pablo Pastor que está dejando una huella muy marcada en el barro de decenas de festivales de la talla del Sitges 2016, el TIFF de Toronto y el Screamfest de Los Ángeles. Nos citamos en un bosque de la localidad madrileña de Arroyomolinos (mi querido pueblo) para hablar de su inquietante alter ego en Instagram, anécdotas de rodaje y aquella vez en la que vivió una utopía desnuda con varias mujeres en una casa a las afueras de Nueva York.

¿Cómo conociste a Pablo Pastor, director de Into the Mud?
Nos conocíamos cuando él trabajaba en MTV. Pablo me llamó para hacer una colaboración en el blog de MTV. Más adelante me propuso hacer este corto [Into the Mud] y me gustó mucho, mucho, la idea.

¿Cómo fue la experiencia del rodaje?
Me lo pasé muy bien, fue una experiencia muy divertida, todo el mundo era muy profesional. Además trabajamos con Colin Arthur, fue muy guay contar con una figura de los efectos especiales que ha trabajado en La Historia Interminable.

¿Alguna anécdota que recuerdes con especial cariño del rodaje?
Me gusta mucho vivir una realidad mientras está siendo grabada, aunque en ocasiones me rallo y me entra muchísimo pánico escénico ante una cámara. A veces no me siento capaz pero en el rodaje de Into the Mud no fue el caso. Fue muy emocionante porque era una persecución por el bosque y a mí en la vida real nunca me había pasado eso. Además, me gusta mucho donde termina mi personaje porque yo estoy obsesionada con el agua.

¿Obsesionada para bien o para mal?
Para bien. Me gusta mucho el agua, en verano estoy todo el día en la piscina, me gusta mucho lo que simboliza el agua. Es algo que me llena mucho, aunque todavía no sé exactamente por qué. Me gustaría ser un animal volador o acuático.

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Es un trabajo muy diferente a lo que hiciste con tu padre en The LeftLovers, ¿qué es lo que te llamó la atención del guión de Into the Mud?
No puedo contar gran cosa porque desvelaría la historia del corto, pero lo que más me gustó fue el giro final.

¿Qué ventajas e inconvenientes te has encontrado al ser hija de Manuel Iborra y Verónica Forqué?
Inconvenientes en mi carrera ninguno. A nivel personal tiene sus cosas negativas y positivas pero es algo que no pienso mucho, yo voy haciendo mi camino y mis padres se dedican a algo parecido pero yo me muevo en otros campos, no solo en el del cine. Me muevo más por los campos del arte, la música y la moda. Son mis padres y me encanta que también sean artistas.

Además tú ya has conseguido hacerte un nombre más allá del ‘hija de’…
Yo creo que es porque, aunque me gusta mucho la interpretación y quiero seguir haciendo cosas como actriz a lo largo de mi vida, no me dedico a lo mismo que mis padres, yo hago mis cosas, somos entidades diferenciadas. Mi madre también era ‘hija de’ al principio pero luego la gente se olvidó.

¿Qué significa para ti que cada año se celebren unos premios con tu apellido?
No sé, me parece algo muy normal. Desde que era pequeña mi mundo siempre ha estado rodeado de la gente de la tele y del cine. Asistía a los rodajes e iba a los Goya acompañando a mis padres, por lo que para mí este mundo no es algo diferente, ya que forma parte de lo que yo he vivido desde pequeña, lo veo algo normal. Me gusta que existan unos premios con el nombre de mi abuelo, me parece algo bonito.

Redes sociales como Instagram se han convertido en un aliado para actores, ¿qué partido le quieres sacar tú a esta herramienta?
Todos los perfiles de las redes sociales son un personaje, nadie es esa persona. Aunque no quieras hacer un personaje, estás creando un alter ego tuyo. Yo lo utilizo como un escaparate de las cosas que hago, como una web de mi trabajo.

