De Tal Padre, Tal Hijo [CRÍTICA]

“Ahora lo entiendo”

Ryota pronuncia estas palabras cuando descubre que su hijo de seis años fue cambiado por otro el día de su nacimiento en un drama japonés que ahonda en la figura paternal.

El cine japonés suele darnos un paseo por los terrenos más fríos hasta que damos con el calor humano. Así empieza De Tal Padre, Tal Hijo, con esa tonalidad azul, silenciosa y tranquila hasta que la familia del pequeño Keita recibe una llamada del hospital que les cambiará la vida para siempre.

Cada personaje de esta película está cuidado con amor y destaca la gran expresividad de los niños en una película que enfoca los pequeños detalles y aguanta largos planos. La estricta disciplina de la familia ‘equivocada’ de Keita choca con la humildad y desenfado de la familia de sus verdaderos padres. Es entonces cuando Ryota decide asumir la responsabilidad de llegar a una decisión final sobre este difícil asunto, condicionado por su mujer, sus padres, su verdadero hijo y los padres al que asignaron equivocadamente.

Durante dos horas de metraje convivimos un año con ambas familias, las reacciones de los niños, los sentimientos rotos, las crisis, las bromas, las decisiones difíciles y los momentos incómodos. Es inevitable mirar al horizonte del film con el deseo de conocer el final, pero durante ese duro camino el director de AirDoll, Hirokazu Kore-Eda, hace de esta experiencia una historia real con la que es inevitable empatizar.

Destaca el trabajo de Machico Ono, protagonista en la película El Bosque Del Luto, pero también hay otras caras conocidas como la de Jun Kunimura por sus películas con Takeshi Kitano.

La película se estrenará en nuestro país el viernes 22 de noviembre.

Air Doll (2010)

‘Toy Story’ para adultos



Si una muñeca hinchable cobrara vida, ¿cómo reaccionaría ante el mundo? ¿Y el mundo ante un ser pensado como un juguete sexual? El cine japonés vuelve a hacer poesía de una cruda historia y saca de la caja una actriz principal sobresaliente.



Una mañana cualquiera, la muñeca hinchable de Hideo consigue un corazón y sentimientos y sale a la calle para darse de bruces con un contexto que la creó como una sustituta de placer. Los encuentros entre la muñeca y el mundo son brutales, convirtiendo al film en una sucesión de pequeños grandes momentos para un objeto que acaba de nacer como ser vivo, para lo bueno y para lo malo.



La manera en la que Nozomi va humanizándose con cada paso que da es un espectáculo de alta sensibilidad. Cada movimiento, reacción o gesto esta cuidado al mínimo detalle. La actriz surcoreana Bae Doona realiza un trabajo sublime, explorando más allá de la torpe coreografía robótica de un muñeco que imita a una persona pero sin llegar a pecar de ser totalmente humana.



No se corta el director Hirokazy Koreeda a la hora de mostrar y demostrar el óxido que provoca en la sociedad nipona la sociofobia y desconfianza hacia las otras personas. Pero cada persona vale, cada personaje cuenta y afecta tanto a la trama como al carácter en proceso de la muñeca hinchable. Su ingenuidad se pelea con el hambre de conocer la esencia humana, pero aporta algo en cada momento a esos seres que llevan toda la vida en un mundo en el que ella acaba de nacer.