TIM WHEELER – Lost Domain [RESEÑA]

Honesto tributo a un padre
El líder de la banda Ash opta por un disco terapéutico y solidario de una factura preciosista para su debut como solista en el que homenajea a su difunto padre y relata los momentos más duros de su enfermedad sin regocijarse en la tragedia.
Resulta escalofriante observar como los músicos que adoras desde tu adolescencia se van haciendo mayores y perdiendo a sus seres queridos. Tim Wheeler perdió a su padre hace tres años tras una larga etapa de demencia causada por la enfermedad de Alzheimer. El líder de Ash encontró en la música una vía para canalizar el dolor y de paso reunir fondos para una asociación que trabaja para paliar un mal que cada vez afecta a más personas de mediana edad. Un trabajo íntimo, terapéutico y solidario que, lejos de regocijarse en la miseria y la autocomplacencia, busca luz en las habitaciones más oscuras. Todo gira en torno a la demencia que sufría su padre, como las rupturas que sufre Wheeler en ‘End Of An Era’, y ‘Do You Ever Think Of Me?’ y el relato de las miradas perdidas en la bellísima ‘Hospital‘.
‘Medicine‘ es la columna sobre la que se sujeta el álbum. Un tema épico de más de 10 minutos contra el que el músico se enfrenta recordando lo más duro de la enfermedad de su padre. ‘Vigil’ te pondrá los pelos de punta cuando escuches a Wheeler cantar “you are not alone”, una canción que recuerda la dulzura en los momentos más amargos, como la manera en la que su familia se mantuvo unida en los últimos días de su padre en el hospital. Lost Domain es un joyero lleno de piedras preciosas como ‘Vapour‘, inspirada en las noches de jazz de Nueva York, ciudad que lleva acogiendo al artista norirlandés en los últimos años. También se mantiene con baladas sentadas al piano como ‘Hold‘ con las que Wheeler supera el dolor de haber perdido a su padre, temas más ligeros como ‘Lost Domain‘ que saca las influencias de Abba del cantante y una sencilla canción de guitarra acústica para terminar el LP llamada ‘Monsoon‘.
El padre de Tim Wheeler fue aquel tipo que se iba a las tiendas de música para poner los discos de Ash en primera fila como recuerda el propio cantante de la banda norirlandesa. El hombre que marca al artista, quien se arriesga a publicar un íntimo relato pero logra firmar un trabajo que no solamente emociona sino que convence. Nadie compra música para ayudar a una asociación contra el Alzheimer, pero si te encuentras con una obra como Lost Domain, te tienes que quitar el sombrero por la cualidad de Wheeler de pelear el dolor y convertirlo en algo belloy esperanzador.   
Tracklist_
1. Snow In Nara
2. End of An Era
3. Do You Ever Think of Me?
4. Hospital
5. Medicine
6. Vigil
7. First Sign of Spring
8. Vapour
9. Hold
10. Lost Domain
11. Monsoon

PAUL SMITH & PETER BREWIS – Frozen By Sight [RESEÑA]

Refugio de tardes heladas
El cantante de Maxïmo Park lanza su segundo disco en solitario pero acompañado de Peter Brewis al piano en un álbum en el que dos hombres deciden crear un refugio contra el frío otoñal en 12 lugares diferentes.
El proyecto en solitario de Paul Smithse desvincula como ningún otro de su banda original. Mientras que otros músicos lanzan un disco a solas para reciclar temas desechados por sus compañeros de escenario, otros como Smith ofrecen una apuesta completamente distinta. Influido por el cine independiente europeo, Frozen By Sight son 12 relatos de 12 ciudades diferentes como Barcelona o Budapest en las que el cantante ejerce de embellecedor de momentos a primera vista insípidos. Un cuidadoso observador que pasa a piano, guitarra y demás instrumentos de cuerda los detalles que vislumbra en un parque londinense, en las calles de Los Ángeles o en los caminantes de Filadelfia.
Peter Brewis es el que pone las mantas en esta tarde de otoño con su piano. Un músico con formación clásica que ha paseado su composición por el ballet, la música teatral o el rock y al que se le conoce por su trabajo en la banda Field Music. La solemnidad de Frozen By Sight recuerda a los compositores japoneses que se sientan al piano para relatar con sus dedos en temas como ‘Barcelona (At Eye Level)‘, acariciado con violines y chelos que salen a jugar en patios como ‘Old Odeon‘ y ‘Mount Wellington Rises‘.