¿Haces el ejercicio de interactuar con otros usuarios?
Desde que aprendí que el mundo es un espejo de ti mismo, presto atención a los comentarios que escriben otros usuarios, pero sí que borro cosas como las que me ponen algunos tíos del tipo “qué tetas”. No hago caso a los comentarios tontos, pero las críticas también me gustan, si he provocado esa reacción en una persona es por algún motivo, por eso me gustan los comentarios que me aporten algo.

¿Hay algún perfil con el que estés obsesionada o suponga una inspiración fuerte para ti?
Me gustan mucho los que comparten contenido que provocan placer visual, como los vídeos de máquinas que aplastan cosas, objetos explotando a cámara súper lenta y otros relacionados con la ciencia.

Después de vivir en Estados Unidos, ¿qué diferencia aprecias entre la gente del mundo del espectáculo allí y la que tenemos aquí en España?
En Nueva York estuve estudiando interpretación en la escuela de Lee Strasberg y me movía por un círculo de música, moda y performance que me llevó a una residencia de artistas de Nueva York, por lo que no me he movido por el mundo del cine ni de la televisión en Estados Unidos, no sé cómo es.

Cuéntame más de esa residencia de artistas…
La residencia estaba a las afueras de Nueva York, en mitad del campo. Éramos todo chicas porque estaba orientada a mujeres que hacían performance. Todas íbamos desnudas, nos movíamos por un lugar enorme que tenía un lago mientras hacíamos cosas sin sentido y las personas que estaban allí nos grababan. Fue muy mágico porque por ejemplo cuando te acercabas al lago podías ver a una chica tumbada en una canoa llena de piñas que se movía lentamente, o veías a otra en un tejado abierta de piernas. Fue como un sueño, todo muy guay. Yo hice una performance que consistía en ir hasta el lago con unos tacones de stripper y una vez dentro me rocié con un bidón de gasolina de dos litros lleno de sangre. Ya fuera del lago me tumbé e hicimos otra performance conjunta frente a una hoguera enorme de varios metros de altura y todas las chicas se desnudaron mientras yo protagonizaba mi propio sacrificio. Los únicos chicos que había allí me llevaron hasta tumbarme sobre una tela frente al fuego para que posteriormente dos chicas levantaran la tela manchada de sangre frente a la hoguera mientras yo rezaba.

¿Y quedó todo registrado?
Lo grabaron dos chicas y yo lo he mandado a varias plataformas para que lo publiquen, pero ocupo muy poco tiempo en mover mis trabajos después de realizarlos. Ahora quiero encargarme de publicar todo lo que he estado haciendo estos últimos años, pero al mismo tiempo no quiero parar de crear, que al fin y al cabo es lo que más me llena.

Es el problema de ser artista autónomo, al final lo tienes que hacer tú todo.
Ahora con Beta-0, que es el trío musical que tengo con Daniela Blume y Sophie Sugarplum, vamos a contar con un representante que se va a encargar de promover nuestro trabajo, estamos muy contentas.

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Decías que lo que más te gusta de la actuación es el cine, ¿pero con qué expresión artística te identificas más?
Soy muy polivalente. Ya sea interpretación, música o arte, todo me gusta por igual si el proyecto y mi implicación es verdadera y me gusta. Cada rama me aporta cosas diferentes e interesantes, aunque siento que estoy más en mi mundo cuando trabajo el arte y la música, mientras que en el mundo de los actores no me siento tan cómoda, no veo que pueda ser yo misma.

¿No temes perder el foco repartiendo tu energía en tres ramas de expresión artística diferentes?
Una de las cualidades de mi personalidad es que soy muy variable, me gustan muchas cosas. Debería enfocarme más pero este es mi aprendizaje. Estoy aprendiendo a enfocar antes de descubrir a dónde me lleva todo esto.

Aún eres joven…
Siempre me he sentido muy presionada por mi familia para que elija solamente una cosa y muchas veces me he castigado pensando que tengo que decidirme cuanto antes pero al final he llegado a la conclusión de que yo soy así, me gusta hacer muchas cosas abiertas, voy a hacer lo que me apetezca, voy a ser feliz con lo que hago y a ver qué pasa. No quiero elegir.

