Los Límites del Control (2009)



Madrid y Sevilla, protagonistas



Jim Jarmusch es un director que mima a sus personajes pero que da especial énfasis a los escenarios que estos pisan. Su admiración por las esquinas del viejo continente le han llevado en esta ocasión a España, donde sitúa una historia de suspense en ciudades como Madrid o Sevilla, verdaderas protagonistas en Los Límites del Control.



Este director sabe como nadie realizar esos planos que son como fotografías en movimiento. Entiende que el cine entra primero por los ojos, y lo primero de lo que prescinde es de poner nombre a sus personajes, lo siguiente es ahorrar en diálogos y lo tercero es dar al film una calma matinal contínua que elimina completamente a este film de cualquier categorización en el cine de acción o policíaco.



Isaac de Bankolé (Night on Earth) o Bill Murray (Flores Rotas) son algunos de los habituales del genio Jarmusch que entran en la historia con papeles muy relevantes. El marfileño Bankolé co-protagoniza, junto con los escenarios por los que pasea, una historia de un hombre que busca venganza, pero para ello tendrá que pasar por varias aduanas y conocer a unos personajes únicos, geniales y extravagantes que parecen salidos de un cómic. Es como la Kill Bill de Jarmusch rodada en nuestro país, pero más tranquila e indie.



Posiblemente no sea la mejor película para empezar a conocer el trabajo del director americano, sino más bien la tercera o cuarta película, una vez se haya saboreado su dinámica del detalle, humor absurdo y personajes inexplicables. Pero igualmente es una película recomendable por su reparto, originalidad, y por como capta el director las calles, sonidos y casi olores de España, como si él fuera de aquí.

No me consta que exista una versión doblada, y es que es obligadísima la versión original para apreciar todo el juego de idiomas (francés, español, inglés…etc) que se prestan en los diálogos. Como ejemplo pondría la escena de Bankolé y Óscar Jaenada (Camarón) sobre las dos tazas de café expreso, absolutamente genial.