AUDIOSLAVE – Shape of Things to Come [TRADUCIDA]

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Érase una vez una banda llamada Rage Against the Machine con mucha fuerza, baterías y ruido, y otra banda llamada Soundgarden, compañeros de trono con Nirvana en el imperio del Grunge de los 90. Ambas bandas se separaron, y los músicos de la primera, con el cantante de la segunda formaron Audioslave, que combinaba la energía de Rage con la interminable capacidad creativa de Chris Cornell y su fantástica voz, ya emblemática en el mundo del rock.
Sacaron 3 discos, el último llamado Revelations, pero se separaron antes de darle una gira mundial digna a su último trabajo.
Ahora Cornell ha vuelto con Soundgarden para dar conciertos puntuales, y Rage Against the Machine ha hecho lo propio.
Esta canción, incluida en ese último trabajo, trata sobre la reflexión ante qué decisiones tomar frente los tiempos que llegan.

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La Forma de las Cosas Venideras
Colapso en la forma
De las cosas venideras
Pero me muevo
Como un soldado
Y lo diré ahora
Cuando todo este dicho y hecho
No es nuestro
Para que rompamos
La forma de las cosas venideras
Bueno, es casi la hora
Y unos pocos granos más
De arena caerán
En la coloridas flores
Que he plantado encima
Del polvo y musgo
Y ahora me temo
Que lo peor está cerca
Las abrazo fuerte
Y cuento sus años
Y rezo porque un rallo
De luz aparezca
Para que nos ilumine
A nosotros aquí
Hay una grieta en las nubes
Pero solo por un momento
Como un ojo mirando por fuera
El cielo azul espía
Las carreteras por las que pasaremos
Me pregunto qué sostienen por nosotros
Yo sostengo a mi familia
Contra mi pecho
Temo lo peor
Y espero que lo mejor
Venga a vernos
Bendecidos
Un intento más
¿Qué podría cambiar?
No lo negaré
La idea es extraña
Lo he hecho lo mejor que he podido
Y no sembraré la culpa
Más que en mí mismo

Scream [Chris Cornell]

Valiente hijo del grunge



El ex cantante de Soundgarden, Temple of the Dog y Audioslave, se atreve en su tercer disco en solitario a dar un giro violento dirigido al pop, soul y electrónica. Una voz que se pasó el mayor tiempo de su carrera posada en el grunge y hard rock se apasiona cada vez más de las voces negras. Y encima no se le da mal.



Todo en principio parece una broma. El truco está en saber coger el chiste y todo se vuelve adictivo como una droga dura. Para darle una escucha a Scream es bueno ir con esa mentalidad, sobre todo porque la primera fase del álbum es quizás la más radical. Tras una introducción típica de los discos de hip-hop (con una voz robótica que presenta a Chris Cornell) llega Part Of Me, una mezcla entre soul y tecktonik. “That bitch ain’t part of me”…¿Qué hace un padre casado cantando estas cosas cuando ya nos tenía acostumbrado a canciones de amor y paz?. No se asusten aún. Con un soberbio, guitarrero y bordado link entre esta canción y la siguiente, Time, la voz de Cornell pasa por un ritmo reaggetonero, vacilón y gracioso. Sweet Revenge hace que te venga a la cabeza la imagen del video típico de MTV con chicas moviendo el culo a velocidad vertiginosa rodeadas de coches caros. Get Up, más techno-beat-voice.



Entonces cuando llegamos a Ground Zero la cosa se hace más digestiva. Una canción original que podría sonar perfectamente con un grupo de guitarras y batería pero Cornell la transforma junto a Timbaland (productor experto en dar vueltas de tortilla) en un tema donde la voz del americano adquiere un sentido que ahora es más fácil de entender y asimilar. De manera sideral, y siguiendo con las ‘intros’ y ‘outros’ que unen todas las canciones del disco para convertir a Scream en una unidad, Never Far Away regala una canción agradable y perfecta para la nueva voz de Cornell pese a sonidos electrónicos nunca vistos en una canción de este músico. Aún así no deja de ser comercial, igual que Take Me Alive, de sonidos y patrones asiáticos, algo muy típico en las canciones pop de cualquier ‘cantantuflo’ al que le hayan dado licencia para grabar un disco. Una canción que supone poco más que la barrera que separa la mitad del disco.