¿Con qué director español te gustaría trabajar?
Me gustaría volver a trabajar con Pablo Pastor en cualquiera de sus próximos cortos o películas, y me haría ilusión trabajar con Almodóvar porque me gusta mucho todo lo que ha hecho durante su vida. Tenía también un grupo de música y se movía por el mundo que a mí me gusta, me siento identificada con él.

¿Y a nivel internacional?
Con Tarantino [risas]. Sería muy guay, pego mucho en una peli suya. Me gusta mucho la fantasía, la estética y la acción inteligente. También me encanta Lars Von Trier. Me gusta mucho eso de meterme profundamente en un estado y que sea muy lento. Algo contemplativo, como un cuadro.

Te veo totalmente en una película como Anticristo o Melancolía.
Siempre me dan perfiles de girada e intensa, se me da bien.

El Fundador [Crítica]

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Americanada crujiente

Los cazadores de dramas agresivos como El Lobo de Wall Street de Scorsese no encontrarán su coto de caza en El Fundador, pero sí que se verán envueltos en una espiral de traición, ambición e instinto de supervivencia a pesar de que este largometraje dirigido por John Lee Hancock tiene más de didáctico que de rocambolesco. ★★★☆☆

La historia, amistosa con la compañía que promociona, es tan simple que nos la resume el propio tráiler: un hombre llamado Ray Kroc se agencia con la idea de los hermanos McDonald y monta el imperio de comida rápida más importante que ha pisado el planeta tierra. Los dos elementos principales que enganchan en esta trama son los hechos (para que el público posteriormente saque sus propias conclusiones, como diría Ana Pastor) y el magnetismo del ya veterano Michael Keaton.

Mientras que La Red Social de David Fincher nos contaba la historia de traición detrás del fenómeno Facebook con una frialdad que evitaba cualquier posible empatía con ninguno de los personajes del film, el cineasta de John Lee Hancock (Al Encuentro de Mr.Banks, 2013) nos da un paseo en coche por la América de los años 50 como si se tratase de la primera secuencia de Blue Velvet, pero no llega a romper la calma con la que nos cuenta una historia de ambición y supremacía.

La historia está bien contada y puede servir de inspiración o de aviso a todo aquel que juguetea con la punta de su zapato pensándose dar un paso hacia el aventurado mundo de los emprendedores. Con un buen casting y acertada ambientación, El Fundador sujeta la atención de los que están en la butaca durante dos horas a través de una energética actuación de Michael Keaton con la que el actor se reafirma una vez más como ejército de un solo hombre capaz de echarse una película entera a la espalda.

Resident Evil: El Capítulo Final [Crítica]

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¿Pero no hemos visto ya esta película?

La pornografía de la acción y los sustos, junto al rock industrial como banda sonora, hacen ruido para tapar una historia prescindible y nada original en la que la protagonista ejecuta su sexta venganza contra unos villanos de tercera categoría. ★★☆☆☆

Desde la primera película hasta la última, sabíamos que el matrimonio entre la saga de videojuegos Resident Evil y su adaptación cinematográfica no llegaría a buen puerto. Según iban estrenando más largometrajes, metían algún que otro fan-service para satisfacer a los fans del popular título de Capcom, pero finalmente el film decidió tomar su propio camino con el personaje de Milla Jovovich como eje principal de la historia.

Con Resident Evil: El Capítulo Final ya podemos descansar todos. Se acabaron los ‘cosplay’ cutres intentando hacer referencia a personajes como Claire Redfield (a la que volvemos a ver en esta última historia con una chaqueta roja por si algún despistado no entiende de qué personaje se trata) y los villanos de tercera categoría como el Dr. Isaacs o la versión con atracón de anabolizantes de Albert Wesker.

La trama nos vuelve a situar en un futuro apocalíptico a lo Mad Max con Alice sola ante los peligros que se van sucediendo en una estructura de susto-suspense-susto hasta que se encuentra con la oportunidad de ejecutar su enésima venganza contra Umbrella. El espectador será testigo de escenas que no son más que un refrito de lo visto en anteriores films de la saga y no saboreará algo de sustancia argumental hasta los últimos minutos del largometraje.

