Los Chicos Están Bien (2010)

Dos madres gay y un donante de esperma
Ganadora de dos globos de oro a mejor comedia y mejor actriz de comedia, este film de buen guión hace reír con su humor erótico y emociona con la interrelación de sus protagonistas.
Los hijos de Nic (Annette Bening) y Jules (Julianne Moore) fueron concebidos por inseminación artificial. Ahora Joni (Mia Wasikowska) tiene 18 años y decide cumplir el deseo de su hermano menor (Josh Hutcherson) de conocer al donante de esperma que hizo su vida posible.
Cuando Mark Ruffalo, ese eterno segundón con cara de empanado, entra en escena, la historia cobra otro color y se vuelve más compleja. Las madres de los chicos no aceptan a este heterosexual de la manera que lo hacen sus hijos, y comienza una enredada y perspicaz comedia en la que cada personaje encaja muy bien en el guión.
La sobresaliente Bening es la que lleva los pantalones en la familia y en el film. Ella provoca alguno de los momentos más cómicos y también más trágicos como ‘drama-queen’ que es. Moore es la soñadora y a veces inestable pareja de Bening que encaja perfectamente en la relación gay. Hutcherson es el típico chico americano deportista, noble y alejado de sensibilidades, y a Wasikowska le toca un papel a medida que interpreta sin errores, mucho mejor que su soso trabajo como Alicia en la última fantasía de Tim Burton.
El vino, las verduras, los jardines, el sol y los acogedores rincones de California son los encargados de reconfortar esta comedia. Igualmente no es una historia liviana, ya que plantea varios dilemas, algunos muy del siglo XXI, como que dos gays formen una familia mediante la inseminación artificial.  
¿Pretende ser una película moral o de debate? Plantea sus argumentos, toma sus posturas, pero profundiza en lo humano, tanto lo absurdo como lo más importante para una familia o para el individuo. Una película con mucho humor erótico pero con la sensibilidad más que suficiente para llenar el alma.
La directora Lisa Cholodenko ya se había interesado por el tema lésbico en su carrera. Lo más destacado fue su película High Art (1998), en la que vemos a una fantástica Radha Mitchell aceptando su homosexualidad con la actriz Ally Sheedy; e incluso ha dirigido un capítulo de la serie L.

Mother and Child (2010)

Madres, a las duras y a las maduras



Emotivo hasta ser emocionante, acogedor hasta hacerse sobrecogedor. Película sobre la relación de amor-odio entre las madres y las personas de su seno. Brutal Annette Bening e inquietante Naomi Watts.



No hace falta ser madre ni mujer para que te desgarren las historias de este film. Por cesárea o parto natural, las historias van dando a luz y se vuelven más dolorosas o sosegadas en el transcurso del film. Son experiencias que se entrelazan y repiten de manera generacional. Somos de donde venimos.



Los Ángeles, California. Annette Bening es la cincuentona que vive infeliz con su anciana madre. Naomi Watts la abogada que solamente busca sexo y siempre está de paso. Junto a estas dos historias principales esta la de Lucy (Kerry Washington), una mujer que lucha por adoptar un bebé junto a su marido. La historia de Lucy nivela la balanza del drama con mayores dosis de humor en su historia que en las del resto.



La interpretación de Watts es inquietante, cada fotograma es una sacudida. Annette Bening combina la veteranía de una madre de la actuación con el carácter de una niña inquieta. Ambas reflejan en sus rostros la profunda tristeza, los cabos sueltos de su pasado y la intermitente desesperación en sus personajes.



Mother and Child es un drama, pero no un dramón. Su director, el colombiano Rodrigo García (Cosas Que Diría Con Sólo Mirarla 2000, Nueve Vidas 2005), saca la belleza absoluta tanto en los momentos más tiernos como en los más sangrantes. Clava ese estético manto de sentimientos en una pared húmeda por las lágrimas que provocan unas historias que bien podrían estar basadas en una experiencia y dolor reales.