Long Gone es bonita. Es una canción de una noche playera junto a la hoguera. Un suave balada reaggea-pop que enamora con la voz del señor Cornell. Pero estas canciones cansan rápido. Aún así seguimos con otra balada, Scream, que parece sacada de un disco de Justin Timberlake pero salvada una vez más por la voz del (aún) roquero. El video de este tema lo hemos visto mil veces con artistas de pop y soul, cómodamente predecible. Enemy es otra de esas canciones que en su base es tan buena que aunque no esté rodeada de electrónica verás que su melodía, estructura y la voz se revuelve perfectamente con este tipo de producción. Una de las mejores.



Other Side Of The Town tiene su genialidad en el ritmo, la batería, en lo asquerosamente adictiva que es. Y eso que, una vez más, ya hemos oído este sonido antes en la mayoría de los videos de la MTV. Para cuado llego a Climbing Up The Walls ya he decidido dar una segunda oportunidad al disco, una vez más por su ritmo, la belleza que aporta la voz de Cornell y el que sea una de las que menos alejadas están de a lo que estamos acostumbrados de este artista.



Aunque el broche final, Watch Out, me hizo pensarme esa segunda oportunidad, se la di. Si has llegado a este tema y piensas en darle otra escucha, dásela, porque puede que descubras un buen disco entre tanta broma electrónica, rapera y de Chris Cornell como Michael Jackson a la inversa.



Y aquí estoy, con Chris Cornell, hablando de un disco muy arriesgado pero necesario, ya que desde hace tiempo él quería explorar este tipo de música. Era vital un cambio para este hombre, porque repetir la formula de ‘leyenda del rock retirada’, etiqueta que se auto imponía en su anterior disco, Carry On, sería un error. Otro disco de 15 canciones, en su mayoría baladas de roquero adulto, habría llevado a Cornell a la desesperación y los que le escuchamos al aburrimiento. Scream llama la atención, por su cambio agresivo, por su ritmo, o por que lo canta una de las voces más carismáticas del rock. Así que tranquilos, que Chris Cornell no abandona el rock, ya que sigue tocando temas de sus anteriores bandas y canciones, y visitando festivales de rock.



Tras infiltrarse en el mundo del techno-soul y hacerlo mejor que la mayoría, ¿cuál será su siguiente paso?



Chris Cornell – Part of Me

The Fabled City [Tom Morello]


Más ‘Power Morello’



Tom Morello, ex guitarrista de súper bandas como Rage Against the Machine y la extinguida Audioslave, saca su segunda apuesta en solitario en un álbum con más energía, elaboración, colaboraciones. Letras políticas y melodías que van de la épica a la crítica, de naturaleza descriptiva y de protesta.



Es muy común que cuando un guitarrista se embarca en un disco en solitario no suene para nada como la/s banda/s para las que compone y actúa. El caso de Tom Morello no fue distinto, ya que con su primer disco “One Man Revolution” dejó claro que empezaba desde cero con un carácter músical completamente personalizado, hasta el punto de que se puso un mote, “The Nightwatchman”, para así desvincularse de las referencias con sus anteriores bandas.

Ahora Tom Morello, el reconocido como uno de los 20 mejores guitarristas del mundo por la revista Rolling Stone y ganador de un Grammy, vuelve con lavado de cara y volviendo a su configuración de banda. Para empezar, ya no es solo The Nightwatchman, sino “Tom Morello The Nightwatchman”, porque lo quiera él o no, su nombre tiene un peso de oro en el catálogo musical. Lo segundo ha sido rodearse de colaboradores como Serj Tankian (esa impresionante voz de System of a Down) y el cantante country Shooter Jennings. Ya solo faltaba un disco con más instrumentalización, con más singles potenciales, cogiendo lo mejor de su pasado como guitarra principal, y mezclarlo todo para preparar este The Fabled City.