Es entonces cuando descubrimos el verdadero pasado de Alice y su relación con la corporación Umbrella, pero el cineasta Paul W. S. Anderson falla en darle un final épico a un paquete de seis películas, entre las cuales hay otras como Apocalipsis o Ultratumba que sí han sabido honrar el cine palomitero de la gran pantalla con alguna que otra secuencia medianamente memorable.

Con la conclusión de esta doble trilogía podríamos estar hablando de un fin de ciclo, especialmente teniendo en cuenta que este mismo mes Resident Evil 7 ha llegado a las consolas de última generación ofreciendo una experiencia que se acerca más al terror psicológico que a la acción a la que nos habían acostumbrado sus anteriores entregas y las rudas adaptaciones cinematográficas.

Premios MMM 2015

El 2015 ha sido una cantera de joyas en lo sonoro y lo visual. Retornos para alimentar a los nostálgicos y nuevos sonidos para llenar de esperanza a los agnósticos. Un año más, he intentado seleccionar lo mejor que ha pasado por mis papilas gustativas, así que espero que encuentres al menos un caramelo en esta bolsa de premiados.

Mejor disco: + –
Cinco años de gestación no son nada cuando una banda como Mew crea una obra absolutamente inspiradora, reconfortante, plena y profunda. Jonas Bjerre y su séquito ha conseguido con + – generar una obra maestra del pop retomando la majestuosidad del rock progresivo y manteniendo la coherencia en la tierna voz del cantante entre la robustez de las guitarras y la percusión.
Mejor película: Yo, Él y Raquel
El título original, Me and Earl and the Dying Girl tiene mucho más sentido que la traducción que le han dado en territorio ibérico, porque Yo, Él y Raquel es la historia de dos chicos de Instituto que se enfrentan por primera vez a la posibilidad de que una compañera de clase con leucemia acabe bajo tierra. El tejano Alfonso Gomez Rejon se atreve con el cine indie en una historia con una gran cantidad de referencias culturales, humor negro e interpretaciones magnéticas y maduras. Por si fuera poco, el señor Brian Eno se encarga de la banda sonora. Está mal vendida por algunos críticos como la hermana de Bajo la Misma Estrella, pero este cine no es un generador de club de fans y pinturas en la frente.
Mejor canción: Rows
Esta canción dividida en tres fases comienza reconfortando al oyente con Jonas Bjerre acercándose al micrófono para cantar “it’s allright, anything you can wish for you can do”. Es la esencia más pura de Mew, con la sensibilidad del cantante abriéndose paso entre el robusto bajo de Johan Wohlert, las metálicas guitarras de Bo Madsen y la batería progresiva de Silas. Una obra maestra absoluta de 10 minutos que no tiene nada que envidiarle a grandes hits de esta banda danesa como Comforting Sounds.
Mejor videoclip: Nearly Forgot My Broken Heart
Buena dirección, gran canción, humor negro, el propio cantante como protagonista y una trama que le permite ganar con cada visionado. Estos cuatro factores son la receta secreta del videoclip que le ha dedicado Chris Cornell al primer single de su último LP para contar la historia de un hombre que se libró de la pena de muerte para vivir una cadena perpetua en un matrimonio que nunca quiso firmar. Una curiosidad: el niño rubio que sujeta un rosario es uno de los hijos del líder de Soundgarden.
Mejor concierto: Damien Rice en el Parco della Musica de Roma
Personalmente, el pasado 25 de juliocumplí un sueño en Roma que empecé a gestar desde que la voz y acústica de Damien Rice acompañase aquel encuentro entre Natalie Portman y Jude Law en la primera escena de Closer. Más solo que nunca y frente a 3.000 espectadores, este irlandés demostró que primero está él y luego el resto de cantantes folk. El corazón y la rabia que imprimió aquella noche a canciones como 9 Crimes parecían prender el escenario ante la devoción de miles de italianos que se volvieron a enamorar una vez más de un caballero que genera adeptos hasta en los huecos entre canciones.
Mejor debut: Trickfinger
Trickfinger es el alter ego electrónico de John Frusciante, ex guitarrista de los Red Hot Chili Peppers y estandarte de las mejores etapas del cuarteto californiano de Give it Away y Californication. Un proyecto que seguramente no vaya más allá de este LP homónimo pero que ha logrado que Frusciante abrace definitivamente la electrónica tras varios discos coqueteando con lo techno. Este disco es un acid house que recuerda al Aphex Twin más ambient y que se disfruta especialmente si se escucha sin prejuicios y teniendo en cuenta que este trabajo no tiene nada que ver con aquel guitarrista de hits como By the Way y Under the Bridge.

