BEAR IN HEAVEN – Time Is Over One Day Old [RESEÑA]

Hacer cine con los dedos
Time Is Over One Day Old es una novela romántica de ciencia ficción que va mutando en una película futurista sobre una distopía creada por un trío de ingenieros del sonido que saca por la punta de sus dedos toda la música que les sale del corazón.
Los sonidos de Boards of Canada parecen colarse en el inicio del cuarto LP de Bear in Heaven para dar paso al tema más sólido del álbum, Autumn, una canción que ya pone de manifiesta la importancia de la voz en la grabación del trío neoyorquino. Para esta nueva etapa estrenan nuevo batería pero mantienen su armonía entre la melodía y el ruido con temas como Time Between o Demon. Los que conozcan a la banda desde sus inicios notarán cómo Jon Philpot y los suyos vuelven a visitar las sombras que generaron en discos como Red Bloom of the Boom y Beast Rest Forth Mouth.
Si Bear in Heaven se caracteriza por crear una música perfectamente adaptable a una historia de amor en un mundo distópico, Time Is Over One Day Old es su manifiesto más tierno, con They Dream’ como estandarte. Esta canción se mueve por un océano de sonidos que ejemplifica lo mejor de la música electrónica durante todos sus años de existencia. Es uno de esos casos en los que se hace primero la banda sonora antes que la película. Si logras evitar las fauces del romanticismo, tendrás que vértelas con ‘Memory Heart’ y su adictiva línea de bajo. Al contrario que su predecesor, este disco mantiene una velocidad media durante un trayecto en el que solamente pisa más el pedal con ‘Demon‘.
Si lo que te atraen de las bandas electrónicas son las melodías de un carismático vocalista, Jon Philpot llega a tus oídos como un compañero de piso indefinido. ‘Way Off‘ se resume en la historia de tres amigos que un día decidieron explorar con unos juguetes y al día siguiente se convirtieron en unos ingenieros del sonido con mucho corazón. Entonces llega ‘Dissolve The Walls‘, un tema coral que atraviesa un túnel de gusano interdimensional hasta llegar a un calmado riff de guitarra que precede el final de la película. ‘You Don’t Need The World‘, ahí es cuando el planeta desaparece pero a los protagonistas de esta romántica historia no les importa, porque les queda lo más sabroso, lo intangible, los sonidos que Bear In Heaven ha soltado en el universo para que podamos escucharles una y otra vez.  
Tracklist
1. Autumn
2. Time Between
3. If I Were to Lie
4. They Dream
5. The Sun and the Moon and the Stars
6. Memory Heart
7. Demon
8. Way Off
9. Dissolve the Walls
10. You Don’t Need the World

BEAR IN HEAVEN – The Reflection of You [TRADUCIDA]

Una de las mejores canciones de este año. Cortesía del trío de Brooklyn, Bear in Heaven, esta canción narra el instante en el que dos extraños se encuentran y algo innato crea una atracción irrefrenable. El vídeoclip marea bastante pero merece la pena llegar al final.

¡A bailar!

El Reflejo de Ti
La luz del día no detendrán las luces intermitentes
Parece que han pasado mil años
Sin ti
Echo de menos a alguien como tú
Quiero contarte cosas secretas
Pero mis labios no dirán nada
Que tenga sentido
Quiero correr hacia ti
Pero mis piernas no responden
Si vienes a bailar conmigo
Creo que te gustarán mis movimientos
Si te acercas a mi
No me quedará nada que demostrar
Aquí estoy yo, ahí estás tú
A unos centímetros
Pero igualmente muy lejos
Mira mis ojos
Ves el reflejo de ti
En mi, dentro de mi, mis ojos
No me queda nada que demostrar
Quiero correr hacia ti
Pero mis piernas no responden
Quiero saber exactamente qué eres
Si vienes a bailar conmigo
Creo que te gustarán mis movimientos
Si te acercas a mi
No me quedará nada que demostrar
Aquí estoy yo, ahí estás tú
No hay nada en medio
Así que baila conmigo
Baila conmigo
Baila conmigo
Baila conmigo

The Reflection of You
Daylight won’t stop the flashing lights
It feels like a thousand years have gone by without you
I miss someone like you
I wanna tell you secret things
My lips won’t say anything that make sense
I wanna run to you
But my legs won’t respond
I wanna know
Exactly what you are
If you come dance with me
I think you will like my moves
If you get next to me
I will have nothing left to prove
Here I am
There you are
Just inches away
But still too far
Look in my eyes
You’ll see the reflection of you
In me, On me, my eyes
I have nothing left to prove
I wanna run to you
But my legs won’t respond
I wanna know
Exactly what you are
If you come dance with me
I think you will like my moves
If you get next to me
I will have nothing left to prove
Here I am
There you are
There’s nothing left between us
Nothing left between us
So dance with me
Dance with me
Dance with me
Dance with me

DÍA DE LA MÚSICA, 22-23.06.12, Matadero de Madrid [CRÓNICA]