Pero si lo que te atraen son los grises y huyes de la viveza de los instrumentos de cuerda, ‘A Town Called Letter‘ te conmoverá y con ‘St Peter’s‘ se te congelará el alma. Paul Smith retoma su carrera en solitario con una propuesta muy diferente a Margins (2010) que pasa del blanco y negro al sepia regalándonos momentos como la percusión salvaje en la transición entre ‘Budapest‘ y ‘Perth To Bunbury‘ y la perfecta simbiosis entre sensibilidad y firmeza británica en ‘Trevone‘.

_tracklist_
1. Old Odeon
2. Santa Monica
3. Exiting Hyde Park Towers
4. Barcelona (at eye level)
5. Los Angeles Street Cleaner
6. A Town Called Letter
7. Mount Wellington Rises
8. Budapest
9. Perth To Bunbury
10. Philly
11. Trevone
12. St Peter’s

DAMIEN RICE – My Favourite Faded Fantasy [RESEÑA]

Vuelve el mejor en lo suyo
Tras ocho años sin sacar un disco, Damien Rice sale de su agujero con una propuesta añeja como el buen vino que ha esperado su momento para salir por la grifería auditiva con la misión de aliviar a los paladares más nostálgicos. 
¿Y qué es lo suyo? Lo suyo es el folk más honesto que nace de la húmeda Irlanda con una voz inconfundible que arropa el alma cuando más lo necesitas. En una época en la que hay tanto postureo de cantautores que provocan un falso temblor en la voz buscando reproducir el mismo sentimiento que oyen en los vinilos de los cafés que frecuentan cigarro en mano, se agradece que los reyes del género hagan su acto de presencia aunque sea ocho años después. Damien Rice ha vuelto con ocho canciones, una por año, que entre bellos arreglos de cuerda y relatos de las heridas cotidianas del sentimiento más arraigado forman una caja que se abre con la redonda ‘My Favourite Faded Fantasy’ y cierra con agudos similares en ‘Long Long Way’.
Teniendo en cuenta que este es el primer CD que graba el irlandés sin su compañera Lisa Hannigan, quien decidió convertirse en pasajera de su propio proyecto en solitario sin mirar atrás, impresiona escuchar a Rice imitando la voz de la irlandesa en el primer y último tema, un acto de travestir la voz que no queda claro si es un gesto de añoranza o simplemente un ‘no te necesito’. Igualmente, el solista sigue adelante con su propuesta más madura en ‘It Takes A Lot To Know A Man’, un matrimonio perfecto entre los arpegios de piano y las cuerdas que ayudan a mantener el equilibrio.
No falla Rice en utilizar su súper poder de convertir su voz y guitarra en una orquesta invisible en ‘The Greatest Bastard’, una canción de hoguera que entra en el pack de otras como ‘Colour Me In’, ‘The Box’ y ‘Trusty And True’ en cuanto a que comparten un patrón que desemboca en el clímax de cuerda que en su momento nos atrajo de este señor. ‘I Don’t Want To Change You’es el buque insignia de este nuevo disco que ya habrás escuchado en la publicidad de My Favourite Faded Fantasy. Un tema que rasga la guitarra mientras Rice se suelta con un suave llamamiento que encaja perfectamente para radio y televisión sin perder la honestidad de un artista que emite su música directamente desde sus venas.
El tercer LP de Damien Rice tiene todo lo que guarda el desván del irlandés. Los pulcros arreglos de cuerda, la madera añeja de su guitarra acústica, su voz inconfundible y sustancial, un gran cuidado de sus letras y hasta una tercera ‘The Blower’s Daughter’ con ‘The Box’. Quizás algunos habituales del cantante nacido en Celbridge echen de menos su rabia en este nuevo conjunto de canciones, pero recordemos que han pasado ocho años de su último trabajo, el hombre necesitaba quitarse la ropa harapienta de miserias pasadas y enfocar los nuevos eventos entrando en una fase más madura como todo artista folk ha tenido que afrontar en su carrera. My Favorite Faded Fantasy no es el mejor trabajo de Damien Rice pero nos trae de vuelta a un artista que impacta y se zafa de cualquier intento de convertirle en una música chill-out condenada a ser utilizada para salas de espera o momentos de estudio previos a épocas de exámenes.
Tracklist
01. My Favourite Faded Fantasy
02. It Takes A Lot To Know A Man
03. The Greatest Bastard
04. I Don’t Want To Change You
05. Colour Me In
06. The Box
07. Trusty And True
08. Long Long Way