Premios MMM 2014

Segundo año consecutivo de los Premios Million Miles of Music. Un prestigioso galardón que entregamos yo y mis muñecos del sofá a lo que consideramos lo mejor que ha pasado por nuestros ojos y oídos. Ponte cómodo y ponte cascos porque esta tarde de sábado te vas a enamorar.
Mejor disco: Supermodel

Foster the People ha ido cruzando por una transición similar a la que ha completado Everything Everything, los galardonados en esta categoría el año pasado. Con un disco debut con el que ya conquistaron una gran cantidad de territorios, la banda de Mark Foster volvió este año con un LP más serio que completa sus minutos con una música propia de la generación de los que crecieron escuchando Radiohead que combina varios estilos para lograr un set de canciones que deleita a las almas más jóvenes a la vez que cumple con los oídos más exigentes que buscan en nuevas bandas una chispa que les haga recuperar la esperanza por la música actual. Este disco es frenético, honesto, sólido, divertido y sorprende por las ganas que le pone Mark Foster a un trabajo que parece más propio de un veterano. Desde el hit de Best Friend hasta la experimental A Beginner’s Guide to Destroying the Moon pasando por la sencillez con la acústica en el pecho de Fire Escape o Goats in Trees, Supermodeles redondo empieces por donde empieces.
Mejor película: Boyhood
Segundo año que Richard Linklater gana en esta categoría. Mientras que el año pasado lo hacía cerrando su trilogía romántica con Antes del Anochecer, este año ha sorprendido al mundo entero con un experimento que ha logrado un gran resultado. En 2002 fichó a un niño de seis años para hacer una película biográfica de un personaje ficticio durante 12 años. Más de una década de rodaje en la que el elenco de actores y el equipo de dirección hicieron piña para contar la historia de Mason Evans (Ellar Coltrane) acompañado de un reparto compuesto por Patricia Arquette, Ellar Coltrane, Lorelei Linklater y Ethan Hawke. Boyhood es un relato detallista del paso de las generaciones cultural y emocionalmente, con lo mejor del cine de Richard Linklater que se apoya en profundas conversaciones a la vez que convierte a sus personajes en nuestros íntimos amigos y familia. Sería interesante descubrir lo que podría hacer este hombre si se animase con una serie de siete temporadas.
Mejor canción: Best Friend
Best Friend cumple en todas las zonas de su estructura. La introducción, los versos, el estribillo, el puente y el clímax final. Una revienta festivales extraída de un disco que gana en lo colectivo y lo individual, esta canción es un hit que corona al mejor disco del año de un grupo que sigue creciendo con mucha ambición. Es joven, fresca, intensa y rejuvencedora. Un homenaje a la amistad que cae como regalo divino entre trompetas, guitarras, percusión y la voz versátil de Mark Foster. Disfrútala porque Best Friend es una una verdadera fondue de sonidos.
Mejor videoclip: Holding On For Life
El actor Anton Yelchin interpreta a un chico que se queda dormido viendo una película de ciencia ficción para acto seguido adentrarse en un sueño romántico en el que conoce a una mujer (Kate Mara) con un traje de astronauta rosa. Una nave que acaba siendo una discoteca que acoge a un grupo de ancianos que se drogan a través de una escafandra es el lugar en el que se desarrolla Holding On For Life, el videoclip para promocionar el segundo disco de Broken Bells, el proyecto conjunto de James Mercer (The Shins) y Brian Burton (Danger Mouse).
Mejor concierto: Grant Lee Phillips en la Union Chapel
Los que vanaglorian la serie de Las Chicas Gilmore conocerán a este hombre ya que era el encargado de ponerle música a las calles de Stars Hollow como trovador oficial de la ciudad de Rory y Lorelai. Pero lo cierto es que este señor ya tenía un hombre con los éxitos conseguidos a través de su banda Grant Lee Buffalo. Lo mejor de su folk americano sin pretensiones continuó bajo su propio nombre durante siete discos más hasta Walking in the Green Corn, su último trabajo que quiso presentar al mundo con la compañía del músico Howe Gelb en una actuación que tuvo lugar en la inmejorable capilla de Union Chapel de Londres en la que ambos dieron un gran espectáculo en lo musical y lo cómico, casando con ternura las maderas de sus guitarras con las de la iglesia del siglo XIX.
Mejor debut: Twin Forks