“Solamente nos queda la música”
Los amantes de la música volvieron a sonreír con una serie de conciertos que hacían tributo a ese placer que llega en verano con forma de festival todos los años.
Los días más fuertes del festival arrancaban con un público más arrimado a las sombras que a los escenarios. Pero por suerte para la salud de los asistentes, tres de los escenarios disponibles estaban a cubierto y bastante fresquitos.
El que tenía el escenario más ocupado era el Spotify, que comenzaba el viernes con un cartel femenino capitaneado por la genuina St.Vincent; seguía un cartel masculino con los fantásticos Bear in Heaven de Brooklyn y la fiesta irrefrenable de los barceloneses Mendetz; para finalmente terminar con un hombre y una mujer que llevan 10 años en el cotarro pero dada su desgana y poca fuerza parecía más bien que llevasen 40 años: The Raveonettes, que ya sea por el vuelo con escala que se habían pegado desde Nueva York o por simple falta de actitud, salieron a dar la mitad.
Cuando alguien piensa en la palabra ‘música’ no tiene por qué siempre ser algo relacionado con el ‘indie’ o los modernos. Para respetar la universalidad de la música, los del día de la música han intentado meter ‘un poco de todo’, y prueba de ello fue Lee Fields & The Expressions, una especie de reencarnación de James Brown que animó la tarde, sacudió el calor y atrajo el olor a porro entre la audiencia.
Se arrimaba la noche y nada mejor que la sensualidad y sensibilidad del introvertido James Blake, que se atrevió con un festival español tocando temas poco o nada bailables, algo que, como dijo horas antes el cantante de Bear In Heaven, era algo poco recomendable, “tocar una canción lenta en un festival es muy peligroso, pero es que nosotros somos muy peligrosos”. El que arriesga gana y no defraudó, así el público ahorraba fuerzas para la energía de Two Door Cinema Club, los autores de la canción que más sonaba entre concierto y concierto del festival, ‘Something Good Can Work‘.
El sábado empezaba sentado en los escenarios cubiertos con la notable actuación del irlandés que cautivo al auditorio del escenario Rockdelux. Los primeros valientes que salieron al sol a tocar fueron Fanfarlo, quienes aguantaron el tipo en todo momento y ni siquiera su líder Amos Memon se desabrochó ninguno de los botones de la camisa. Les siguieron los tejanos Spoon, desde el otro escenario principal, con un rock más británico que americano demasiado movidito para la que estaba cayendo.
Las actuaciones estrella fueron la que dieron los de Mercury Rev tocando única y enteramente su disco más afamado, el Deserter’s Songs; y la exhibición de Maxïmo Park, expertos en causar sensaciones entre el público español. Ambas bandas brillaron con un foco de luz centrado en su líder. Jonathan Donahue para los de Mercury Rev estaba pletórico con su botella de vino, brillantina en las mejillas, una sonrisa casi permanente y una actuación que rozaba la entereza teatral. Paul Smith, junto a sus Maxïmo Park, salió a comerse la noche como un vendaval. Sus saltos, su voz, sus movimientos de cadera y su enorme carisma fueron potenciados con la gran actuación de los suyos, que tocaron como nunca ante un público habitual que es el español. Al contrario que el homenaje nostálgico de los de Donahue, los británicos optaron por promocionar su nuevo disco, The National Health, que sonó a nueva gloria. Smith era consciente de que allí se rendía culto a la música, “Europa está fatal y todo va a peor, solamente nos queda la música”.
Aunque se no olvidaron los temas obligados como ‘Girls Who Play Guitars‘, ‘Apply Some Pressure‘, ‘Limassol‘ o ‘Going Missing‘; siempre queda esa sensación de que fue demasiado corto, y es que los de Newcastle se hartan de visitar nuestro país, pero desde hace ya años lo hacen únicamente en festivales. Dejaron atrás su anterior disco, Quicken the Heart, reservándole únicamente una sola canción del mismo, ‘Questing Not Coasting‘, para el setlist. El espectáculo que dieron en el escenario RNE3 daba calambre, fue una maravilla.
Fue un día marcado por el partido de la selección española ante Francia para los cuartos de final de la Eurocopa, que dividió al público entre los que optaron por ver a Love of Lesbian y los que se quedaron viendo el partido desde las pantallas gigantes. Así se demostró que fútbol y música no son incompatibles y que cada uno puede elgir su entretenimiento sin fastidiar el del otro.
La noche no duró mucho más y se despidió con Metronomy en el escenario principal y Apparat en el escenario Spotify con la gente ya más relajada, bebiendo mojitos, degustando las fantásticas hamburguesas caseras del festival o dando los últimos botes que permitía el cuerpo.
Un buen lugar, un buen cartel y un ambiente positivo son algunas de las sensaciones que dejó el Día de la Música 2012 en el Matadero de Madrid. Un ‘día’ irrepetible en un festival que dan ganas de volver a disfrutar en próximas ediciones. Sin tener unos pretenciosos ‘cabezones’ de cartel, esta gran iniciativa se convierte ya en un festival de referencia en Madrid.

IMÁGENES DEL FESTIVAL