BEAR IN HEAVEN – Time Is Over One Day Old [RESEÑA]

Hacer cine con los dedos
Time Is Over One Day Old es una novela romántica de ciencia ficción que va mutando en una película futurista sobre una distopía creada por un trío de ingenieros del sonido que saca por la punta de sus dedos toda la música que les sale del corazón.
Los sonidos de Boards of Canada parecen colarse en el inicio del cuarto LP de Bear in Heaven para dar paso al tema más sólido del álbum, Autumn, una canción que ya pone de manifiesta la importancia de la voz en la grabación del trío neoyorquino. Para esta nueva etapa estrenan nuevo batería pero mantienen su armonía entre la melodía y el ruido con temas como Time Between o Demon. Los que conozcan a la banda desde sus inicios notarán cómo Jon Philpot y los suyos vuelven a visitar las sombras que generaron en discos como Red Bloom of the Boom y Beast Rest Forth Mouth.
Si Bear in Heaven se caracteriza por crear una música perfectamente adaptable a una historia de amor en un mundo distópico, Time Is Over One Day Old es su manifiesto más tierno, con They Dream’ como estandarte. Esta canción se mueve por un océano de sonidos que ejemplifica lo mejor de la música electrónica durante todos sus años de existencia. Es uno de esos casos en los que se hace primero la banda sonora antes que la película. Si logras evitar las fauces del romanticismo, tendrás que vértelas con ‘Memory Heart’ y su adictiva línea de bajo. Al contrario que su predecesor, este disco mantiene una velocidad media durante un trayecto en el que solamente pisa más el pedal con ‘Demon‘.
Si lo que te atraen de las bandas electrónicas son las melodías de un carismático vocalista, Jon Philpot llega a tus oídos como un compañero de piso indefinido. ‘Way Off‘ se resume en la historia de tres amigos que un día decidieron explorar con unos juguetes y al día siguiente se convirtieron en unos ingenieros del sonido con mucho corazón. Entonces llega ‘Dissolve The Walls‘, un tema coral que atraviesa un túnel de gusano interdimensional hasta llegar a un calmado riff de guitarra que precede el final de la película. ‘You Don’t Need The World‘, ahí es cuando el planeta desaparece pero a los protagonistas de esta romántica historia no les importa, porque les queda lo más sabroso, lo intangible, los sonidos que Bear In Heaven ha soltado en el universo para que podamos escucharles una y otra vez.  
Tracklist
1. Autumn
2. Time Between
3. If I Were to Lie
4. They Dream
5. The Sun and the Moon and the Stars
6. Memory Heart
7. Demon
8. Way Off
9. Dissolve the Walls
10. You Don’t Need the World

COLDPLAY – Ghost Stories [RESEÑA]