El año pasado, esta categoría llevaba el nombre de ‘grupo revelación’, pero este año siento que tengo que llamarla así para premiar directamente al resultado. Twin Forks es el sueño hecho realidad de Chris Carrabba, líder de la banda de emo-rock Dashboard Confessional que siempre tuvo la espina clavada de no tener su propio grupo de folk americano. Así nace esta banda en Florida y su disco con el mismo nombre. Si queréis escuchar un buen disco de folk rock americano sin postureos, este LP os va a satisfacer en varios niveles.

El Viento Se Levanta [CRÍTICA]

El sueño realista de un genio 
Hayao Miyazaki se despide del cine con una obra maestra que purifica el alma. El director se aleja de la fantasía para narrar una historia humana e inolvidable sobre un hombre que cumple su sueño ante las peores adversidades.   
De todas las comparaciones que se hacen entre el Studio Ghibli y Disney, merece especial mención la capacidad de crear un universo propio, original e inconfundible que atrae a millones de espectadores que acuden como luciérnagas hacia la gran pantalla en la que ven reflejada sus sueños más profundos. 
Hayao Miyazaki es un director que ya ha conseguido almacenar adeptos y lograrse un nombre en la historia del cine con títulos como Mi Vecino Totoro (1988), El Viaje de Chihiro (2001), El Castillo Ambulante (2004) y Ponyo En El Acantilado (2008). Pero con El Viento Se Levanta ha decidido retirarse del cine firmando una obra perfecta y cautivadora como siempre ha logrado y como nunca ha probado.  
La película nos presenta la historia de Jiro Horikoshi, que nos lleva con él durante dos horas de metraje a través de una vida marcada por un sueño, el de diseñar el que acabaría siendo uno de los aviones de guerra más importantes de la historia de Japón. Por el camino se tropezará con el terremoto que asoló Kanto en el año 1923, se reinventará ante la pobreza y el desempleo y se enamorará como un niño
El Viento Se Levanta está marcada por el mundo onírico que visita el protagonista en sus sueños, pero ahí se terminan los pocos recursos fantásticos que utiliza Miyazaki en su nueva película. Sin recurrir a la magia, este largometraje enamora, regala flores a la vista en cada fotograma y nos obliga a quitarnos el sombrero ante una obra narrativa descomunal perfectamente perfilada con una técnica de animación sin precedentes
Los acontecimientos basados en hechos reales como la guerra, el terremoto o las enfermedades buscan recordar la manera en la que Japón sabe salir de la peor de las situaciones como el tsunami que obligó al país a empezar desde cero en 2011 y tras el que se demostró que los japoneses saben crecerse ante la adversidad como nadie.  

El director japonés deja el cine para probar cosas nuevas, lo cual puede ser una buena o mala noticia si llega a cumplirse. Pero está claro que cada vez que este señor se involucra en un proyecto deja una marca. El Viento Se Levanta no solamente alimentará a sus seguidores si no que también creará adeptos a la obra de Miyazaki y al ya legendario Studio Ghibli.