El tema que abre, con el mismo nombre que el disco, es una carta de presentación claramente escrita ya que muestra ese carácter de Morello de letras sociopolíticas, guitarra acústica de ritmo constante y recursos como el piano, metalófono, o su ya conocido “Hep!” que se ha convertido en su “ole!” particular durante sus piezas. Pero la que realmente conlleva ese peso de “Power Morello” en este álbum es la característica Whatever It Takes, palabras que el americano lleva escritas en la madera de su acústica. Con la ayuda de Anne Preven, una compositora californiana y ex vocalista de el grupo Ednaswap, ha logrado inyectar una gran dosis de poderío en su segundo trabajo. Es casi imposible meter en un solo hombre la energía de Audioslave y Rage Against the Machine, pero Morello logra en este segundo tema recordar quien es él, de donde viene y por qué le conocemos y admiramos. La acústica no abandona a Morello en la tercera canción, The King Of Hell, donde además cuenta con una producción exquisita con sonidos dulcificados de guitarra eléctrica y piano, un interesante contraste junto a la voz grave del artista de New York. La línea suave de esta canción converge en la siguiente, Night Falls, donde escuchamos a un irreconocible Morello en una canción dulzona, romántica, amistosa y preciosista por su piano, violonchelo, guitarra tímida y rasgada donde la voz se aparece como casi un susurro y en la que todo se convierte en una agradable melodía.

La energía y el ritmo constante guiado por la acústica de ‘Power Morello’ reaparecen sin retraso en The Lights Are On In Spidertown, donde la épica se hace cargo en la música del compositor. Pero como buen disco de contrastes que es, rápidamente recae en Midnight In The City Of Destruction, donde The Nightwatchman reaparece como un perro herido que vuelve del desierto, con solamente su guitarra y su voz. Pero Morello cree en una salvación tras la perseverancia por la busca de la libertad, y es entonces cuando aparece Saint Isabelle, un empuje épico de ánimo y protección hacia tus amigos y amados ante los baches de la vida. Batería, guitarra, armónica… este séptimo tema del un chorro del ‘Power Morello’ que más brilla en este álbum.

Llega la hora de las colaboraciones. Con Lazarus On Down, Tom Morello dirige una bella canción de arpegios de guitarra, acordes de piano intermitentes y violonchelo. Para mayor deleite, esta cuenta con la voz de System Of a Down de fondo, altamente melódica y sensibilizada, un lujo de colaboración. Le procede una de esas canciones ‘enlace’ que algunos discos tienen (que no interludios) donde el artista cuela un tema que contiene la personalidad del álbum, es de buena calidad pero no de las mejores, y de paso enlaza hacia los últimos dos temas del disco. Su nombre es Gone Like Rain, la antepenúltima del disco que cuenta con una estructura muy definida y predecible, una canción ‘tipical Nightwatchman’, sociopolítica, de guitarra acústica, un sonido sordo de guitarra eléctrica y la harmónica que le da ese toque de trovador norteamericano en solitario. Y hablando de sonidos estadounidenses, la que sigue no lo es menos al contar con Shooter Jennings, una estrella americana del country contemporáneo, que a dúo con Morello consigue un simpático, animado y fresco toque antes del adiós de The Fabled City. Todo tiene un final, y The Nightwatchman decide que sea triste, ya que se podría decir que Rise To Power es de carrera la más triste, deprimida y dolorida del disco.

Con The Fabled City, Tom Morello iguala al ex cantante de Audioslave, Chris Cornell, en cuanto a discos en solitario se refiere de momento, y aunque ambos están realizando una gran labor encontrándose a sí mismos e innovando en cada disco, no llegan a la pegada que tenía Audioslave. Pero la realidad es como es, y Morello se ha metido en un proyecto completamente personal donde él disfruta, se nos descubre, nos hace llegar mensajes de paz y libertad y va cogiendo peso como trovador de almas perdidas. Estés de acuerdo o no con su personalidad de Mesías comprometido con el mundo, The Nightwatchman nos regala en sus discos su alto como músico y su sonido cada vez más característico y carismático.