Corazón roto, corazón creativo
Coldplay se recicla por el camino de la nostalgia y la sencillez. Ghost Stories es la banda sonora de la separación entre Chris Martin y la actriz Gwyneth Paltrow. 
No es la primera vez que el cantante de Coldplay quiere disolver el grupo después de terminar un nuevo disco debido a la inmensa presión que le cuesta soportar y la frustración de no verse capaz de superarse. Pero con Ghost Stories llega un disco terapéutico, un disco sin pretensiones, sencillo, breve y silencioso. 
Los campos celestiales abren sus puertas y escuchamos las voces de los ángeles que nos adentran en este nuevo LP con ‘Always In My Head‘, que sobrevuela las nubes a lomos de la guitarra sencilla pero eficaz de Jonny Buckland. La voz melosa de Martin y el eco instrumental que la acompaña producen un efecto de ensoñación que dura todo el minutaje del disco. ‘Magic‘ es el primer caramelo que cae de este nuevo proyecto, una canción dulce que se hace querer desde el momento en que Guy Berryman roza las cuerdas del bajo. Un tema minimalista pero redondo. 
Ink‘ continua la estela nocturna que marca el CD desde el principio. La voz inconfundible de Martin se atreve a subir el tono en algún momento pero el ritmo se mantiene pausado y dócil. Esa suavidad la recoge ‘True Love‘ y la arropa entre sus violines y los latidos del bombo de Will Champion. La más experimental es ‘Midnight‘, con una clara apuesta por el sonido electrónico explora las reflexiones nocturnas del cantante mientras éste aúlla, “deja una luz, deja una luz encendida” ante un hogar al que ya no pertenece.    
Another’s Arms‘ remueve la nostalgia de lo perdido, “por la noche viendo la tele, solías ponerte a mi lado, solía rodearte con mis brazos, tu cuerpo sobre mi cuerpo”. ‘Oceans‘ es esa píldora acústica que tanto le gusta meter a Chris Martin como lo hizo con ‘Green Eyes‘, ‘A Message‘ y ‘U.F.O.‘ en sus anteriores discos. La acústica del músico precede al actual single de la banda, ‘A Sky Full Of Stars‘. Un hit de laboratorio confeccionado por el DJ Avicii al servicio de los fans que buscan pegarse un bailoteo. Hermana de ‘Viva la Vida‘ y ‘Every Teardrop Is A Waterfall‘, esta canción le busca un hueco a Ghost Stories en la radio, el estadio y las fiestas. 
Pero el sabor que deja este álbum al final sigue siendo agridulce, nostálgico y delicado. La mejor muestra de ello es ‘O‘, una de esas composiciones que llegan a la fibra sensible a través de un piano que cae como gotas sobre el asfalto y una voz dolida que canta, “vuela, sigue adelante, quizás algún día pueda volar a tu lado”. 
Ghost Stories es un revulsivo contra el carácter más comercial de Coldplay. Un disco para rebajar toda la cafeína de sus macro giras y colaboraciones con estrellas del pop. Un trabajo que nació desde un corazón partido y que empezaron a grabar en el apartamento de Guy Berryman. Lo que es seguro es que pasará a la historia como el disco que marcó un antes y un después en la vida privada de Chris Martin. 
Tracklist
1. Always In My Head 
2. Magic 
3. Ink 
4. True Love 
5. Midnight 
6. Another’s Arms 
7. Oceans 
8. A Sky Full Of Stars 
9. O 

JOHN FRUSCIANTE – Enclosure [RESEÑA]


Fin de ciclo electrónico 
El ex guitarra de los Red Hot Chili Peppers recupera la voz para cerrar su trilogía más experimental y electrónica. 
Ya lo decía Omar Rodríguez-Lopez, guitarrista de la desaparecida banda Mars Volta: “John Frusciante está en un momento en el que no le puede importar menos sacar su trabajo al público”. Desde que el guitarrista dijo adiós a los Red Hot Chili Peppers ha habido cambios en su vida. Ahora es un hombre casado y aclimatado que se centra en grabar en su casa la música que él quiere oír.
El CD abre en un espacio tenebroso de ‘Shining Desert‘ pero recupera la conciencia con la solemne ‘Sleep‘, donde Frusciante se sienta al piano para cantar una letra que casualmente repite el título del último trabajo de los Chili Peppers, “I’m with you, I’m with you”. Al igual que en sus últimos libretos, sus canciones recogen una temática metafórica, espiritual, concluyente y reflexiva. ‘Run‘ se revuelve entre cambios bruscos de acordes y tonos mientras que el futurismo de ‘Stage‘ coloca los elementos en su sitio. 
El LP va casi siempre acompañado de rápidas percusiones electrónicas, punteos a la velocidad de la luz y teclados caóticos, pero Frusciante deja un hueco para una edulcorante balada en ‘Fanfare‘, una delicia para los que buscan empaparse más de su voz. La sigue su antagonista ‘Cinch‘, un tema antagonista e instrumental que se emborracha de los instrumentos que más protagonismo tienen en el álbum. 
En un disco de nueve canciones se agradece que caiga un tema como ‘Zone‘, donde los elementos se ponen en fila para dar entrada al falsete de Frusciante y terminar con con un limpio dueto de guitarras. ‘Crowded‘ cambia el tono para desgarrar la voz del cantante y distorsionar la guitarra para dejarnos en el final del disco con ‘Excuses‘, un caos en el orden que cierra la etapa más experimental de Frusciante, un giro musical que pocos se esperaban en la que la electrónica, la frenética percusión y la experimentación jazz levantan su estandarte. 
Tracklist
1. Shining Desert
2. Sleep
3. Run
4. Stage
5. Fanfare
6. Cinch
7. Zone
8. Crowded
9. Excuses

El Viento Se Levanta [CRÍTICA]

El sueño realista de un genio 
Hayao Miyazaki se despide del cine con una obra maestra que purifica el alma. El director se aleja de la fantasía para narrar una historia humana e inolvidable sobre un hombre que cumple su sueño ante las peores adversidades.   
De todas las comparaciones que se hacen entre el Studio Ghibli y Disney, merece especial mención la capacidad de crear un universo propio, original e inconfundible que atrae a millones de espectadores que acuden como luciérnagas hacia la gran pantalla en la que ven reflejada sus sueños más profundos. 
Hayao Miyazaki es un director que ya ha conseguido almacenar adeptos y lograrse un nombre en la historia del cine con títulos como Mi Vecino Totoro (1988), El Viaje de Chihiro (2001), El Castillo Ambulante (2004) y Ponyo En El Acantilado (2008). Pero con El Viento Se Levanta ha decidido retirarse del cine firmando una obra perfecta y cautivadora como siempre ha logrado y como nunca ha probado.  
La película nos presenta la historia de Jiro Horikoshi, que nos lleva con él durante dos horas de metraje a través de una vida marcada por un sueño, el de diseñar el que acabaría siendo uno de los aviones de guerra más importantes de la historia de Japón. Por el camino se tropezará con el terremoto que asoló Kanto en el año 1923, se reinventará ante la pobreza y el desempleo y se enamorará como un niño
El Viento Se Levanta está marcada por el mundo onírico que visita el protagonista en sus sueños, pero ahí se terminan los pocos recursos fantásticos que utiliza Miyazaki en su nueva película. Sin recurrir a la magia, este largometraje enamora, regala flores a la vista en cada fotograma y nos obliga a quitarnos el sombrero ante una obra narrativa descomunal perfectamente perfilada con una técnica de animación sin precedentes
Los acontecimientos basados en hechos reales como la guerra, el terremoto o las enfermedades buscan recordar la manera en la que Japón sabe salir de la peor de las situaciones como el tsunami que obligó al país a empezar desde cero en 2011 y tras el que se demostró que los japoneses saben crecerse ante la adversidad como nadie.  

El director japonés deja el cine para probar cosas nuevas, lo cual puede ser una buena o mala noticia si llega a cumplirse. Pero está claro que cada vez que este señor se involucra en un proyecto deja una marca. El Viento Se Levanta no solamente alimentará a sus seguidores si no que también creará adeptos a la obra de Miyazaki y al ya legendario Studio Ghibli.